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- 20 de Junio de 2003
Política
agraria de los EE UU de América hacia Latinoamérica
James
Petras
Introducción
Desde el final de la Segunda Guerra
Mundial la política de los EUA hacia Latinoamérica ha cambiado
drásticamente. Esencialmente podemos dividirla en tres distintos
periodos basados en los distintos intereses político-económicos
dentro de los Estados Unidos, las alianzas socio-políticas con las
élites Latinoamericanas y la relación particular con el interés
global de los Estados Unidos:
(1) Fase Extractiva: dictaduras,
inversiones directas y latifundismo: 1945-59;
(2) Reforma, democracia y la burguesía
progresista: la alianza para el progreso:1960-1973;
(3) Modernización desde arriba
y desde afuera: 1974-2000
Este artículo apoya varias
tesis:
(1) La política agraria norteamericana
no tiene aliados permanentes, solo intereses permanentes. Las alianzas
cambian de los propietarios de latifundios tradicionales a reformadores
agrarios y hasta legar a exportadores comerciales de agronegocios dependiendo
en los cambios en el poder político y social dentro de Latinoamérica.
(2) La política de los Estados
Unidos siempre apoyó una política selectiva de libre comercio
hacia Latinoamérica. Comenzando con el Caribe y América Central
en los 40's y 50's y extendiéndose hacia el sur después de
la mitad de los 70's, Washington intentó capturar los mercados de
alimentos y unir la agricultura Latina a las empresas manufactureras químicas
y de equipo agropecuario de los Estados Unidos.
(3) La política de libre comercio
en los Estados Unidos fue bloqueada en los 60's y a principios de los 70's
por regímenes nacionalistas y de izquierda en Sudamérica
y México, durante extensos periodos, particularmente después
de la Revolución Cubana y fue forzado a adoptar una política
de acomodo a la Reforma Agraria como una estrategia para evitar la Revolución
Socialista.
(4) Washington contribuyó
a la derrota de los movimientos populares rurales en los 60's y a principios
de los 70's y en la instalación de los regímenes autoritarios,
los cuales revirtieron las reformas pero no restauraron los latifundios
pre-reforma. En Indice Seminario XVIII Seminario XVIII, James Petras, p.
2 vez de ello Washington favoreció una modernización capital
intensiva de la agricultura que marginó a los propietarios de tierra
tradicionales y a los campesinos en favor de granjas comerciales a gran
escala, agricultores subcontratados y agricultores de mediano tamaño
integrados al mercado.
(5) La política agrícola
de libre mercado está guiada por la búsqueda de Washington
de nuevas salidas dentro de Latinoamérica para los inversionistas,
un superávit comercial en su búsqueda de aminorar sus déficit
comerciales globales y la promoción de la especialización
de la agricultura Latina para proveer con importaciones de alimentos baratos
para mantener la inflación local baja y proveer trabajadores locales
con alimento de bajo precio.
(6) "La apertura" de la agricultura
Latinoamericana desde los 80's es parte de una "estrategia neo-liberal"
que afecta a todos los sectores de la economía Latinoamericana.
Las fuerzas sociopolíticas dentro de Latinoamérica promueven
la desregulación, la especialización de exportaciones, la
privatización y la reducción del gasto social, son las mismas
fuerzas que están canalizado los créditos, los prestamos
y la asistencia técnica los exportadores de agronegocios a gran
escala. La alianza entre Washington y los comerciantes libres de Latinoamérica
se está polarizando y concentrando la riqueza y la tierra en una
minoría de capitalistas transnacionales. En el campo, están
los sectores exportadores y en las ciudades, los grupos financieros y de
manufactura atados a los circuitos internacionales.
(7) La política de libre comercio
de los Estados Unidos está provocando movimientos rurales de protesta
a gran escala y a largo plazo, resistencia y movilización social
a través de Latinoamérica. Los movimientos rurales en tanto
ganan fuerza están construyendo alianzas con movimientos urbanos
y partidos políticos radicales, los cuales desafían tanto
las políticas agrícolas de los Estados Unidos no solo están
dañando el abastecimiento local de alimentos y están minando
a los productores a pequeña escala, y también están
encendiendo la oposición sociopolítica más significativa
hacia el modelo neoliberal.
