| Cuba
Debate - 21 de April de 2004
James
Petras:
“I Told
you so (diría Marx)”
Fernando
Rojas
Me encuentro en este pedacito de
la Habana con James Petras sencillamente un disidente, lo saludo y le propongo
de inmediato un tema. El tema mediático, pero no en el sentido de
las tecnologías abrumadoras del dominio tecnológico, sino
más bien en el sentido de sus contenidos, en el sentido de su evolución
en el mundo unipolar, en el mundo después de la caída del
bloque soviético, en el mundo donde incluso este imperio ha recibido
el soporte de intelectuales, supuestos, reales, de figuras de prestigio
que contribuyen a su influencia.
Petras: Es un gran tema pero
tenemos que decidir que significa el poder, si simplemente lo identificamos
con estados, estados poderosos, o super poderosos, puede ser que aparezca
un mundo unipolar, pero hay muchas fuerzas que están actuando en
diferentes contextos, contra el poder del imperialismo norteamericano,
tenemos la resistencia en Irak que está generando bastantes problemas
para el ejercicio de poder de Estados Unidos tanto en el Medio Oriente
como en otras regiones, tenemos una serie de levantamientos en América
Latina que han derrotado y derrocado varios gobiernos clientes, peones
de Estados Unidos, como Sánchez de Lozada, en Bolivia, o De la Rúa
en Argentina, creo que el concepto unipolar es inadecuado, tenemos que
tratar de entender al imperialismo y la resistencia como mundo bipolar,
o tripolar, si quieres ponerlo en un contexto más complejo, porque
también hay otras posiciones, por ejemplo, la de los musulmanes
de la derecha, entonces es más complicado que el triunfalismo de
Bush padre e hijo y sus seguidores, de cómo se entiende el mundo
actual.
Ahora en relación a los intelectuales
en los medios tenemos un fenómeno que está muy cerca, que
nos toca en la vida personal, son los ex compañeros, los izquierdistas
arrepentidos, los reciclados, que años atrás eran personas
de izquierda, críticos del sistema imperialista capitalista, que
con el paso del tiempo fueron incorporados al sistema y son usados para
dar ‘testimonio’ de lo mala que era la izquierda porque la conocen desde
adentro, y tienen por supuesto una buena remuneración. Son los ex
guerrilleros convertidos en parlamentarios, los izquierdistas que ahora
dirigen partidos burgueses, etc. Ellos ocupan un lugar particularmente
privilegiado en los medios como comentaristas de la noticia. Dicen, por
ejemplo, fulano, qué piensas del levantamiento en Argentina: ‘bueno
desde la perspectiva que yo recuerdo, siempre la izquierda infiltra estos
grupos para agitar a favor de una variedad de comunismo’, entonces tiene
la aparente autoridad del conocedor, del especialista que ha vivido esta
experiencia. Es todo un enjambre de intelectuales de este estilo descalificando
a sus ex compañeros en las luchas del pueblo
También tenemos a los intelectuales
orgánicos del imperialismo, que salen siempre a dar una visión
apocalíptica, en la línea de los gobernantes, que repiten
que el terrorismo está a la puerta, y que es una gran amenaza en
el Medio Oriente, en Siria, Irak, el eje de mal y que justifican la política
de la clase dominante del imperialismo. Estos son citados como expertos,
no como ideólogos del sistema. Entonces tenemos la manipulación
del conocimiento de especialistas, de expertos o de tecnócratas,
que asumen esta postura de ser neutrales, mientras que en realidad trabajan
--y bien pagados-- como funcionarios intelectuales del sistema. Después
tenemos al liberal progresista, que se pronuncia en dependencia del contexto
y la relación de fuerzas que le sirva mejor para ganar reconocimiento,
que puede condenar la violencia del imperialismo o sus aliados, pero también
tiene que condenar la resistencia del pueblo en lucha. Es un Poncio Pilatos.
Crea una opción falsa de una tercera vía que en realidad
no existe y tiene la tendencia a tirar en la misma bolsa los opuestos en
las luchas de clases, en la lucha antiimperialista.
Finalmente tenemos dos tipos de gente
de izquierda consecuente, uno es el crítico del sistema dominante
del poder de los medios de comunicación, de la manipulación
de la noticia, pero que al final no ofrece alternativas, o tiene alternativas
completamente utópicas, es un francotirador, un anarquista que no
tiene raíces en la realidad. Y está el crítico del
sistema de comunicación de masas, de la manipulación de la
noticia, como expresiones de la lógica de los intereses económicos
y políticos. Es un intelectual que si tiene alternativas, una alternativa
socialista basada en la lucha de clases, luchas de etnias, luchas de mujeres,
de los oprimidos y explotados, de los pueblos juntos que sufren el pillaje
del imperialismo. Estos son intelectuales más realistas y consecuentes
porque también tienen una visión de adónde queremos
ir.
