Sergio Ramírez |
Actualizado:
4 de Mayo de 2001
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El Marxismo en América Latina
UNA REFLEXION NECESARIAANALIZAR LA SITUACION ACTUAL DEL MARXISMO EN AMERICA LATINA ES UNA TAREA COMPLEJA Y NECESARIA. COMO RESULTADO DEL "DESCALABRO" DE LA EXPERIENCIA SOCIALISTA EN LOS PAISES DE EUROPA DEL ESTE, EL MARXISMO, EN SU CALIDAD DE "FUNDAMENTO" IDEOLOGICO DE ESA EXPERIENCIA, TUVO QUE REACCIONAR ANTE LAS VIOLENTAS SACUDIDAS QUE ESTOS ACONTECIMIENTOS PROVOCARON. ESTAS HAN SIDO DIVERSAS, HACIENDO MAS HETEROGENEA ESTA CONCEPCIÓN DEL PENSAMIENTO MUNDIAL. NO RESULTA FACIL REFLEJAR SU SITUACIÓN ACTUAL. ASUMIMOS TAL TAREA COMO UNA MODESTA CONTRIBUCION AL DEBATE EN DESARROLLO.
DEBE SER UN DIALOGO CRITICO Y ABIERTO, PENSANDO DESDE EL"TRONCO" DE LA REALIDAD NACIONAL, PERO PROYECTADO, A SU VEZ, HACIA LAS "RAMAS" UNIVERSALES DEL MARXISMO. Se podría clasificar, a riesgo de esquematizar, en tres las posiciones que suscita hoy el marxismo en América Latina. Para unos, el derrumbe del "socialismo real"de Europa del Este significa sencillamente la muerte del marxismo. En este grupo se dan la mano tanto los enemigos tradicionales del marxismo como aquellos que alguien llamó "compañeros temporales de viaje", que acudieron al marxismo cuando éste gozaba de popularidad y ascendencia y que se apresuran ahora a proclamar su arrepentimiento y esconder con vergüenza su supuesto "pasado marxista". Tratan de negar sus "pecados de juventud. Es evidente que esta posición identifica, erróneamente, el fracaso de un modelo de sociedad con el fin de la concepción que presuntamente le sirvió de fundamento. Esta identificación entre modelo y concepción fue el punto de coincidencia que durante mucho tiempo existió entre los voceros oficiales de la socialdemocracia internacional y los críticos más reaccionarios del marxismo. No es de extrañar que ambos desemboquen en el presene en la firma de un "certificado de defunción" de la teoría revolucionaria de Carlos Marx. ¿Podríamos realmente identificar modelo y concepción, cuando es fácilmente constatable que ni en Marx, ni en Engels ni siquiera en Lenin estaban -ni podían estar- muchos de los elementos ideológicos componentes de ese modelo, denominado "socialismo real", que se ha derrumbado y si estaban otros que tal modelo no recogió?. Es evidente que los clásicos del marxismo no diseñaron -y ni siquiera lo pretendieron- los perfiles exactos de un socialismo universal, abstracto, ahistórico, al estilo de lo que después sería el fracasado "modelo único" de socialismo. A lo sumo, elaboraron una serie de principios básicos -no siempre tenidos en cuenta- para la construcción de la nueva sociedad. ¿Por qué entonces colocar un signo de igualdad entre la concepción elaborada para ellos y el modelo fracasado del socialismo europeo?. Pero además, en el supuesto caso de que todos de acuerdo decretaran a la muerte del marxismo ¿por qué se le sustituye?. Los que identifican modelo con concepción, sostienen que debe ser por el neoliberalismo (versión "moderna" del capitalismo). Omiten en su argumentación que no han desaparecido los problemas y desigualdades sociales que su modelo sustituto ha engendrado y que encontraron en el marxismo explicación y guía para su solución. Ocultan, además, que no existe hoy ninguna producción ideológica alternativa al marxismo, ni que lo iguale o supere en sus potencialidades científicas, sobre todo, -hay que realzarlo- en su espíritu revolucionario. RENEGAR DEL MARXISMO EN LA ACTUALIDAD, CUALQUIERA QUE HAYA SIDO LA HISTORIA PASADA Y LOS ERRORES COMETIDOS, ES HACERLE UN FAVOR A LA REACCION Y AL IMPERIALISMO. La segunda actitud observable, es la que podríamos llamar ortodoxa-dogmática, que no tiene relación ni referencia con la ortodoxia, en el sentido "1ukacsiano", como fidelidad al método de Marx y a los principios básicos del marxismo. Este tipo de ortodoxia siempre será necesaria en todo genuino marxista. Muy por el contrario, se considera en esta actitud dogmática a aquellos que, bajo el pretexto de ser fieles al legado del marxismo, adoptan una posición de "fe escolástica", creyendo poder encontrar en los escritos de los clásicos o de sus sucesores la respuesta definitiva a todos sus problemas, por encima de la propia realidad y de los hechos confirmados