Fase extractiva: 1945-59
Justo después de la Segunda
Guerra Mundial los inversionistas norteamericanos concentraron sus inversiones
en la minería y en la agricultura. Las áreas de mayor interés
fueron el Caribe y Centroamérica. Washington se alió con
las clases propietarias de grandes tierras y con los regímenes autoritarios
establecidos: Trujillo en la República Dominicana, Batista en Cuba,
Somoza en Nicaragua, Pérez Jiménez en Venezuela, Duvalier
en Haití, Los dictadores ofrecieron entrada libre a los mercados
y regulaciones liberales para la inversión. En efecto, estos fueron
los tiempos de la liberalización temprana' donde los inversionistas
de los Estados Unidos se estaban concentrado en extraer beneficios de los
enclaves exportadores en minas y plantaciones. Los patrones de inversión
de los Estados Unidos comenzaron a cambiar a principios de los 50's, (Seminario
XVIII, James Petras, p. 3) particularmente en Sudamérica y México,
cuando los manufactureros, a gran escala comenzaron a invertir para supera
las barreras arancelarias establecidas mediante las políticas de
sustitución de importaciones. La política económica
extractiva enlazada con la alianza, con los dictadores políticos
y los terratenientes tradicionales, provocó rebeliones populares
particularmente en Guatemala y Bolivia a principios de los 50's. La respuesta
de Washington varió en cada caso.
En Guatemala el régimen democráticamente
electo de Arbenz aprobó una legislación que legalizaba los
sindicatos y expropiaba las tierras no cultivadas propiedad del Unite Fruit
Company. Los Estados Unidos organizaron un boicot y más tarde con
éxito derrocaron al gobierno a través de un golpe dirigido
por la CIA. En Bolivia los Estados Unidos aceptaron una reforma de la Tierra
y expropiaron a los latifundistas bolivianos y se aliaron con los nacionalistas
de la clase media para prevenir una revolución socialista dirigida
por los mineros. Las diferentes respuestas demuestran tanto la rigidez
como la flexibilidad de Washington en asuntos de cambio agrario. La rigidez
cuando las reformas agrarias afectan los intereses de negocios de los Estados
Unidos, la flexibilidad cuando no. Es igualmente importante hacer notar
que el poder imperial de Washington no fue ilimitado. Aún en los
50's, los retos radicales de abajo emergieron y en alguna ocasión
tuvieron éxito.
La Revolución Cubana:
su significado para la política
agraria de los Estados Unidos: 1959-62
La Revolución Cubana tuvo
un gran impacto en la política de los Estados Unidos hacia la agricultura
Latinoamericana. Previo a la revolución Washington nunca cuestionó
sus alianzas con terratenientes tradicionales porque ellos eran la clase
más favorable para la "economía abierta de libre comercio".
La mayor parte de las estaciones experimentales agrícolas de los
Estados Unidos y las misiones de ayuda técnica, especialmente el
programa Rockefeller en el desarrollo de nuevas semillas híbridas
estaba encaminado hacia la programación de actividad agraria de
exportación a gran escala. La Revolución Cubana, en
el curso de sus primeros tres años, expropió la mayor parte
de las plantaciones propiedad a gran escala de los Estados Unidos y los
cubanos, fábricas de azúcar y ranchos ganaderos. Convirtió
muchas granjas estatales y cooperativas y repartió tierra a los
pequeños propietarios.
La primera y segunda reformas agrarias
crearon una base rural de apoyo político para la socialización
del resto de la economía, por lo tanto convirtiendo a cuba en el
primer país socialista del hemisferio. Cuando los Estados Unidos
cortaron la cuota de azúcar de Cuba, el régimen de Castro
desarrolló lazos comerciales con la ex Unión Soviética,
China y mantuvo sus lazos con Canadá y Europa Occidental. Como resultado
de la Revolución Cubana los autores de la política de los
Estados Unidos comenzaron "a re-pensar la política" en Latinoamérica
con dos propósitos en mente:
(1) cómo limitar el atractivo
de la Revolución Cubana en Latinoamérica;
(2) cómo evitar que las luchas
sociales para la reforma agraria se unieran con los movimientos de trabajadores
en las ciudades y que por lo tanto se produjera una revolución social.