Ahora usted reconocía hacía
algunos minutos una bipolaridad o incluso una tripolaridad, ¿no
le parece que es demasiado optimista la afirmación?
Petras: No sé si optimista
o pesimista, el hecho es que Estados Unidos no avanza en su proyecto de
guerras múltiples, y no avanza porque hay un contrapoder que le
produce bajas en Irak. No está en condiciones de extender y abrir
nuevos frentes de guerra, lo dice el Pentágono. La geopolítica
tradicional entiende el poder a nivel internacional como una relación
de esferas de influencias y negociaciones entre diferentes poderes estatales,
pero este concepto es inadecuado, no entiende que muchas veces las luchas
a nivel subestatal influyen en el poder de un estado y pueden afectar su
capacidad de dominación y las limitaciones de la dominación
determinan la configuración mundial. Si utilizamos los polos para
definir las configuraciones mundiales, entonces debemos entender que en
estos momentos Estados Unidos no está en capacidad de proyectar
la doctrina Bush como él la presentó. Por eso no creo en
la tendencia exagerada de sobrepotenciar los alcances del poder norteamericano,
es decir, uno lee la doctrina Bush, ‘queremos conquistar el mundo’, pero
en realidad esa es una propuesta, y hay una diferencia entre proponer y
realizar y creo que la gente debe entender esta diferencia, entre lo que
quieren hacer y pueden hacer en una coyuntura, dada las configuraciones
y confrontaciones reales en el mundo. Afganistán no está
conquistada, simplemente Estados Unidos echó el gobierno talibán
pero el títere Kar Said no controla nada fuera de Kabul y dentro
de Kabul tampoco tiene fuerza, es la fuerza de Europa, de Estados Unidos
y los cipayos que ocupan Kabul; ni controla sus propios palacios, donde
las fuerzas especiales de Estados Unidos protegen al llamado presidente
de Afganistán. ¿En qué sentido Estados Unidos ganó
la guerra, cuando no controla a partir de su representante ninguna parte
del país, con ningún grado de seguridad? La guerra continúa,
el país está fragmentado, está devastado, pero nada
más.
Ahora, en esa misma perspectiva
¿cómo cree usted que evolucionará la situación
en un año electoral como este? ¿qué cabe esperar?
Petras: Empiezo por decirte que el
resultado final es realmente incierto, los que predicaron una victoria
inevitable de Bush por razones de conquista, no contaban con que la guerra
deterioró la recuperación de la economía, y proyectar
la supuesta conquista como determinante en las elecciones, es ser demasiado
optimista, por lo menos desde el ángulo en que yo lo veo. Primero,
la recuperación no generó empleos, hemos perdido 3 millones
de plazas de trabajo bien pagadas, y los nuevos empleos en la gran mayoría
de los casos son precarios y mal pagados. Crecimos un 4 %, dicen, parece
algo significativo, pero las encuestas muestran que el pueblo cree que
el manejo de la economía por Bush es malo, la mayoría dice
que está en desacuerdo con su política económica.
Segundo, peor todavía, las medidas sociales adoptadas, particularmente
sobre los medicamentos y la salud, van contra Bush.
Tercero, hay un deterioro en el apoyo
a la guerra prolongada, que está afectando la imagen de Bush en
el público. La muerte de soldados empieza a producir un efecto,
la gente se pregunta cuándo termina esta guerra, y qué ganamos
con esta guerra, por qué no nos quieren allá. Estamos gastando
90 mil millones de dólares y recibimos bombas en los caminos. Hay
algo que está marchando mal a pesar de la declaración de
victoria en mayo pasado. Esto tiene un efecto boomerang, ningún
funcionario se atreve ahora a repetir que la guerra terminará en
poco tiempo. Incluso los oficiales hablan de cuatro o cinco años
más de ocupación, y la tolerancia del público norteamericano
por una guerra prolongada que tiene constantes muertos es baja, la tendencia
es desgastar el gobierno, entonces hay tres o cuatro factores sociales,
económicos, políticos que marchan contra el reloj de Bush.
