James Petras - rodelu.net |
19 de abril de 2007
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La
Jornada de México - 17 de abril de 2007
Palestina, la ecología política del desastre
El lunes 26 de marzo de 2007,
un río de desagüe y detritos en el norte
de Gaza se desbordó al colapsarse un parapeto de tierra e inundó un
campamento de refugiados, lo que expulsó de sus casas a unos 3 mil
palestinos. Cinco habitantes se ahogaron, 25 fueron heridos y muchas casas
quedaron destruidas.
James
Petras
New York Times, Washington Post y los medios televisivos
señalaron como causa la deficiente infraestructura. Daily Alert
(órgano informativo de los presidentes de las principales organizaciones
judío-estadunidenses) culpó a los palestinos, de quienes afirman estaban
sacando arena para venderle a los contratistas, con lo que minaron el
parapeto. El desastre de Umm Naser (el poblado en cuestión) es emblemático
de lo mal que está todo lo relacionado con la política
estadunidense-israelí en Medio Oriente. El desastre en esta población
aislada tiene sus raíces, primero y sobre todo, en Washington donde el
comité de asuntos públicos estadunidense-israelí (American Israeli Public
Affairs Committee o AIPAC, como es ampliamente conocido) y sus aliados
políticos han logrado garantizar con éxito el respaldo estadunidense al
boicot económico y financiero hacia el gobierno palestino tras la victoria
democrática electoral de Hamas. La victoria de AIPAC en Washington ha
reverberado por Europa y más allá, puesto que la Unión Europea también
aplicó sanciones y canceló el financiamiento para todos los proyectos de
nueva infraestructura y el mantenimiento de las instalaciones existentes.
Entre 2005 y 2007 en las subsecuentes convenciones de AIPAC, los líderes
de ambos partidos políticos principales, los líderes del Congreso
estadunidense y la Casa Blanca se comprometieron a reforzar el boicot
emprendido por AIPAC y la estrategia de sanciones. AIPAC celebró su
victoria en favor de la política israelí y reivindicó la autoría de la
legislación. Además de la desnutrición, dicha política desgasta todos los
proyectos públicos de mantenimiento.
También es central al desastre de Umm Naser los bombardeos masivos
emprendidos por Israel contra Gaza en el verano de 2006, que demolieron
puentes, caminos, instalaciones de tratamiento de aguas residuales y de
purificación de agua, así como plantas de energía eléctrica. El norte de
Gaza era uno de los muchos blancos militares, lo que provocó severas
presiones sobre los ya de por sí precarios presupuestos de infraestructura
y gobierno, incluido el mantenimiento de las plantas de tratamiento de
aguas negras y los cárcamos y vertederos de desagüe.
El bloqueo económico israelí sobre Gaza aumentó el desempleo, la
pobreza y el hambre a niveles sin precedentes. Los desempleados en Gaza
llegaron a ser 60 por ciento de la población y las familias con niños
pequeños redujeron su ración a una comida diaria. Los jefes de familia
buscaron desesperadamente cualquier modo que pudiera brindarles fondos
para comprar medio kilo de garbanzo, aceite, arroz y harina para pan. Es
posible que, forzados por el boicot estadunidense-israelí inducido por
AIPAC y por el bombardeo y bloqueo israelí, algunos desesperados hayan
retirado arena alrededor del vertedero de desagüe. El pretexto que invocan
los presidentes de las principales organizaciones judío estadunidenses
(conocidos como PMAJO, por sus siglas en inglés) culpa a las víctimas de
sus propios sufrimientos y exonera a los israelíes, a AIPAC y a sus
clientes en el Congreso estadunidense.
PMAJO ha justificado los 39 años de ocupación israelí y su negligencia
criminal respecto de las instalaciones básicas de drenaje en Gaza. Israel
gasta menos del 2 por ciento per capita en servicios básicos en
los Territorios Ocupados, de lo que está obligado a proporcionar
responsablemente según las leyes internacionales. Estados Unidos y los
grupos de derechos humanos en Israel han documentado la pertinaz falta de
responsabilidad del gobierno israelí hacia los civiles palestinos durante
su brutal ocupación. No es sorprendente entonces que PMAJO no salga con
algo mejor que culpar a los destituidos palestinos del colapso de un
rudimentario parapeto de tierra y de las horribles muertes.
En cuanto a que si algún líder palestino puede tener responsabilidad en
el asunto, el dedo apunta hacia la OLP, respaldada por Estados Unidos e
Israel, y a su cabeza titular, Abbas, que reciben cualquier ayuda
"humanitaria" que fluye hacia Palestina. Las decenas de millones de
dólares por impuestos palestinos de importación que retenían los bancos
israelíes, les fueron entregados a Mahmoud Abbas y a su vínculo con Mossad
y la CIA, Mohammed Dahlen, para armar a grupos vigilantes
anti-Hamas. Durante más de 20 años, los "moderados" líderes de la OLP y
sus amigotes capitalistas han desviado decenas de millones de dólares y
euros a sus cuentas privadas en bancos en el extranjero, con la
aquiescencia de sus promotores europeos, estadunidenses e israelíes. ¿Qué
importa una poquita corrupción Palestina si permite apuntalar a un
incompetente grupo de "líderes" condescendientes?
El clamor de los pobladores de Umm Naser inundados por su propio
drenaje no fue un acto del destino ni el resultado de la negligencia o el
hurto locales: es la consecuencia directa de todo lo que está mal en la
política estadunidense hacia Medio Oriente, proviene de tomar partido por
una potencia colonial y sus poderosas voces y organizaciones en
Washington. Umm Naser está grabada a todo lo largo de Palestina, Irak y
Líbano: millones de pobladores árabes sufren las consecuencias de las
guerras preventivas que se emprenden para garantizar la existencia del
Gran Israel, como lo han afirmado públicamente el presidente Bush y el
vicepresidente, buscando justificar las agresiones. Sus compromisos siguen
el guión de las plataformas de cabildeo israelí en Washington que, por
"coincidencia", es exactamente el que complace al Ministerio de Asuntos
Exteriores israelí.
Traducción: Ramón Vera Herrera
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