| LA
REPUBLICA de Uruguay - 7 de Setiembre de 2004
La credibilidad
de James Petras en cuestión
Carlos
Santiago
James Petras
es un autor interesante. Tiene la facilidad de exponer sobre la base de
un esquema ideológico incambiado que aplica rígidamente a
cada ocasión. Sus posiciones, otrora progresistas, hoy aparecen
como elementos ditorsionantes a las que únicamente se suman los
sectores de alguna "ultra" izquierda radical, cuya prédica coincide
en los hechos, muchas veces, con los intereses de la derecha reaccionaria.
No estamos tratando de cuestionar
a Petras por razones subalternas, porque le reconocemos toda una trayectoria,
la de ser una voz válida en la denuncia del imperialismo, en defensa
de los pueblos que tratan de sacudirse el oprobio de la agresión
de las corporaciones del capitalismo. Sus trabajos, debemos reconocerlo,
han servido para desenmascarar las peores facetas de un régimen
que siempre ha sido el modelo a implantar, luego que otras avanzadas, incluso
militares, dejaran "la tierra abonada" para la experiencia neoliberal.
La historia es rica en estas operaciones
del gobierno de los EEUU que, al sur del continente latinoamericano, ha
cobrado miles de víctimas, de las que el propio Petras ha escrito.
Los uruguayos en general y la izquierda en particular, fueron el centro
de una agresión infrecuente por su virulencia durante la dictadura
militar. Las víctimas son incontables. Una tierra en que se torturó
y se asesinó en nombre de los valores de un occidente cristiano,
utilizándose como manual de tareas la llamada "Doctrina de la Seguridad
Nacional".
Una izquierda, la uruguaya, que viene
batallando desde hace más de un siglo, cuando aparecieran los primeros
grupos de anarquistas, luego con la fundación del Partido Socialista
y, posteriormente, del Partido Comunista. Un trabajo reivindicativo incesante
y continuo, con una aspiración finalista: la conquista del gobierno
para desde el poder concretar una política que sirva para profundizar
y consolidar la democracia, tomado este término en el mejor y más
revolucionario de los sentidos.
Esa izquierda fue la que, poco tiempo
antes del proceso que llevó al golpe de Estado, fundó el
Frente Amplio, organismo político articulador, que por supuesto
se encuentra en el centro de la actual alternativa electoral que, indefectiblemente,
llevará al doctor Tabaré Vázquez a la presidencia
de la República, que es un militante socialista, que intentará
desde la presidencia de la República, junto a todos los sectores
de la izquierda, concretar una política progresista destinada a
multiplicar los panes y los peces con el fin de que los uruguayos, en su
conjunto, podamos construir una sociedad más justa y solidaria.
Por todo ello, por la posibilidad
que tiene el Uruguay de tener un gobierno progresista luego de las elecciones
nacionales que se realizarán el próximo domingo 31 de octubre,
es que debo discrepar frontalmente con el profesor Petras, que no tiene
derecho alguno de cuestionar al candidato de toda la izquierda uruguaya,
calificándolo de "servil" con el imperio y que, según la
liviana opinión del comentarista, "ha declarado obediencia a los
banqueros, al FMI y al presidente George Bush".
¿Cómo es posible tamaña
afirmación? ¿Por qué el profesor Petras calificó
de manera tan dura al doctor Vázquez? ¿Es que no conoce que
la candidatura de Vázquez es apoyada por toda la izquierda, la que
tiene credenciales suficientes para probar su antiimperialismo, para que
no se cuestionen sus intenciones encaminadas a la felicidad del pueblo
uruguayo? Izquierda que, como lo decimos párrafos antes, ha pagado
con mártires su lucha inclaudicable para que este pequeño
país, de algo más de tres millones de habitantes, se convierta
en la tierra prometida, a la que emigraron de manera aluvional, durante
el siglo pasado, todos aquellos que no tenían lugar en la vieja
Europa.
¿Por qué este profesor
--opinólogo de profesión-- no consultó a cualquier
integrante de la izquierda uruguaya, desde los socialistas a los comunistas,
a quienes antes fueron guerrilleros y hoy son integrantes del Movimiento
de Participación Popular, una de las fuerzas mayores del llamado
Encuentro Progresista-Frente Amplio, organización multipartidaria
que apoyará en las elecciones de octubre a Tabaré Vázquez?
Un presidente que llegará al gobierno con planes resueltos en la
misma organización, que discute en base a mecanismos crecientemente
democráticos, todas sus políticas. ¿Por qué
Petras, antes de juzgar las acciones políticas del candidato, no
consultó a cualquier integrante de la izquierda? ¿Por qué
su visión es tan estrecha, sectaria, sin resquicios para la duda?
Sus declaraciones son una sentencia.
Como un Catón moderno, apunta y fuego, sin importarle para nada
la opinión de la gente, de toda aquella que tiene suficientes credenciales
ganadas en las luchas políticas y sociales, la que apoya y ha vehiculizado
la candidatura de Vázquez y, toda aquella otra, con un compromiso
menor, pero coincidente en la necesidad de mejorar el futuro del país
(un 51%, del total de los habilitados para votar, según las últimas
mediciones de opinión pública), que seguramente apoye a Vázquez
el 31 de octubre.
Por supuesto, los uruguayos no necesitamos
un "certificado de aprobación" del profesor Petras, que puede decir
cuanto le plazca, derecho por el cual peleo y pelearé toda mi vida.
Por algo los uruguayos hemos luchado
de manera tan intransigente por la libertad de expresión. Sin embargo,
cuando se habla de manera ligera, sin consultar a nadie, ni entender las
realidades de un país como Uruguay, se está mancillando su
propia credibilidad.
Y James Petras lo ha hecho. |