Ahora, mucho depende también
de lo que pase con el opositor. Hay una minoría muy fuerte, del
35 o 40 por ciento del público que dice, ‘todos, cualquiera menos
Bush’ y que está dispuesta a apoyar cualquier candidato, lo cual
es una posición bastante exagerada. Yo estoy contra Bush, pero hay
candidatos que pueden ser iguales, tan malos como Bush. Pero en todo caso
creo que el 15 por ciento de los electores va a ser influido por el discurso
y por la campaña del demócrata. Si es un demócrata
que empieza diciendo ‘estoy de acuerdo con Bush sobre la guerra, pero...’,
es muy probable que los 500 millones de dólares que gastará
Bush lo hagan ganar, porque esta va a ser una guerra de los medios y las
imágenes y la manipulación. Si aparece un candidato que sea
demagogo, con un discurso populista, que hable de terminar la guerra y
de hacer regresar a la tropa, es posible que pueda ganar, siempre --y este
es un siempre muy reconstituyente--, siempre que pueda ganar la confianza
de los negros hispanos. Bueno, la mayoría de los negros, el 90 %,
vota contra los republicanos y típicamente contra un candidato como
Bush, que es claramente contrario a los intereses de los negros. Sin ninguna
modificación, los hispanos también se sienten no representados
por el partido republicano, pero no votan ¿por qué? no es
por falta de virtudes cívicas, es porque los candidatos no articulan
medidas que mejoren su vida práctica, entonces si el candidato demócrata
piensa que tiene en el bolsillo este voto o que con hacer alguna declaración
folklórica a favor de la inmigración hispana, de los mexicanos
o algún discurso en alguna iglesia tocando el saxofón al
estilo de Clinton, no creo que ganen el voto, y si sólo votara el
30 o el 40 % de la comunidad hispana, si la asistencia a las urnas de las
minorías fuera tan baja, pudieran perder las elecciones. Si solo
aparece un 45 % del electorado, y lo decide un veinte, un 20, 3 %, es posible
que gane Bush en una carrera estrecha, porque tiene una base sólida
en los fundamentalistas cristianos, que son entre 30 y 40 millones de personas,
con sus predicadores, sus programas de televisión. Esta postura
de Bush de apoyar la religión en las escuelas, su oposición
al aborto y a todo lo demás, es respaldada por estos fundamentalistas
y uno tiene que tomarlos en cuenta. Lo creas o no, la gran mayoría
interpreta literalmente la Biblia, cree que Dios creó al mundo en
cinco días, no acepta la teoría de Darwin sobre la evolución
de las especies, incluso han prohibido ahora que se imparta a Darwin en
las escuelas de muchos estados de Estados Unidos. ¿Cómo se
pueden negar pruebas tan contundentes como la existencia de fósiles?
Son docenas de millones de norteamericanos que creen que el mundo empezó
con Adán y Eva. Hay que entender que tratamos con sectores muy atrasados
que apoyan a Bush, son los que hacen el trabajo en la calle, tocan puertas.
Obviamente, los grandes petroleros son los que se van a beneficiar, pero
esta combinación hace los dos pies de la campaña de Bush
que será muy fuerte en los estados del Sur.
Profesor, esa imagen que usted
usa de los dos grupos, los desclasados y los petroleros, recuerda un poco
la forma en que se compuso el fascismo.
Petras: Sí, el fascismo norteamericano,
el fascismo con una cara sonriente. Por una parte tenemos una expresión
fascista clara con las guerras permanentes, la política constante
de conquista, el uso del terrorismo como chantaje, la fuerza como una política
de imposición, la idea de excluir, de actuar con la fuerza unilateral,
toda esta doctrina directamente derivada del III Reich. No es una exageración,
no es una simple palabra peyorativa, es doctrinal y prácticamente
una política fascista, y es posible establecer un paralelo con el
fascismo alemán. Ahora bien, en la base doméstica se mantiene
la fachada de debates, de candidatos, aunque dentro del país existe
también una legislación fascista, el Acta Patriótica,
que suspende todos nuestros derechos y sustituye lo judicial civil por
tribunales militares. El ex-general Tom Franks, un hombre cercano a Bush,
dijo que si había otro atentado, se impondría la ley marcial
dentro de Estados Unidos. Y en este régimen extremista que tenemos,
no podemos excluir la posibilidad de un autoatentado para crear condiciones
de emergencia y suspender los procesos democráticos por una política
de decretazos.
Ahora usted mencionó algo
que me hizo recordar enseguida cosas que hizo Hitler, esta idea de grandes
magnates financiando al grupo de poder y sectores millonarios adormecidos,
confundidos, enajenados por una propaganda sustentada sobre bases anticientíficas,
sobre bases fanáticas.