(Seminario XVIII, James Petras, p. 4)
El presidente Kennedy propuso la
Alianza para el progreso la cual combinaba la reforma agraria y la promoción
de una alianza entre la industria latina y las corporaciones multinacionales
norteamericanas. Junto a la Reforma social, Kennedy luchó por elecciones
libres y programadas de contrainsurgencia: elecciones para ganarse a la
clase media latina y represión militar para detener el avance político
de los campesinos, trabajadores y estudiantes radicalizados. Las condiciones
políticas en el continente americano estaba maduro para revoluciones
sociales: movimientos campesinos a gran escala se encontraban activos en
Perú, Brasil, Chile, Colombia, México y otros países.
Las guerrillas rurales surgieron en Venezuela, Guatemala, Perú y
Colombia; los movimientos de masas urbanos en la República Dominicana,
Brasil, Chile y Argentina estaban en ascenso. Estos movimientos rechazaban
el "mercado libre" y, las políticas de puerta abierta de la alianza
Estados Unidos-Latinoamérica. Washington condicionó la ayuda
económica a la legislación que promoviera la reforma agraria,
esperando que la presión sobre los regímenes latinos formara
una nueva alianza reformista entre los campesinos y la clase media para
disminuir la radicalización en el campo. La legislación de
la reforma agraria se aprobó formalmente, pero no se implementó
y se llenó de obstáculos administrativos. Los regímenes
electorales de clase media no pudieron o no quisieron poner en riesgo a
los terratenientes, ya que muchos de ellos poseían lazos económicos,
políticos y familiares con las élites rurales y estaban temerosos
del radicalismo de los campesinos. Aún más, los militares
reprimieron a los militantes campesinos e intervinieron para minimizar
los cambios agrarios que ponían en peligro a la élite terrateniente.
Los Estados Unidos adoptaron una
política contradictoria de apoyo a la reforma agraria, y la contrarreforma
militar. El resultado de la alianza para el progreso fue una profundización
de la radicalización. Para fines de 1963 los políticos en
Washington estaban debatiendo sobre si dar por terminado su apoyo a la
reforma agraria y dirigirse hacia una políticamente más aceptables
"estrategia de modernización de la élite". La resolución
en parte llegó con el golpe militar apoyado por los Estados Unidos
en Brasil en 1964. Esto fue el comienzo del fin de los coqueteos de Washington
con la política reforma agraria. Los militares brasileños
destruyeron los movimientos campesinos y se embarcaron en un compromiso
a gran escala y a largo plazo hacia una estrategia de agricultura dirigida
a la exportación, financiando por el Banco Mundial y la organización
USAID y apoyado por las agencias agrícolas públicas y privadas
de los Estados Unidos. Mientras que Washington consideraba la estrategia
brasileña como un modelo de "modernización desde arriba y
desde afuera" para Latinoamérica, tenía que acomodar otras
realidades en otras partes de Latinoamérica. En Chile y Perú
los regímenes reformistas (demócratas cristianos y la izquierda
en Chile, nacionalistas militares en Perú), instauraron políticas
redistributibas a gran escala, dando por terminado el latifundio y estableciendo
nuevas cooperativas rurales.
Sin ninguna alternativa social en
aquél (Seminario XVIII, James Petras, p. 5) entonces, Washington
no resistió los cambios, particularmente debido a que las inversiones
norteamericanas estaban concentradas en sectores no agrícolas. Washington
en el contexto de un apalancamiento político limitado, buscó
la reforma para evitar la revolución, ya que la política
del mercado libre no era una alternativa viable. Washington sin mucha ceremonia
abandonó sus alianzas previas entre los latifundistas chilenos y
peruanos para abrirle los brazos a los nuevos reformistas de clase media,
por el momento.A principios de los 70's, la crisis y las confrontaciones
se profundizaron en Latinoamérica: las reformas sociales estaban
alcanzando niveles inaceptables para la clase capitalista local y sus aliados
en Washington. Comenzando en Sudamérica los golpes de estado militares
respaldados por los Estados Unidos en Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay
y Ecuador. Washington decidió a terminar su apoyo a la política
de reformas y negociación. Decidió hacer un cambio radical
en su estrategia general hacia Latinoamérica con un nuevo grupo
de élites económicas y un nuevo grupo de hombres de decisión.
