Sergio Ramírez Saavedra
2 de agosto de 2002
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LA LANZA Julio 2002

EDITORIAL

Se ha marchado
un gran compañero
y un gran amigo
Sergio Ramírez S., un latinoamericano por vocación, hermano de todas las luchas de nuestro continente, defensor de los humildes y explotados que pueblan el mundo marginal creado por el sistema capitalista, ha terminado su vida el jueves 27 de junio dejando redactadas en su computadora las últimas líneas escritas con su verbo certero  en un artículo dedicado al pueblo chileno, cuna de su nacimiento y al cual dedicó gran parte de su vida.

La enfermedad que lo acompañaba había empeorado su calidad de vida hasta el punto que debió aceptar el hecho de hospitalizarse. Allí se vió sometido a un severo tratamiento que le significó una baja de 5 kilos de peso en un par de días. Sin embargo comentó que se aburría en el hospital, que quería salir luego de allí para dedicarse a escribir y despachar sus comentarios. Estaba dispuesto a cesar, por estricta recomendación médica, todas sus actividades, menos la de leer y escribir. No podía ni quería olvidar su compromiso político con su gente. Ya en una ocasión nos había manifestado, a los integrantes del Comité de Redacción del cual él hacía parte desde junio de 1994, que aceptaba estar enfermo, limitado a no participar en todas las manifestaciones y jornadas solidarias que se realizaban en Estocolmo, pero que nunca aceptaría llegar a la inactividad total por causa de su enfermedad.

Sin embargo su paso por el hospital demostró mediante las pruebas finales de sus exámenes que su salud estaba resentida y debilitada, y que existía el serio peligro de complicaciones que se podían presentar en cualquier momento. Como finalmente sucedió.

Recordando sus últimos momentos con sus familiares más cercanos nos queda la conformidad de saber que, soportando consecuentemente el peso de su compromiso político, supo además disfrutar la vida hasta el último momento, amaba la naturaleza, admiraba la multifacética presentación de Estocolmo con sus lagos, parques y faunas incluida, y no desperdiciaba oportunidad para pasear y sumergirse en la contemplación del paisaje. Aprovechó los últimos momentos de su vida para reforzar sus lazos sentimentales con su familia, amigos y compañeros en una clara demostración de cariño y amor por sus semejantes que él bien supo extender al plano de la lucha política estando siempre al lado de los más desposeídos.

En la última actividad política que participó, el aniversario de la fundación del Partido Comunista de Chile, confesó haberse sentido contento por el cariño y el aprecio de muchos compañeros que se acercaron a saludar y a interesarse por su estado de salud.

Esas fueron las últimas vivencias de Sergio, una seria consecuencia con su compromiso político, un gran amor por la vida y sus seres queridos, y el disfrute del aprecio y cariño que la gente, parte de los pueblos que él siempre defendió, supieron entregarle.

Nos queda, sin por eso menospreciar el aporte de otros compañeros, su investigación, seria, metódica sobre el Ché, sus escritos sobre Luis Emilio Recabarren, sobre José Martí, sobre José Carlos Mariategui y tantos otros líderes de América Latina. Y nos queda  eso tan grande que nos enseñó y nos supo proyectar a todos nosotros que trabajamos en La Lanza: la importancia que tiene, con sus defectos y carencias, la defensa de la revolución cubana.

Para el final, y si se nos permite, en este sencillo homenaje a uno de los hombres más consecuentes con el que tuvimos el privilegio de trabajar, queremos agradecer al responsable de Radio Nueva América de Estocolmo que tuvo la genial idea de invitarnos a organizamos en conjunto una velada donde ofrecimos un homenaje en vida a Sergio Ramírez, fue una tremenda sorpresa para él ver la cantidad de compañeros y familiares que aceptaron gustosos ser parte del entramado secreto que organizó la velada, allí estuvo representada la Embajada cubana y casi todos aquellos que tenían lazos de trabajo solidario con él.

Pocas veces hemos sentido como ahora que ese homenaje a un hombre como fue Sergio Ramírez, ha sido tan merecido.

Sólo nos resta testimoniar ante nuestros lectores que con el ejemplo de Sergio Ramírez, nuestro querido compañero, seguiremos adelante.

 
PORTADA SERGIO RAMÍREZ S.