Alberto Piris Alberto Piris - rodelu.net
4 de abril de 2007

Estrella Digital de España - 3 de abril de 2007

Europa, medio siglo después

Alberto Piris *

Con motivo del 50º aniversario del primer paso de la andadura europea (el Tratado de Roma fue firmado el 25 de marzo de 1957), se realizó una encuesta en cinco países europeos (Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido) y en EEUU, para conocer cuáles eran las expectativas de la Unión Europea transcurrido otro medio siglo: esto es, qué idea tienen los ciudadanos de esos seis países sobre cómo será la Unión Europea en el año 2057. Tuvo lugar durante la primera quincena de marzo y englobó a casi 7000 personas, de las que unas 1400 residían en EEUU.

El hecho de hacer participar en la encuesta a ciudadanos estadounidenses puede deberse, en parte, a que fue patrocinada conjuntamente por un diario de EEUU (International Herald Tribune) y un canal francés de televisión (Canal 24). Por otro lado, es importante para los europeos valorar la percepción que se tiene del futuro de la UE al otro lado del Atlántico, a pesar de la extendida ignorancia con la que el público de EEUU suele valorar los asuntos de fuera de sus fronteras.

Es comprensible la ausencia en la encuesta de todos los nuevos países europeos de las últimas ampliaciones, donde la opinión pública no está lo suficientemente madura (como no lo estaba la española justo después de nuestra entrada en Europa) para emitir una opinión sobre el futuro común. Ausencia que se compensa con el peso demográfico de los cinco países elegidos, lo que puede ser representativo de una notable mayoría europea.

Al preguntar sobre los límites futuros de la UE sorprende saber que una mitad de los españoles creen muy probable que dentro de medio siglo Rusia forme parte de Europa, así como un 50% de italianos y más de un 30% de los demás europeos. Perspectiva muy alejada de la realidad actual rusa, donde la política actual de Putin no prevé tal opción.

Sobre la más candente cuestión de la integración de Turquía, son los españoles los que menos la favorecen (solo un 36% la ve probable) mientras que en Italia la respalda un 58%. Pocos parecen desear una ampliación europea que penetre en Asia, vía Rusia o Turquía, pero son bastantes quienes la consideran inevitable. El delicado e irresuelto asunto de las fronteras geográficas europeas subyace en estas apreciaciones.

Que el euro perdurará como moneda común europea es una idea compartida por todos, aunque más por los españoles (93%) que por los estadounidenses (72%). Muy pocos creen que pudiera llegar a ser desechado.

En aspectos de índole más subjetiva, como la calidad de vida, es curiosa la diferencia que se percibe entre los europeos nórdicos y los mediterráneos: es alto el porcentaje de españoles (47%) e italianos (44%) que esperan que su calidad de vida mejore en el próximo medio siglo, al paso que menos de un 30% de franceses, alemanes y británicos así lo creen. Mucho contribuye a esta percepción el hecho de que el nivel de vida es todavía superior en estos últimos países. Por su parte, los estadounidenses se dividieron casi por igual entre ambas opciones.

Hay convergencia de opiniones hacia una Europa futura más ecológica, donde las energías renovables cobren mayor importancia, hasta el punto de que incluso en Francia, donde la energía nuclear es hoy predominante, es mayor el número de los que se inclinan preferentemente por la energía solar o la eólica.

Aun sin la participación en la encuesta de Polonia —esa anomalía europea de tan difícil asimilación en muchos aspectos— hay gran coincidencia en pensar que el cristianismo seguirá siendo la religión dominante en Europa, con mayoría de alemanes, españoles e italianos apoyando esta opinión. No obstante, un 22% de franceses opinan que el islam será probablemente la creencia más difundida en Europa en el año 2057. Si de religión se pasa al idioma, el inglés alcanzará el primer lugar como lengua europea según una gran mayoría, superior al 70%, en todos los países consultados.

Es verdad que el mundo no se configura de acuerdo con las encuestas, y ni siquiera con la opinión de los encuestados. Pero los resultados obtenidos pueden servir de signos de aviso sobre las tendencias predominantes a corto plazo. Es interesante advertir que una gran mayoría coincide en opinar que la UE seguirá existiendo de aquí a cincuenta años, aunque ese porcentaje descienda al 62% entre los británicos, siempre algo más euroescépticos.

Hay todavía grandes esperanzas puestas en Europa, a pesar del traspié franco-holandés de la presunta Constitución Europea. Este es el principal valor que se deduce de la encuesta comentada y el que deberán cultivar con esmero las sucesivas generaciones de políticos en cuyas manos se va a ir fraguando esta Europa necesaria, la Europa de los pueblos, sabia y vieja Europa curtida al paso de muchos siglos y siempre dispuesta a aprender de los errores del pasado.


* General de Artillería en la Reserva
 
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