Modernización "desde arriba
y desde fuera": 1974-2000
Si la revolución cubana marcó
la vuelta hacia la 'reforma' de política agraria de los E. U., la
contrarreforma chilena de 1973 señaló un cambio decisivo
en la política de los E. U. Hacia el neoliberalismo, la instauración
sin ataduras de una política de libre comercio y la ascendencia
de los agro-negocios. Desde la mitad de los 70's hacia adelante, el marco
conceptual, el vocabulario de la economía político-agraria,
cambió drásticamente, reflejando los cambios en el poder.
Términos como "reforma agraria", "agricultura cooperativa", "política
redistributiva" y otros asociados con la ascendencia de movimientos masivos
de campesinos de la década previa desaparecieron. En su lugar los
expertos agrarios, y los políticos en Washington y Latinoamérica
hablaron el lenguaje de la "modernización", "fuerzas del mercado",
"estrategias de exportación" y "eficiencia", reflejando la ideología
y el poder de la agricultura corporativa. Por supuesto que el tema real
no era la productividad contra la reforma social como algunos defensores
de la política corporativa argumentaron. El tema real era político:
las relaciones sociales, la tenencia de la tierra y las estrategias de
mercado que serían instauradas. Las estrategias de desarrollo no
son empujadas por la "tecnología", sino por patrones de tenencia
de la tierra. La organización social determina los tipos de tecnología
desarrollada y aplicada. La nueva era de la contrarreforma no tenía
que ver con una restauración de formas previas de la agricultura
basada en latifundio, más bien se movió hacia la "corporatización
de la agricultura".
Las empresas multinacionales y el
gobierno de los E. U. ya no encontraban utilidad en la labor intensiva
en predios y tierras de cultivo extensivo del pasado. No sólo por
su ineficiencia, sino porque estaban muy carentes de lazos hacia adelante
y hacia atrás dentro de la matriz de los agro-negocios. (Seminario
XVIII, James Petras, p. 6) Washington estaba interesada en revertir la
agricultura reformada basada en campesinos y en integrar la nueva agricultura
capitalista al mercado internacional utilizando insumos caros (fertilizantes,
pesticidas, semillas, maquinaria agrícola) y en proveer bienes agrícolas
baratos para los procesadores y exportadores norteamericanos. Brasil era
la vanguardia de la nueva estrategia E. U.-Latinoamérica (parte
porque comenzó casi una década antes que el resto de Latinoamérica).
Los dictadores militares brasileños promovieron la especialización
en el cultivo a gran escala de productos para la exportación (soya,
café, jugo de naranja, etcétera). Los Estados Unidos estaban
involucrados profundamente en la venta de importaciones y particularmente
en el comercio de exportación.
Mientras tanto, la represión
militar de movimientos campesinos y la eliminación de la reforma
agraria condujeron a un pronunciado declive en el porcentaje de la población
que vivía en el campo y la emigración masiva hacia las
favelas o ciudades perdidas de las
grandes ciudades. Se desarrolló una gran brecha, un golfo entre
los sectores corporativos encaminados a la exportación y los productores
campesinos desplazados o arruinados, algunos de los cuales emigraron hacia
las grandes ciudades del sureste o hacia el Amazonas para crear áreas
de sobrevivencia. Chile bajo Pinochet siguió la "experiencia brasileña".
El régimen promovió la restauración de tierra expropiada
con un esfuerzo concertado para fomentar nuevos negocios agrícolas
exportación de fruta entre nuevos inversionistas. El régimen
neo-liberal no recreó el viejo sistema de latifundio. Lo que siguió
al desmantelamiento del sector de la reforma agraria fue el crecimiento
forzado de una agricultura altamente intensiva de exportación ligada
a los mercados mundiales. La estrategia de Pinochet de "modernización
desde arriba y el exterior" combinó exportaciones de fruta hacia
los E.U. dirigido por una nueva élite de productores corporativos
chilenos. Los campesinos emigraron a las ciudades o bien se volvieron trabajadores
de granja por temporal, trabajando en los campos o viviendo en empresas
empacadores (packing proses).
A principios de los 90's, una nueva
y lucrativa división del trabajo internacional evolucionó,
en la cual los gigantes conglomerados estadounidenses "contrataron" granjas
latinas y productores agro-corporativos para producir cosechas específicas
que se ajustaran a los mercados norteamericanos y proveer cosechas de temporada,
por ejemplo vegetales y frutas de invierno. Los controles de calidad especificados
por el Departamento de Agricultura de los E. U. se referían principalmente
a la apariencia, tamaño y color con menos preocupación sobre
los pesticidas u otro contenido químico. El Contacto político
militar para la ascendencia de los agro-negocios. Los E.U. se comenzaron
a involucrar mediante una relación CIA-Pentágono-Departamento
de Estado en colaboración con las élites militares y económicas
de Latinoamérica al establecer los regímenes neo-liberales.
