| Counterpunch
- 26 de noviembre de 2004
Nobel de literatura sufre de una
rara amnesia histórica
Carta
Abierta a José Saramago
James
Petras *
Apreciado Jose Saramago,
En días recientes, Colombia,
(conocida por su gobierno apoyado por escuadrones de la muerte y masacres
de campesinos) se ha convertido en el destino favorito desde donde algunos
de los más conocidos intelectuales del mundo occidental han dictado
cátedra sobre moral, condenando la Revolución Cubana (Susan
Sontag) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (don Jose Saramago).
Para empezar, permítame manifestar que no tengo objeción
a la promoción de su último libro en cualquier lugar del
mundo, pero no si implica hacer méritos con un régimen que
es responsable de miles de muertes y 2 millones de campesinos desplazados.
Como un autoproclamado hombre de izquierda, está bien informado
y familiarizado con las políticas del mundo, particularmente con
Latinoamérica la cual ha visitado frecuentemente, dando conferencias,
donde ha publicado y hablado con numerosos periodistas, intelectuales,
políticos notables y otros ‘formadores de opinión’. Cuando
Usted habla, interpreta y juzga políticos, grupos políticos
y países, lo hace con base en la selección de datos y opiniones
que coinciden con sus valores e intereses. No habla desde la ignorancia
sino desde una perspectiva ideológica, desde la cual hace sus juicios.
Durante su visita a Colombia difamó
los dos grupos guerrilleros, las FARC y el ELN: “En Colombia no hay guerrillas,
sino bandas armadas”. Vino a decir que ellas no son verdaderas comunistas
porque, “se dedican al secuestro, asesinato, a la violación de derechos
humanos”. Usted generosamente concede que “quizás en un principio
lo fueron (comunistas), ahora no”. Luego acepta que la lucha guerrillera
está únicamente justificada cuando “un país es ocupado
por un invasor y la gente tiene que organizarse para resistir”.
Saramago, como usted bien sabe, hay
muchas condiciones bajo las cuales los pueblos se levantan para derrocar
sus opresores: dictaduras militares, regímenes civiles asesinos,
propietarios y sus escuadrones de la muerte, etc. Seguramente recuerda
la resistencia armada contra Franco, el exitoso derrocamiento de la dictadura
portuguesa en 1974, como la popular resistencia guerrillera en Centroamérica
hasta los ‘regímenes civiles’ tiránicos en Nicaragua, El
Salvador y Guatemala. ¿O piensa que las guerrillas de Zapata, Farabundo
Martí y Fidel Castro eran “bandas armadas” líderes porque
fracasaron al no seguir sus consejos de votar “en blanco”? No se rebelaron
contra un invasor, aunque capital foráneo, asesores militares y
sofisticadas armas había en abundancia. Me temo que por sus criterios
políticos negaría las grandes figuras emancipatorias y los
eventos del siglo XX. Aquellos referentes revolucionarios continuarán
formando millones de gente que lucha contra tiranos mucho después
de que sus entrevistas y opiniones hayan sido arrojadas al tarro de la
basura de la historia.
Pero permítanos de momento
dejar a un lado su rara amnesia histórica. Vamos a discutir las
guerrillas en Colombia, en particular, las FARC. Las FARC la formaron 46
activistas campesinos en 1964, quienes después de numerosos esfuerzos
en establecer comunidades productivas pacíficas, sufrieron persecución
y fueron testigos de la destrucción de sus cosechas, sus casas,
sus animales por los militares, mientras sus familias, amigos y vecinos
eran asesinados. Todo sucedía bajo un régimen civil elegido,
oligárquico y represivo, para ser más precisos, bajo comando
colombiano asesorado por las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos.
¿Deberían haber vertido cenizas sobre sus cabezas, escondidos
en el bosque y esperando hasta las siguientes elecciones para depositar
un voto en blanco? ¿Garantizaría usted sus vidas una vez
se cerrarán los registros de votación? Sí, se les
garantiza, en un principio. ¿Las FARC habrían sido comunistas
pero luego no? Veinte años después las FARC negociaron un
acuerdo de paz con el Presidente Betancourt, de tal manera que muchos de
sus militantes y algunos de sus lideres pudieron formar un partido electoral,
la Unión Patriótica, y participar en las elecciones para
la presidencia y el congreso. Entre 1984 – 1989 más de 5.000 de
sus miembros y activistas electorales fueron asesinados por el ejército
colombiano, la policía y los escuadrones de la muerte, incluyendo
dos candidatos presidenciales populares. Las FARC retornaron a la lucha
armada.
¿Es ese el momento en que
dejaron de ser comunistas? ¿Tendrían entonces que haber retornado
al ‘voto en blanco’? ¿Dónde, desde el exilio? ¿Desde
Lisboa? Esta claro que no, que las guerrillas retornaron a las actividades
armadas porque no había otra vía para sobrevivir y continuar
la lucha por lo que usted llama una “democracia efectiva” y contra los
“plutócratas de la economía” quienes usted verbalmente condena.
Entre 1999 y 2001, las FARC una vez más, acordaron suspender la
lucha armada y entabló negociaciones con el régimen de Pastrana.
Exigieron una zona desmilitarizada – libre de tropas paramilitares y militares.