por la práctica. Son los que podrían suscribir aquella sentencia hegeliana: "si la realidad no se ajusta a mi esquema, peor para ella". Elemento común en el pensamiento de estos marxistas es la convicción de que los acontecimientos ocurridos en Europa del Este en nada repercuten sobre el marxismo. Ya sea por el alto nivel de compromiso que mantuvieron con el "modelo de socialismo" prevaleciente muchos años, o por la poca flexibilidad en el pensamiento, ven en la caída del "socialismo real" no el producto de profundas contradicciones sociales, no resueltas -y algunas de ellas generadas- por el sistema implantado, sino la consecuencia unívoca de la actitud negativa de un individuo -Gorvachov- capaz de revertir un proceso socialista y hacer posible la instalación del capitalismo. TAL ACTITUD NO FAVORECE AL MARXISMO. ADEMAS, ES CONTRADICTORIO QUE UN "MARXISTA ORTODOXO" PUEDA ASIGNARLE A UN INDIVIDUO TAL RESPONSABILIDAD. AUN ESTA PENDIENTE UN ANALISIS MARXISTA GLOBAL DE LO OCURRIDO EN EL TIPO DE SOCIEDADES SEÑALADAS. La tercera actitud general ante el marxismo es la renovadora. Los elementos comunes que permiten identificar y conformar este grupo consisten en que, por un lado y a diferencia de la primera posición, se considera que el marxismo sigue teniendo vigencia, y por otro lado y en contraposición con el segundo tipo de actitud se fundamenta la necesidad de su desarrollo y actualización en correspondencia con las nuevas circunstancias. Esta actitud puede representar una adecuada posición de partida. Pero, a su vez, ella es insuficiente para garantizar un desarrollo realmente creador de la concepción teórico-revolucionaria de Marx. Es decir, es imperativo tal proceso pero no en cualquier dirección. Es conocido que dentro de los "renovadores" existe una amplia gama de posiciones, diferenciadas, sobre todo, por la forma en que se pretende su actualización y desarrollo. Sin aspirar a analizarlas todas, cito dos que, por la naturaleza de sus propuestas, me parecen incorrectas y negativas al movimiento real hacia el socialismo. La primera se propone "retornar" al Marx "clásico" del siglo XIX, obviando todo el desarrollo posterior del marxismo. Es un intento de comprimir al marxismo de hoy a la dimensión del marxismo del siglo pasado, calificando todo lo que haya podido ser dicho y hecho después de Marx -incluido lo aportado por Engels, Lenin y otros destacados marxistas- como una desviación del espíritu verdadero del marxismo. Es decir se trata, también, de una especie de ortodoxia dogmática hacia Marx, segun la cual las diferentes experiencias socialistas que en este siglo se emprendieron nada tiene que ver con el verdadero marxismo. Postulan así, por ejemplo, la tésis de que el socialismo puede triunfar sólo a "lo Marx", es decir, únicamente en los países capitalistas desarrollados y en varios de ellos al unísono. Sin duda, y adoptando una posición ante ello, se tendría que preguntar a estos "fieles" a Marx: ¿qué esperanzas podrían tener entonces los pueblos latinoamericanos? ¿Tendrían que esperar que sus expoliadores imperialistas se conviertan primero al socialismo para que después vengan a "liberarlos" de la injusticia social? ¿Es ésa la expectativa que se le ofrece a una de las mayores y más explotadas regiones del mundo? ¿Qué queda de las tesis leninistas sobre el imperialismo, el desarrollo desigual del capitalismo, el eslabón más débil de la cadena...etc? ¿Qué queda de las experiencias positivas -a pesar de errores, debilidades y desviaciones del ex campo socialista, de su real papel en favor de los movimientos de liberación y como muro de contención del imperialismo? ¿Dónde se ubica la experiencia de la Revolución y del Socialismo Cubano, vivo , resistente, a pesar de la agresión permanente del imperialismo y de las calumnias, mentiras y deformaciones de seudos revolucionarios de pacotilla que califican a sus líderes de socialdemócratas? NO HAY NADA MAS ALEJADO DE LA ESENCIA DEL MARXISMO QUE EL NIHILISMO. NO ADOPTO TAL POSTURA MARX CON RELACION AL PENSAMIENTO PREMARXISTA ¿COMO ACEPTARLA AHORA CON RESPECTO AL PROPIO PENSAMIENTO MARXISTA DESPUES DE MARX? Otra actitud "renovadora", también reprobable, es aquella que pretende "enyuntar", juntar, al marxismo con otras corrientes en boga, ajenas a su esencia e incompatibles