Subsecuentemente el Departamento del Tesoro, Comercio y Agricultura intervinieron
para proveer una estrategia múltiple de penetración y promoción
de los intereses norteamericanos en los agros-negocios. (Seminario XVIII,
James Petras, p. 7)
El Tesoro proveyó los préstamos
y sus representantes en el Banco Mundial financiaron a los grandes agroexportadores,
los proyectos de irrigación, caminos y redes de transporte que unieron
a los nuevos agro-exportadores a los mercados externos, a la vez que aislaron
a los pequeños productores de los mercados locales. El Departamento
de Comercio promovió "los mercados abiertos" para las exportaciones
norteamericanos de granos, ganando importantes segmentos de mercado y convirtiendo
algunos países que previamente tenían excedentes agrícolas
de granos en países con déficit alimentario. Los términos
financieros liberales hechos por el Banco de Exportaciones e Importaciones
de los E. U. hacían que los importadores latinos les fuera barato
comprar granos norteamericanos para sí arruinar a los productores
locales pequeños y de mediano tamaño. El Departamento de
Agricultura trabajó con los complejos norteamericanos más
grandes Cargill, Archer Daniels y otros para promover el control norteamericano
sobre la comercialización, así como con las compañías
químicas norteamericanos como Monsanto, Dow Chemical, etcétera.
La agencia estadounidense AID contrató a un número de universidades
norteamericanas para promover la agricultura basada en productos químicos
ligada a unidades a gran escala orientadas hacia exportaciones, creando
así una "industria del conocimiento" ligada a una producción
corporativa multinacional.
"El conocimiento técnico"
se ancló a una forma particular de agricultura corporativa. Lo que
se asumía acerca de los métodos de producción, mercados,
formas de producción y poblaciones, estaba basado en creencias derivadas
de estrategias corporativas. A pesar de sus compromisos con las multinacionales
muchos de los expertos agrícolas norteamericanos declararon su "neutralidad
ideológica". Sólo una minoría de expertos agrarios
en los E. U. buscaron desarrollar una "ciencia para la gente", creando
tecnologías apropiadas para proveer comida nutritiva y barata para
poblaciones locales dentro del marco de relaciones de tenencia de la tierra
equitativas. La relación integrada entre agencias políticas,
militares y agrícolas en el gobierno de los E. U. que promovían
los regímenes neo-liberales, y la "agricultura abierta" en Latinoamérica,
dieron sus frutos. Los patrones de consumo latino cambiaron, al tiempo
que los puntos de venta de comida procesada norteamericana se expandieron.
Los Corn Flakes de Kellogg's remplazaron las tortillas, la Coca-Cola reemplazó
los jugos de frutas; Mc Donald's reemplazó los antojitos. Los déficit
en la dieta crecieron, al tiempo que el consumo de productos imperialistas
se incrementó. Los inversionistas norteamericanos a gran escala
sacaron ventaja de las crisis en la deuda, los deft-swaps, las devaluaciones
y el valor bajo de la tierra para comprar tierras agrícolas valiosas.
En la actualidad el especulador norteamericano
George Soros es el exportador de ganado más grande en Argentina.
El patrón que se replica en México, Venezuela y Brasil, con
otros gran inversionistas norteamericanos europeos y japoneses. Las principales
compañías agroquímicas y exportadoras de semillas,
han financiado la experimentación agrícola que ha generado
nuevas semillas que son más "productivas", pero más costosas
en términos de insumos. Así se desplaza a los pequeños
productores, reduciendo la diversidad de las especies e incrementando la
vulnerabilidad hacia nuevas plagas que crean inmunidad hacia los productos
químicos actuales en un ciclo que nunca termina. (Seminario XVIII,
James Petras, p. 8) Igualmente importante es la nueva estrategia de agro-exportaciones,
la cual conduce a la influencia de financiamiento de ultramar y en particular
al papel de los bancos internacionales para "aceitar las ruedas del comercio".
