La jaula
de hierro
James
Petras
El ALCA
es una continuación necesaria del "libre mercado" porque establece
una base
institucional legal y formal para
la total absorción, por parte de Estados Unidos, de los recursos,
ahorros, mercados, comercio y empresas latinoamericanas. El neoliberalismo
ha sido un exitazo para Wall Street, pero aún persisten en América
Latina negocios bajo el control de intereses locales, y algunas debilitadas
legislaciones que restringen la inversión extranjera y, en unos
casos, regímenes incapaces de poner en práctica la totalidad
de las políticas de Washington debido a la presión popular.
Con el ALCA, estos impedimentos a
un total saqueo imperial serán abolidos. Los cálculos de
Washington y Wall Street, sin embargo, subestiman el alcance y la profundidad
de la emergente ola de movimientos populares masivos contra el ALCA y su
componente militar.
Este es uno de los materiales que
Masiosare presenta en este número con el tema del Área de
Libre Comercio de las Américas, con motivo de la Reunión
ministerial que se realizará esta semana en Quito, Ecuador EN CONVERSACIONES
Y ENTREVISTAS con hombres de negocios estadunidenses y banqueros de Wall
Street, editores financieros y funcionarios gubernamentales en Washington,
así como en la lectura de diarios de negocios y documentos públicos,
resulta claro que hay un casi unánime y entusiasta apoyo al Area
de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La confederación
de sindicatos, AFLCIO, que, en cualquier caso, es prácticamente
impotente, busca imponer aranceles a las exportaciones latinoamericanas
para proteger a los trabajadores estadunidenses. Aparte de algunos grupos
de iglesias cristianas y organizaciones de solidaridad con América
Latina que se oponen al ALCA, el resto de los ciudadanos estadunidenses
ignoran la existencia de la negociación comercial.
Varias preguntas importantes surgen
de estos hechos:
(1) En vista del fracaso de las políticas
de libre mercado de las pasadas dos décadas en América Latina
y la creciente pobreza en México bajo el TLCAN, ¿por qué
Hay un apoyo tan fuerte al ALCA?
(2) ¿Por qué es necesario
el ALCA si las empresas multinacionales estadunidenses y europeas han prosperado
bajo el actual marco neoliberal?
(3) ¿Cómo encaja el
ALCA dentro de la estrategia de guerra global de la administración
de Bush?
De las megaganancias al ALCA
De 1990 a 2002, la "era dorada del
neoliberalismo", los bancos estadunidenses y las empresas multinacionales
remitieron desde América Latina un billón de dólares
en ganancias, pagos de intereses y derechos De autor. Además, cerca
de 900 mil millones de dólares en "dinero sucio" o fondos ilegalmente
obtenidos fueron enviados por la elite Latinoamericana al extranjero,
a través de bancos estadunidenses y europeos. En el mismo periodo,
los bancos estadunidenses y europeos compraron más de 4 mil lucrativos
y antes estatales bancos y compañías de telecomunicaciones,
de transportación, petroleras y mineras, minoristas y otras en América
Latina, pero principalmente en Argentina, México y Brasil. Los superávits
comerciales estadunidenses con América Latina cubrieron más
del 25% de su déficit con Asia o más del 50% con Europa.
Las tasas de ganancia e interés de empresas multinacionales y bancos
estadunidenses en América Latina fueron dos o tres veces superiores
a las tasas de ganancia dentro de Estados Unidos. Las empresas estadunidenses
que se posicionaron en América Latina pudieron reducir sus costos
laborales en de 70 a 80%; las acciones estadunidenses en los mercados latinoamericanos
de minoristas, colocadas a través de subsidiarias bancarias y locales,
se incrementaron geométricamente, especialmente en el ramo de la
comida rápida, los centros comerciales y los bienes raíces.
En otras palabras, las políticas de "libre mercado" generaron resultados
diametralmente opuestos: para las multinacionales estadunidenses, significaron
las más altas ganancias y la mayor presencia en América Latina
en los siglos XX y XXI; y para América Latina, el peor desempeño
del crecimiento en el mismo periodo especialmente en Argentina, Brasil
y México. La pobreza y el estancamiento de América Latina
es un producto de la concentración y la centralización de
la riqueza y expansión de Estados Unidos.
Desde el punto de vista de los banqueros
estadunidenses, los regímenes "neoliberales" fueron un exitazo y
su comprensión del ALCA les dice que éste se profundizará
y prolongará los años, literalmente "dorados", de 19902002.
Las masivas transferencias de riqueza
hacia el norte han socavado la acumulación y el crecimiento local;
la privatización ha provocado ganancias cada vez mayores y mayor
desempleo; la desregulación de los bancos ha estimulado que éstos
se apropien de los ahorros locales, la transferencia irregular de miles
de millones de fondos ilegales de América Latina a Estados Unidos
(incluyendo la transferencia de Citibank de 100 millones De los fondos
ilícitos de Raúl Salinas), y más altas tasas de interés
y Escaso crédito para los productores locales; los asimétricos
"libre comercio y protección" han llevado a que las empresas estadunidenses
se apropien Del comercio al menudeo, las telecomunicaciones y los bienes
raíces, y a Cuotas y restricciones a las exportaciones latinoamericanas
de bienes Agrícolas (cítricos, azúcar, algodón,
camarones, etc.), transporte, textiles y muchos otros productos. Si excluimos
el petróleo y los productos de bajo valor agregado de las maquiladoras
extranjeras, las exportaciones de América Latina, como porcentaje
de las exportaciones estadunidenses, se han reducido considerablemente.
Si esta inmensa transferencia de riqueza a Estados Unidos se hubiera invertido
en América Latina durante la pasada década, los niveles de
vida se hubieran incrementado en 40% y los sistemas nacionales de educación
y de salud se hubieran mejorado sustancialmente.