Propusieron un programa político de reforma agraria, control público
nacional sobre los recursos estratégicos, y programas de empleo
publico masivo para la creación de puestos de trabajo. Esto fue
puesto sobre la mesa y llegó a ser la base para negociar un acuerdo
de paz y justicia. Usted seguro recuerda aquellos días, solo hace
una década, o algo así, y solo 8 años antes de que
fuera galardonado con el premio Nóbel.
Seguramente recuerda que las FARC
convocaron una serie de foros públicos y seminarios e invitaron
académicos, sindicalistas, agricultores y empresarios a que presentaran
propuestas e ideas. Seguramente recuerda esas reformas, especialmente la
propuesta de desmilitarización del campo, por ambas partes. Dr.
Saramago como un escritor que conoce el mundo, sabe que las “bandas armadas”
no convocan foros, ni escuchan ni aceptan propuestas de una pluralidad
de procedencias para hacer de Colombia una democracia efectiva.
Con el respaldo del gobierno de Estados
Unidos el régimen de Pastrana rompió abruptamente las negociaciones
y lanzó un ataque sobre la zona desmilitarizada. ¿Deberían
las guerrillas y los campesinos que la apoyan haber respondido preparándose
para depositar “votos blancos”? ¿Habrían sobrevivido? ¿Fue
aquel el momento en que, en su opinión, las guerrillas se convirtieron
en “bandas armadas, secuestradores y asesinos”?. Hablo en serio, Saramago.
Quiero que me de su respuesta porque la propuesta de las FARC de reforma
agraria y desmilitarización tiene el respaldo de millones de campesinos,
expropiados y torturados por el gobierno colombiano que usted rehusó
nombrar, al cual indirectamente se refirió como “situación
en Colombia”. ¿Por qué tal discreción cuando está
hablando de un gobierno como el del actual Presidente terrorista Uribe,
quien ha desatado una política de tierra arrasada en el campo (colombiano)?
José, ¿por qué el silencio sobre Uribe? ¿Por
qué no condenar la enorme presencia de Estados Unidos en Colombia
- 3 billones de dólares en ayuda, 800 asesores militares, una docena
de bases militares y varios miles de mercenarios pagados por el Pentágono?
¿No cuenta esto como una “invasión foránea”? ¿O
necesita Usted 10 billones de dólares y cinco divisiones de Marines
para llamarla una ocupación militar estadounidense para poder considerar
las FARC y el ELN auténticos movimientos guerrilleros y no “cuadrillas
armadas” de merodeadores y asesinos? No me arrepiento de escribirle en
esta manera directa, no es solo mi estilo sino el enorme daño político
que Usted ha hecho. Los términos que ha usado para calumniar las
guerrillas hacen eco a la retórica del Pentágono, Uribe y
el resto de la oligarquía colombiana. Pues su lenguaje político
descalificando las guerrillas en Colombia es usado en toda Latinoamérica
por las clases dominantes contra los movimientos populares. En Brasil,
Paraguay y Bolivia los propietarios de tierras describen los movimientos
de campesinos y trabajadores sin tierras como “vagabundos”, criminales
y “pandillas armadas”. ¿Quién se reclama la autoría
del término, Usted o los propietarios de tierras?
Terminaré diciéndole
lo que pienso.
Las guerrillas - las FARC y el ELN
- son hoy y siempre fueron guerrillas. Están armadas porque tienen
que estarlo, porque Colombia necesita cambios básicos y el sistema
político no permite otros medios, incluyendo las elecciones para
que se realicen sin terror e intimidación. Usted tiene derecho a
su opinión, pero las circunstancias, el contexto e importancia de
sus comentarios solo pueden ser vistos como un fortalecimiento de los líderes
terroristas y fuerzas militares en Colombia. Usted reivindica ser comunista,
pero hay muchas tipos de “comunistas” hoy: aquellos que robaron el patrimonio
público de Rusia y se convirtieron en notables oligarcas; aquellos
que colaboran con el régimen colonial de Estados Unidos en Irak;
aquellos que han luchado cuarenta años en las fábricas, selvas
y campo de Colombia por una sociedad sin clases; y aquellos “comunistas”
que le temen al problema (imperialismo) y a la solución (revolución
popular) y hacen de todo una cuestión de preferencia personal.
Las ideas, como usted sabe, tienen
consecuencias y especialmente Usted, Dr Saramago, sus palabras son seguidas
por millones de sus devotos lectores. Piense antes de hablar de “pandillas
armadas” porque está justificando la muerte de miles de colombianos,
quienes han escogido tomar el más difícil y peligroso camino
hacia la emancipación de su país. En el pasado reciente hemos
compartido opiniones y posiciones. Pero desde ahora en adelante cada uno
por su lado. He perdido mi confianza y mis esperanzas en Usted. Ha defraudado
mi confianza. Siga su camino que yo seguiré el mío.
Sin pena ni excusas,
James Petras
* James Petras, es Profesor de Sociología
de la Universidad de Binghamton, New York, y miembro desde hace 50 años
de la lucha de clases, asesor de los campesinos sin tierra de Brasil y
Argentina, y coautor de Globalization Unmasked (Zed). Se le puede escribir
a: jpetras@binghamton.edu
www.counterpunch.org/petras12222004.html
Enviado por Pablo Kilberg |