En tiempos de alza de precios de productos básicos esto no es problema;
sin embargo los movimientos repentinos y hacia abajo en los precios y los
pagos más elevados a los bancos conducen a crisis financieras aún
para los "agrosectores corporativos". El efecto neto de la nueva estrategia
de "modernización" por lo tanto no está confinado a la elevada
explotación, desplazamiento y empobrecimiento de los campesinos
más pobres, sino a la bancarrota y al endeudamiento de agricultores
medianos y aún grandes, como es el caso de los cultivadores de maíz
y trigo en el sur de Brasil, México y otros países.
En la perspectiva global Washington
se beneficia de la emigración de los campesinos a las ciudades a
través del crecimiento de una población laboral excedente
disponible para trabajo barato dentro los E.U. y en las industrias de la
frontera. La "modernización desde arriba", crea una masa de fuerza
de trabajo excedente para la manufactura ligera, plantas maquiladoras que
se han convertido en grandes "plataformas de exportación". El excedente
de la labor rural, ha servido para poner una gran presión hacia
abajo en el salario de la fuerza de trabajo, no sólo en Latinoamérica
sino también en los E. U., donde las amenazas de "salir del país",
disciplina a los trabajadores de los E.U. a para mantener las demandas
salariales a niveles bajos. La estrategia de modernización desde
arriba, promovida por los E.U. ha resultado en una sociedad de clases altamente
polarizadas y en un crecimiento desigual. Una nueva clase de "agricultores"
latinoamericanos multimillonarios vinculados a las empresas agronegocios
de los E. U. mandan sobre una población campesina cada vez más
pobre, agricultores de mediano tamaño en bancarrota o cerca de la
bancarrota y granjeros altamente dependiente de los contratos. El resultado
ha sido un éxito espectacular de los creadores de política
de E. U.: han consolidado una posición económica decisiva
en la agricultura latinoamericana, una posición que influye entre
los creadores de política latinoamericanos y que juega un papel
importante en el entrenamiento de agrónomos latinoamericanos cómplices.
Aún así el éxito al establecer la hegemonía
norteamericana ha creado contradicciones y oposición manifiesta.
(1) El empobrecimiento de los productores
tradicionales de granos a través de competencia injusta ha motivado
la producción de droga, cocaína, mariguana, etcétera,
la cual ha tenido repercusiones negativas en la sociedad norteamericana.
(2) Movimientos sociales a gran escala,
tales como el MST en Brasil, los zapatistas en México, los cocaleros
en Bolivia, los movimientos campesinos de Ecuador, la guerrilla y movimientos
campesinos en Colombia, los movimientos campesinos en Guatemala, El Salvador,
etcétera, han jugado un papel importante en la creación de
polos de oposición políticos
no sólo hacia las políticas de agro-negocios, sino hacia
los regímenes neo-liberales. (Seminario XVIII, James Petras, p.
9)
(3) La internacionalización
de la producción ha elevado los precios pero ha dejado a los consumidores
locales sin subsidios alimentarios en un momento en que los salarios han
declinado y los beneficios sociales han sido cortados, creando una población
urbana explosiva.
(4) La internacionalización
de las inversiones crea una vulnerabilidad más grande, al tiempo
que la demanda y los precios fluctúan y los sitios de inversión
cambian de acuerdo con las preferencias corporativas. El fenómeno
de altas y bajas de la economía especulativa está profundamente
inmerso en la nueva economía agrícola.
(5) El daño ambiental se acumula,
ya que debido a los agronegocios se hace uso intensivo de productos químicos,
y esto ha levantado un movimiento ecologista significativo popular así
como de profesionistas. La unión entre asuntos de justicia social
y los grupos ambientalistas, crea la base para una oposición política
nacional que une a los campesinos y a la clase media.
