William Pfaff - rodelu.net |
27 de abril de 2006
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el
Periódico de Catalunya - 27 de abril de 2006
Un ejército descolocado
• La rebelión de los generales
contra Rumsfeld es el mismo plante al control civil que se dio
en Vietnam
William Pfaff
Analista político estadounidense
La rebelión
protagonizada por los generales retirados contra Donald
Rumsfeld es la misma revuelta contra el control civil que
ya existió durante la guerra de Vietnam, y que con el tiempo
fue responsable de la agitación que se instaló en la relación
entre el Ejército de EEUU y la sociedad civil norteamericana.
La opinión mayoritaria en el estamento militar, entonces como
ahora, era que los civiles del Pentágono, y los
políticos en el Congreso y la Casa Blanca, impedían al
Ejército hacer la guerra como debía hacerse, y que la guerra
se podía haber ganado. Argumentaron los críticos que no
debería haber habido objetivos prohibidos, ni una escalada
gradual de la contienda, ni treguas en los bombardeos, ni
iniciativas de paz; Vietnam del Norte debería haber sido
invadido y conquistado. Y el uso de armas nucleares,
autorizado en caso de ser necesario. Y ya se hubiera vuelto a
convocar a los civiles para que se hicieran cargo ellos de
lidiar con las consecuencias, una vez Vietnam del Norte sólo
fuera pavesas humeantes (o radiactivas). ¿Qué recomendarían
hoy los generales retirados para Irak? ¿Algo que no fuera
simplemente irse y dejar a los iraquís que solucionaran los
problemas de su propio país? No lo sabemos. A los generales
les interesa lo que Rumsfeld --y George W. Bush,
no lo olvidemos-- hizo con anterioridad. Dicen que debería
haber habido más soldados durante la invasión y menos
dependencia de la tecnología. Había que haber planeado el
día siguiente a la victoria (los departamentos de Defensa
y de Estado habían trazado planes, pero Rumsfeld los
desoyó). Debería haberse impedido el saqueo y "otras cosas que
pasaban". Y no había motivos para disolver al Ejército iraquí
ni hacía falta proscribir a todos los miembros del Partido
Baaz. Los lectores ya lo habrán oído en distintos sitios y
probablemente estén de acuerdo.
YO TAMBIÉN sostengo que
Rumsfeld debería irse, en parte por las razones arriba
esbozadas. Además, creo que debería ser procesado al estar
relacionado con la participación del Ejército norteamericano
en torturas y abusos a prisioneros, en contra de sus propias
tradiciones y reglas y de sus compromisos con los tratados
vigentes y las prácticas internacionales. El Ejército es un
instrumento romo, y lo ha sido, me imagino, desde que
Sherman y Grant derrotaron al sutil Robert E.
Lee. Parece incapaz de hacer la reforma interna que le
convertiría en el instrumento flexible de fuerza,
políticamente controlada, en que se han convertido los
ejércitos británicos y franceses. Bajo la influencia de dos
guerras mundiales y de la guerra fría, el Ejército de Estados
Unidos se ha convertido en un Ejército de guerra total en sus
planteamientos, en sus presunciones estratégicas y en su
educación geopolítica. Es lo que el Gobierno esperaba de él
antes del 11-S, y que le sigue exigiendo ahora con otros
parámetros. Léase si no la última directiva de la Estrategia
para la Seguridad Nacional. Es una declaración de intenciones
para controlar y cambiar el mundo. Afirma que el país se
encuentra inmerso en una "larga guerra". Debe llevar la guerra
a un "nuevo enemigo de alcance global". El personal
dedicado a planificar el servicio militar no puede asimilar
tales cuotas de extravagancia conceptual y de irrealidad. Un
Ejército actúa en función de su experiencia e historia
institucionales. Las guerras mundiales y la guerra fría fueron
"totales", y la misión no era complicada: o se disuadía del
ataque o había victoria militar. Desde el advenimiento de las
guerras pequeñas y políticamente complejas, con enemigos
civiles organizados y motivados, el Ejército norteamericano
está descolocado, intentando hacer cuadrar guerras pequeñas,
nacionalismo e insurrección con su paradigma y doctrina de
guerra total contra un adversario global.
PIÉNSESE EN
el siguiente ejemplo: la agencia AP informó a mitad de marzo
del intento norteamericano de neutralizar en Irak el IED o
artefacto explosivo improvisado, también conocido como bomba
de calle. Los esfuerzos de los investigadores se han centrado
en desarrollar plataformas de antenas de vigilancia
electrónica y de dar con el sistema necesario para detectar y
detonar un IED de forma preventiva. Según AP, entre el 2004 y
el 2006, "esa tentativa ha tenido un coste que se cifra en
unos 6.100 millones de dólares, una cantidad equivalente en
dólares a lo que costó la instalación del Proyecto
Manhattan". Aquí hay algo intrínsecamente equivocado. El
problema es real; la respuesta es gargantuesca, y
potencialmente irrelevante, puesto que los IED también pueden
detonarse por medios mecánicos: un cordel, un fusible u otros
métodos no electrónicos. Ese error, sea el que fuere, nos
ilustra acerca de algo crucial en el Ejército norteamericano y
en esta guerra. Y ahí se ven implicados no sólo los generales,
sino también los civiles del Pentágono.
Traducción
de Toni Tobella.
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