William Pfaff - rodelu.net |
5 de febrero de 2006
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el
Periódico de Catalunya - 1 de febrero de 2006
Bush
estimula el 'yihadismo'
• El terrorismo islamista crece
en Europa por las guerras contra Al Qaeda en Irak y
Afganistán
William
Pfaff *
Las
diferencias entre la percepción oficial europea y
norteamericana de lo que es el terrorismo acarrean serias
consecuencias de tipo práctico para la cooperación
transatlántica a ambos lados del océano. La cooperación
policial y de los servicios de inteligencia marchó bien o
razonablemente bien hasta que se desencadenó el escándalo
público de estos días en Europa sobre una supuesta
colaboración oficial en las operaciones secretas de
entregas e interrogatorios de la CIA. Los
especialistas norteamericanos, por ejemplo, consideran que los
servicios de información antiterrorista franceses son muy
efectivos y constituyen un modelo a seguir, con una estrategia
basada en una vigilancia policial y política de mucha
tradición, y en los buenos servicios de seguridad interiores.
Su cooperación transatlántica tiene mucha fama. Pero el 23 de
enero, Francia bloqueó una propuesta de cumbre sobre
terrorismo entre la OTAN y la Unión Europea, ya que la OTAN
"no tiene por qué erigirse en gendarme del mundo". La
organización es una alianza defensiva de socios iguales. Un
diplomático francés dijo: "No queremos que la OTAN se
inmiscuya en todo, ni imponga su lista de prioridades a la
Unión Europea". Todo lo cual forma parte de la consistente
oposición francesa a los intentos igualmente consistentes de
Estados Unidos de convertir a la OTAN en un agente de la
política norteamericana, de convencer a los países europeos de
que la OTAN debería ser la única organización que vele por la
seguridad y de que Europa debería abandonar su embrionaria
política independiente en temas de seguridad, así como la
creación de una fuerza europea de reacción rápida.
HAY
UN TEMA serio de terrorismo ligado a este desencuentro
transatlántico. Tiene que ver con la formulación de dicha
amenaza, que a la vez tiene implicaciones clave sobre la forma
de hacerle frente. La Administración norteamericana está muy
comprometida con la noción de que Al Qaeda representa un
problema militar que exige una solución militar. Y ha de
ceñirse a este guión o de lo contrario las invasiones de
Afganistán e Irak se quedan sin justificación. Así las cosas,
George Bush continúa haciendo discursos sobre la
convicción que tiene Al Qaeda de que puede pasar de un éxito
en Irak a la movilización de todo el islam, con la
restauración del gran califato de los siglos VIII y IX, y
conquistar el mundo. Los europeos, en general, suelen
discrepar de esta visión. Rik Coolsaet, profesor de la
Universidad de Gante y del Real Instituto Belga de Relaciones
Internacionales, presentó una interesantísima ponencia en las
jornadas celebradas en La Haya el pasado diciembre con el
título Un diálogo transatlántico sobre terrorismo.
Apuntó este académico que, mientras algunos analistas europeos
están de acuerdo con la visión de Washington, la mayoría
considera el terrorismo europeo como "un mosaico de células
autorradicalizantes con contactos internacionales", pero falto
de motor central y de dirección. Como mucho, el terrorismo
europeo lo describió como un entramado de "círculos
concéntricos rodeando al núcleo duro que ocupa una Al Qaeda
aún letal". Así, el fenómeno del extremismo musulmán en
Europa vuelve a la posición que ocupaba antes del 11-S y a la
aterrorizada reacción internacional que la siguió, "exagerando
innecesariamente la importancia de Al Qaeda". Coolsaet
observa que las agencias de seguridad europeas informan de
"una creciente tendencia hacia la autorradicalización y el
autorreclutamiento". Esta radicalización de jóvenes militantes
musulmanes en Europa es superficialmente religiosa, pero
normalmente se desarrolla fuera de las mezquitas y "muy a
menudo implica a individuos con formación universitaria". La
fuente de este extremismo es la alienación social y política,
la exclusión y el paro entre los hijos de las comunidades
inmigrantes.
COOLSAET dice que cuando el presidente
Bush declara que Estados Unidos se va a Irak a luchar
contra los yihadistas para no tener que luchar contra
ellos en casa, la mayoría de altos cargos del antiterrorismo
internacional constata que la verdad es todo lo contrario: a
más intensidad en las guerras de Irak y de Afganistán, más
crece en Europa el número de futuros terroristas. Sin embargo,
este académico belga hace al final un comentario
tranquilizador: en el recorrido que debe seguir todo candidato
a identificarse como yihadista, está la necesidad de
desvincularse de su propia sociedad, de politizar sus
opiniones y de buscar grupos con una visión radicalizada del
mundo que sea parecida a la suya. "A largo plazo, es ésta una
estrategia autodestructiva, e implicará la derrota de estos
grupos, como ya pasó con los terroristas europeos de extrema
izquierda en los años 70, y los terroristas anarquistas de los
80". Les aísla de las comunidades en cuyo nombre ellos creen
actuar.
* Analista
político estadounidense
© Traducción de Toni Tobella |