(6) Una nueva generación de
agrónomos con una perspectiva crítica hacia la "estrategia
de modernización desde arriba" ha emergido y está técnicamente
preparada así como socialmente unida a movimientos populares, para
desarrollar un nuevo marco en la agricultura el cual pone los asuntos de
alimentación y tenencia de la tierra locales en él, dentro
de los debates sobre producción y tecnologías. Enfrentando
una oposición a largo plazo y a gran escala entre movimientos rurales
politizados y cada vez más sofisticados, la élite de los
agronegocios ha recurrido a financiar proyectos, los cuales distraen los
retos fundamentales de tenencia de la tierra, propiedad, financiamiento
y mercadeo. Para minar la oposición han diseñado "programas
de pobreza" que proveen subsistencia temporal a los campesinos alejados
de su tierra por las fuerzas del mercado para evitar su movilización
social. El Banco Mundial brinda fondos de "autoayuda" y "microempresas"
en los intersisticios de la economía para dirigir la atención
de los campesinos empobrecidos hacia bajo y hacia adentro. El Banco Interamericano
de Desarrollo apoya proyectos locales que impactan poblaciones limitadas
a corto plazo sin poner en riesgo el poder de las élites sobre la
macro-economía agrícola. Las instituciones financieras apoyan
con fondos ciertas ONG orientadas hacia el sector privado para minar los
programas públicos y los fondos para campesinos y pequeños
granjeros. Las microempresas tienen poco impacto a largo plazo y a gran
escala. La mayor parte de los microproyectos cubren a poca gente, frecuentemente
fallan pero tienen un impacto político a corto plazo consiguiendo
el voto para los neoliberales, una minoría de ONG's progresistas
se están aliando con movimientos campesinos progresistas y revolucionarios
orientados hacia la transformación social. En el contexto de movimientos
sociales, proyectos locales pequeños se han unido a transformaciones
sociales, creando nuevos modelos de producción colectiva democrática.
(Seminario XVIII, James Petras, p. 10)
Conclusión
Es una de las ironías más
grandes de nuestro tiempo que el lazo más débil en el nuevo
imperio global sea precisamente las áreas rurales. La transformación
capitalista de la agricultura ha puesto en movimiento una nueva generación
de campesinos orientada a crear movimientos ligados a los centros urbanos
y a las organizaciones internacionales como la "Vía Campesina".
El mismo éxito del neo-liberalismo para concentrar la riqueza está
conduciendo a la acumulación de nuevas fuerzas en un polo alternativo:
rurales sin tierra, campesinos, agrónomos progresistas, trabajadores
urbanos, granjeros en bancarrota y profesionales en la clase media. En
el nuevo milenio es posible ver un nuevo modelo de agricultura "desde abajo
y en el interior", el cual se base en las habilidades técnicas de
los agrónomos entrenados ligados a las demandas de justicia social
y la democracia participativa de los productores rurales. La clase gobernante
de los norteamericanos no es omnipotente. Las políticas agrícolas
no se envían directamente del centro imperial y se implementan automáticamente
en Latinoamérica. La instauración de políticas de
libre mercado norteamericanas reflejan relaciones de poder. Cuando los
regímenes latinoamericanos están controlados por políticos
ligados a élites exportadoras, Washington tiene una gran influencia.
Las políticas favorables a Washington se instauran. Cuando los regímenes
nacionalistas o socialistas están en el poder, Washington se ve
forzado a enfrentar o adaptarse a los cambios hechos en Latinoamérica.
Es crucial para la ejecución de la política de Washington
la unión con las clases colaboradoras y los creadores de políticas
en Latinoamérica. Cuando están en el poder, Washington muestra
una política de cooperación. Cuando emergen regímenes
que tienen en la mente la reforma agraria y que persiguen estrategias alternativas,
Washington intenta minarlos con presión económica y derrocarlos
vía fuerza militar. El punto teórico es que las alternativas
para las políticas de libre mercado surgieron en los 60's y a principios
de los 70's, precedidos por una década de movilización social.
Hoy podemos tomar las lecciones del pasado. Contra aquellos académicos
que argumentan que la "globalización" o el imperialismo son inevitables,
apuntamos al pasado reciente, cuando los movimientos políticos retaron
y forzaron a los E.U. a modificar su agenda agrícola. Podemos apuntar
al paralelismo entre los movimientos masivos crecientes en el campo en
la actualidad y aquellos que surgieron en los 50's, actividades que precedieron
transformaciones políticas de los 60's y de principios de los 70's.
La pregunta decisiva es si una estrategia alternativa puede ser desarrollada
y un liderazgo político puede emerger, el cual unifica las luchas
sociales a una estrategia política nacional, que vea hacia la profundización
y a la extensión de los mercados locales, como ocurrió entre
1940-1980. La historia nos enseña a no ser esclavos de los amos
del momento: dentro de cada movimiento rural se crean y se llevan a cabo
las esperanzas y realidades de las nuevas sociedades. |