Alberto Piris
|
18 de marzo de 2008
|
Divide y vencerás
A principios de la pasada semana, el prolífico
politólogo británico Timothy Garton Ash publicaba en el semanario de la
misma nacionalidad The Guardian Weekly un artículo cuyo título,
traducido a nuestro idioma, era: “Europa debe unirse para resistir a
Rusia”. En él se argumentaba que si Europa sigue actuando como lo viene
haciendo hasta ahora, con relación a China, EEUU y Rusia, el resultado
obligado no podrá ser otro que el de incitar a estos países a que apliquen
la conocida ley estratégico-política que da título a este comentario:
dividir para vencer. Es inevitable sospechar, por otra parte, que no hay
que hacer muchos esfuerzos para dividir a una Unión Europea, una de cuyas
características más comprobada es, precisamente, la falta de unidad en
política exterior.
AlbertoPiris General de Artillería en la Reserva
Fue una curiosa coincidencia el que, justo un día
después, tales razonamientos iban a verse a la vez reforzados y
transformados, aunque el objeto de la preocupación cambiaría de
continente: pasaría de Rusia a EEUU. En efecto, el corresponsal de
Público en Washington titulaba así su crónica desde la capital
estadounidense: “Bush divide a los países de la UE en su última ofensiva
contra Cuba”. En ella se informaba de que el Gobierno de EEUU había
decidido excluir a España, Francia, Italia y Portugal de las reuniones que
EEUU pretende organizar sobre el futuro del país caribeño.
Un Bush cuyo ocaso es inminente, aunque no por ello deja
de ser menos impredecible y peligroso, no vaciló en introducir una nueva
cuña en la supuesta unidad europea, afirmando que varios de los nuevos
países incorporados a la Unión (muchos de ellos, antiguos miembros del
extinto Pacto de Varsovia) se habían puesto “al frente de la lucha por la
libertad humana en Cuba”. A la vez, amenazó sin disimulo a los países
europeos que, como los cuatro excluidos antes citados, son menos propensos
a seguir al pie de la letra el inútil y prolongado embargo impuesto por
Washington a la isla, declarando que cuando “amanezca un nuevo día para
los cubanos, [éstos] se acordarán de las pocas naciones valientes que
estuvieron a su lado y de las muchas que no lo han estado”. Típica
perorata de quien, con su habitual miopía política, confunde una vez más
los términos, pues si hubiera que hablar de valentía —lo que de ningún
modo viene al caso— ésta correspondería de hecho a los países que menos se
han amedrentado frente a las presiones emanadas de Washington en todo lo
que concierne a Cuba.
Para completar un trío de noticias sobre la aplicación
moderna de la antigua estrategia de dividir para vencer, es interesante
también recordar lo que el pasado jueves se comentaba en el diario digital
Rebelión, bajo el título “Bush aplica jarabe de Solana a la UE”.
Según su autor, la postura de Bush respecto a Europa en el citado caso
cubano no es sino el fiel reflejo de la postura europea respecto al
“Movimiento de los países no alineados”, ante una futura conferencia
internacional sobre desarme, organizada en el seno de la Unión Europea.
Muchos de esos países —entre ellos Cuba, que ahora ostenta la presidencia
del citado Movimiento— corren el riesgo de quedar excluidos de la
convocatoria por simple voluntad de los organizadores europeos y sin tener
en cuenta los mecanismos habituales de participación internacional propios
de esa organización. “Donde las dan, las toman”, parecía ser el corolario
de la cuestión, que venía a confirmar el extendido uso del “divide y
vencerás”.
Si a todo lo anterior se une el hecho de que muchos de
los socios europeos de más reciente afiliación negocian por separado, con
EEUU, condiciones de intercambio de viajeros, visados, pasaportes y demás
cuestiones análogas, menospreciando la capacidad de Bruselas para hacerlo
en nombre de los veintisiete miembros, el desconcierto interno de la
llamada Unión(?) Europea aparece más que evidente.
Resulta difícil, como consecuencia de lo anterior,
ignorar que las últimas ampliaciones europeas, muchas de ellas
patrocinadas sin disimulo alguno por un Washington que ejerció claras
presiones sobre varios miembros de la UE, si bien han contribuido
positivamente a aumentar algunas cifras estadísticas de ésta, que muestran
una sustancial mejora de su peso específico en el mundo, por otro lado
están actuando como caballo de Troya, socavando la deseable unidad
europea. No parece, pues, exagerado deducir que el balance final de esta
Europa ampliada no tiene mucho de positivo y sí bastante de negativo.
Para bien o para mal, el “divide y vencerás” sigue siendo
una regla de aplicación común en las estrategias políticas, tanto de orden
interno como internacional. Aunque a veces falla: que se lo pregunten, si
no, al Secretario de Comunicación del Partido Popular que, en unas
declaraciones al Financial Times del 29 de febrero pasado,
relacionadas con la campaña electoral de su partido, manifestó: “Toda
nuestra estrategia se centra en hacer dudar a los votantes
socialistas...”, es decir, en dividirlos. Con el resultado final por todos
conocido.
Publicado en EstrellaDigital de España el 18 de marzo de 2008
|