Petras: Son una minoría. Creo
que la forma en este caso no es el gran espectáculo al estilo de
Hitler. Existe la distracción de los juegos de fútbol, el
espectáculo frívolo para la manipulación de la gente,
para que se despolitice. Pero los fanáticos fundamentalistas pueden
representar, digamos, un diez por ciento del electorado. Esos sí
se movilizan con predicadores, fanáticos exaltados, pero en contextos
descentralizados. No se van a juntar cinco millones de fundamentalistas
a gritar por Bush, aunque lo hagan cada domingo en cada sitio donde se
agrupan, y en cada iglesia se congreguen 10 mil personas, 15 mil, y griten
contra los pecados, los pecadores, y los inmorales. Eso sí, tenemos
una fusión del imperialismo, el fascismo y el fundamentalismo, y
eso es una mezcla muy peligrosa y potente.
¿Hay resistencia en los
Estados Unidos o el asunto no pasa del juego de los dos partidos?
Petras: No es un movimiento orgánico,
sube y baja. Los activistas se movilizan, denuncian, después no
hay continuidad en las organizaciones de masas efectivas, pero existe como
un punto de referencia. Ahora, es muy difícil la posibilidad de
un tercer partido, como teníamos en el año 2000 con Ralph
Neider. Frente a esto yo creo que no vamos a tener una opción, porque
una gran parte de las fuerzas progresistas, yo decía que casi el
90 por ciento, dirá cualquiera menos Bush, tenemos que parar el
fascismo y eso pesa mucho en los sectores más izquierdistas, que
son una pequeña minoría, yo decía que un 5 por ciento
de lo que es el electorado. Los progresistas van a presentar candidatos
simbólicos, que no consiguen más del 1 por ciento del voto.
¿Qué vamos a hacer?, algunas movilizaciones en los congresos
del partido demócrata y tratar de influir en la plataforma, en el
programa de la campaña demócrata. Así es más
o menos como veo las elecciones, va a ser una competencia entre la ultraderecha
y el sector moderado conservador.
Usted mencionaba hacía
un rato que había intelectuales serios, intelectuales de izquierda,
intelectuales que están proponiendo una alternativa, ¿qué
significado le atribuye a esos sectores en esta imprescindible necesidad
de enfrentar este proyecto de dominación?
Petras: Ellos son minoritarios. La
gran fuerza y la debilidad de la izquierda intelectual mundial es la capacidad
de crítica que ha desarrollado: una serie de críticas profundas
y algunas alternativas sectoriales, cómo mejorar el ambiente, cómo
crear empleos, cómo intervenir contra (y evitar) nuevas guerras.
Pero hace falta una visión sistémica y el diagnóstico
de fondo está creciendo, llegando a las raíces de la guerra,
del imperialismo. Estamos progresando, pero para elaborar un nuevo modelo
socialista falta todavía mucho. Muchos no se atreven a usar la palabra
socialismo, hablan de que un nuevo mundo es posible, y utilizan otras consignas
que han ganado popularidad, pero a la hora de definir cómo debe
ser ese mundo alternativo, están todavía en la infancia.
Somos minoría quienes dentro de la minoría elaboramos un
proyecto socialista alternativo, pero creo que la realidad va a extender
la influencia, porque llega el momento en que las condiciones van madurando
para una aceptación del socialismo, más que nada por la catástrofe
que representó para los países europeos del este la transición
al capitalismo, la destrucción de la economía, de los servicios
de salud, el empobrecimiento de la población, el crecimiento vertical
del esclavismo del siglo XXI, del esclavismo sexual que cada año
oferta 200 mil mujeres e infantes. Esta transición ha hecho repensar
el socialismo. A pesar de la burocracia, de la corrupción, de la
represión, de algunos aspectos de la economía planificada,
el programa de bienestar social era mejor, que lo que está ahora
pasando bajo el nuevo capitalismo cleptocrático.
Le pregunto algo, usted evidentemente
cree que habría que trabajar en elaborar este modelo alternativo,
ese modelo socialista, qué relación tendría ese modelo,
esa elaboración teórica con las experiencias socialistas
existentes y con las fracasadas.
Petras: Creo que hay que hacer una
crítica radical, profunda, de las contradicciones que provocaron
la degeneración del sistema anterior, más que nada enfocar
sobre las rupturas de poder y el proceso de degeneración, a partir
de una revolución popular socialista, que generó las bases
para la industrialización, el estado del bienestar social y cómo
esas cúpulas y los cuadros de esas cúpulas dejaran a los
pueblos indefensos, despolitizados, al punto de que cuando cayó
el sistema nadie se levantó para defenderlo, mire en Rusia un partido
con 20 millones de afiliados fue derrocado por un borracho, con 30 mil
personas, en Leningrado.