La conclusión es totalmente
clara: el apoyo estadunidense al ALCA se basa en las megaganancias
de las políticas de libre mercado y en la creencia de que el ALCA
va a consolidar el marco para que las altas ganancias continúen.
La desintegración de las economías latinoamericanas y la
decadencia de las sociedades latinoamericanas está totalmente fuera
del cálculo de Wall Street y Washington, sin contar el hecho de
que pueden desencadenar sublevaciones populares. En caso de que esto acontezca,
Washington está preparado para militarizar la región, en
vez de modificar las condiciones de la explotación.
La necesidad de un ALCA
El ALCA es una continuación
necesaria del "libre mercado" porque establece una base institucional,
legal y formal, para la total absorción de los recursos, ahorros,
mercados, comercio y empresas latinoamericanas. Como se dijo anteriormente,
el neoliberalismo ha sido un exitazo para Wall Street, pero persisten en
América Latina negocios bajo el control de intereses locales o debilitadas
legislaciones nacionales y sociales que restringen la inversión
extranjera y, en algunos casos, regímenes incapaces de poner en
práctica la totalidad de las políticas de Washington debido
a la presión popular. Con el ALCA, estos impedimentos al total saqueo
imperial serán abolidos. Así como están concebidas,
las políticas económicas del ALCA serán dictadas por
una comisión dominada por Estados Unidos de la misma manera
en la que dominó a la OEA, al BID y a otras organizaciones regionales.
Las reglas del ALCA serán
puestas en práctica por personal administrativo controlado por Estados
Unidos y por alianzas militares. El ALCA emerge, maduro, del cascarón
neoliberal, pero también es un intento por hacer que las políticas
y estructuras regresivas se vuelvan "irreversibles". Al eliminar los organismos
ejecutivos y legislativos locales sujetos a la influencia popular, el ALCA
los sustituirá con comisionados no electos, bajo la dirección
del Departamento del Tesoro estadunidense y el Departamento del Comercio,
quienes supervisarán y formularán las políticas para
avanzar en la penetración estadunidense y proteger a las empresas
estadunidenses no competitivas, a expensas de los competidores europeos
y los productores latinoamericanos.
Finalmente, las multinacionales estadunidenses
ven en el ALCA un medio Para restringir el acceso de las competidoras multinacionales
europeas a los lucrativos recursos y acciones del mercado latinoamericano.
Dado el aumento del déficit comercial estadunidense con el resto
del mundo, el ALCA permitirá que haya más superávits
comerciales y facilitará la transferencia hacia el norte de"dinero
sucio".
Con el colapso y el descrédito
de los regímenes clientelares neoliberales, el incremento de los
movimientos populares y el cada vez mayor número de gobiernos progresistas
emanados de las urnas, el ALCA propone trasladar el poder de tomadedecisión
de sus desacreditados clientes locales directamente a las manos de los
funcionarios imperiales.
El ALCA y la estrategia de guerra
Mientras los funcionarios económicos
estadunidenses están preparando Las bases para el pacto del ALCA
de 2005, los altos funcionarios de la administración Bush van por
un carril diferente pero paralelo: la búsqueda de la conquista militar
y la monopolización de los recursos estratégicos petroleros
a través de la guerra y la ocupación de Irak y de las
muy probables guerras futuras y de la colonización de otros países
productores de petróleo. La convergencia entre la conquista
militar, cuya meta es el petróleo, y América Latina se haya
en los intensos esfuerzos por fomentar un golpe de Estado en Venezuela
y en promover una guerra total en Colombia.
El ascenso de los militaristas de
ultra derecha en el régimen Bush (Paul Wolfowitz, secretario adjunto
de Defensa; Richard Perle, presidente del comité del Pentágono
para Políticas de Defensa; Dick Cheney, vicepresidente; Condoleezza
Rice, consejera de Seguridad Nacional; y Donald Rumsfeld, secretario de
Defensa) significa que las políticas represivas y de guerra por
lo menos temporal tienen una prioridad más alta que las políticas
económicas incluyendo el ALCA. Washington asume que sus
regímenes clientelares latinoamericanos y sus activos políticos
entre los serviles ministros del Exterior ³cargarán con la
bolita² de empujar el ALCA. En un sentido estratégico, los
señores de la guerra estadunidenses cuentan con sus crecientes lazos
con los militares y la policía secreta latinoamericana (la llamada
"inteligencia" y las fuerzas de seguridad) para imponer el ALCA, si es
necesario.
Hablando objetivamente, el énfasis
del régimen de Bush en la conquista militar se basa en los actuales
déficits económicos y las futuros ganancias monopólicas
que provengan del control directo sobre el petróleo del Medio Oriente
y Venezuela. En el periodo de "transición", entre los actuales déficits
y las futuras ganancias, para compensar, Washington se propone exprimir
a América Latina. Los cálculos de la Casa Blanca y Wall Street,
sin embargo, subestiman el alcance y la profundidad de la emergente ola
de los movimientos populares masivos contra el ALCA y su componente militar;
mientras Washington continúa con su proyecto imperial, las masas
se inquietan y los regímenes clientelares se vuelven notas al pie
de página de la historia. Queda todavía por resolverse una
cuestión de tiempos: ¿Crearán los movimientos populares
regímenes nacionalistas y socialistas antes de que Estados Unidos
pueda imponer su jaula de hierro del ALCA? Yo le apuesto a los movimientos
populares.
Traducción:
Tania Molina Ramírez
Correo enviado por:
Revista Koeyu Latinoamericano
- Caracas, Venezuela
koeyu@cantv.net
- http://www.koeyu.com/ |