Yo tengo un amigo que fue a entregar
el carnet del partido al Comité Municipal y después me escribió
una larga carta, el suponía que para mí iba a ser una noticia
terrible, que él hubiera decidido a entregar el carnet del partido
y me contaba que lo qué más le impresionó es que nadie
le hizo la más mínima pregunta, en las oficinas del partido,
cuando el partido existía todavía.
Era como comprar estampillas en el
correo, ¿no? Entonces es necesaria una crítica de fondo,
y junto con ella recuperar parte de esa herencia. Por ejemplo, los programas
de salud, los programas científicos, los programas de educación
gratuita, de vacaciones, de pensiones garantizadas, de empleo, pero dentro
de un marco de gestión popular, donde no solo los obreros, los ingenieros,
participen en la gestión, sino también los consumidores,
los ecologistas, que puedan abrir espacios en las asambleas para discutir
el plan. Hoy es posible con una poderosa computadora juntar toda la información
y producir resultados para formular metas y poner en mano de los productores
directos y los consumidores la forma de implementar los planes. Con la
revolución informática es mucho más fácil hacer
el socialismo participativo que en 1917, ahora no es difícil juntar
la información y presentar alternativas para que el pueblo vote
si quiere gastar más en bienes de producción, o en bienes
de consumo, introducir a los consumidores en el diseño de los zapatos
o de lo que sea, eso es muy factible ahora, no es algo extraordinario.
Incluso las grandes multinacionales funcionan de algún modo con
un alto nivel de socialización controlado por los capitalistas.
Estas medidas de marketing pueden variar de carácter en el contexto
socialista.
Qué opinión le merecen
estos esfuerzos que se han estado haciendo recientemente, por ejemplo el
Encuentro en Defensa de la Humanidad que se hizo en México entre
un grupo de intelectuales de izquierda, los esfuerzos que se han venido
haciendo para tener revistas en Internet, otro tipo de actividades, la
lucha por apoyar los movimientos sociales, la solidaridad con el proceso
en Venezuela, la solidaridad con Cuba, ve usted que estos son caminos digamos
hacia la configuración de una resistencia más sólida.
Petras: Antes dependíamos
de pequeñas revistas, y no llegábamos a más de 20
mil, 30 mil lectores. Ahora con el Internet uno puede llegar a millones
de personas y la circulación de la información, de la comunicación
entre los excluidos ofrece más posibilidades. Muchas de las grandes
movilizaciones que ahora logran reunir a millones de personas se apoyan
precisamente en estos medios alternativos. Es un gran salto, porque vincula
a grupos activos, moviliza y facilita la acción. Personalmente en
mi web tengo 50 mil lectores cada dos semanas, cada mes son más
de 100 mil, eso solo en español, y otros 10 mil más en la
parte en inglés que hacen unos 120 mil lectores por mes, y más
de un millón al año, bueno, obviamente hay repeticiones.
No lo digo para tocar mi propio bombo, quiero decir que antes llegabas
a 6 mil lectores en una revista marxista o en una revista progresista y
ahora en tu propio sitio web llegas a 10 o 20 veces más lectores
de diferentes países. Recibo cartas a veces de Nepal, del Himalaya,
gente que me escribe sobre un programa de reforma agraria. Esto nos facilita
resultados que no podemos alcanzar por los medios de comunicación
tradicionales, por CNN, por Hollywood. Pero es importante seguir criticando
los medios de comunicación de masas porque hay un gran público
que no consulta Internet, que solo mira la televisión, entonces
hay una doble lucha: democratizar o abrir espacios que alcancen al público
menos politizado y llegar también a los que están preocupados
por los problemas sociales.
¿Podría hacerle
una pregunta final? ¿Qué le dice hoy Marx, qué le
dice hoy Lenin?
Petras: Marx diría I told
you so, yo te conté de la centralización y concentración
de capitales a nivel mundial. Las tendencias que analizamos con Federico
están llegando ahora a la culminación con la fusión
de bancos y la concentración y la polarización en el mundo.
Y después Lenin dirá que si hay polarización en ingresos
no hay polarización de luchas de clases, eso pasa del mundo europeo
norteamericano, y se concentra en América Latina, en Asia, y en
otros lugares. Entonces el problema imperialismo con las guerras norteamericanas
son el eje, la chispa que está detonando las grandes confrontaciones
que vos describías. Y tal vez la derrota del imperialismo tenga
un efecto decisivo sobre los países donde pensabas que la revolución
iba a ocurrir.
Especial para Cubadebate,
cortesía de la Videoteca Contracorriente, ICAIC |