con él, conformando una pócima milagrosa que curaría los males del capitalismo. No se trata, en este caso, del rescate crítico y creador de elementos valiosos de otras tendencias de pensamiento que no estén presentes en el marxismo o no poseen en él la suficiente fuerza, lo cual, por demás, es muy necesario hoy para su desarrollo. Se trata, por el contrario de la desvirtuación del marxismo mismo, de la perdida de su identidad en aras de su asociación con "sloganes" de moda o de "modelitos" a presentar en las pasarelas de los centros ideológicos del imperio. No puede ser renovación revolucionaria en la perspectiva del contubernio que se propone entre marxismo y neoliberalismo, o la intención de "actualizar" el marxismo en el espíritu socialdemócrata. Más que renovación, de lo que se trata es una revisión del marxismo. Los nuevos revisionistas han demostrado tener bastante poco que "innovar" en comparación con sus precursores "clásicos" de la época de Bernstein. No está demás recordar la caracterización que de tal política hiciera Lenin: "determinar de cuando en cuando la conducta que se debe seguir, adaptarse a los acontecimientos del día, a los virajes de las minucias políticas. Olvidar los intereses cardinales de proletariado y los rasgos fundamentales de todo régimen capitalista, de toda la evolución del capitalismo y sacrificar esos intereses cardinales por ventajas reales o supuestas del momento: esa es la política revisionista". Una auténtica renovación revolucionaria debe basarse en la asimilación crítica de todo lo positivo elaborado en la historia del marxismo y en otras tendencias progresistas, pero sin renunciar en ningún momento a los principios básicos de la teoría y la práctica genuina marxista. Afortunadamente, y a pesar de los avatares de la realidad y del derrumbe del denominado "socialismo real", todavía son muchos los marxistas que en América Latina han adoptado esta actitud. Pero, no se puede pensar que todos están de acuerdo en cuando a los ingredientes de esos "principios básicos", o lo que hay que tomar o dejar de lo elaborado en la historia del marxismo. No es así. Es lógico y bueno que sea así, sobre todo en una coyuntura como la actual. El debate franco y abierto entre consecuentes marxistas no puede conducir a otro lugar que no sea la revelación de las distintas aristas de la verdad, entendida esta como proceso permanente de penetración en el complejísimo mundo social contemporáneo. LA VERDADERA RENOVACION DEL MARXISMO SOLO PUEDE SER AQUELLA QUE LOGRE ELEVARLO HASTA LA COMPRENSION CERTERA DE LA COMPLEJA Y DRAMATICA SITUACION ACTUAL Y LA RESTITUYA COMO GUIA EFICAZ EN LA PRAXIS TRANSFORMADORA Y REVOLUCIONARIA HACIA EL IDEAL SOCIALISTA Y COMUNISTA. Lo expuesto plantea, ante todo, que se debe y hay que responder a lógicas interrogantes: ¿por qué es necesaria una renovación que permita actualizar y desarrollar el marxismo?, ¿ que ha pasado con él que obliga a diseñarse una etapa especial?, ¿puede ésto explicarse considerando exclusivamente el derrumbe del socialismo en la URSS y demás países de Europa del Este?. Antes de 1985 -año en que comienzan las transformaciones de la URSS- algunos autores venían advirtiendo sobre una presunta "crisis del marxismo". Después que se desencadenaron estos acontecimientos, el término se generalizó e invadió no sólo medios académicos en el mundo capitalista, sino que se. convirtió en expresión "estrella" en medios de comunicación, ensayos, etc. Se buscaba decretar el "fin de la historia" y la muerte del marxismo. Todavía hoy, la muy llevada y traída "crisis" sigue provocando cierto temor en algunos marxistas, que creen ver en su reconocimiento una especie de concesión a los enemigos ideológicos y tradicionales o la aceptación de la bancarrota de la teoría revolucionaria de Marx. Son infundados los temores que el término crisis en si mismo inspira. En primer lugar crisis no significa muerte, ni obligatoriamente su antesala. Ella es un estado posible en el desarrollo en el que se exacerban hasta un grado inusual las contradicciones inherentes al sistema, pero que no conducen irremediablemente a su muerte. El desenlace depende, casi fundamentalmente, de las potencialidades que dicho sistema albergue y de su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones. En segundo lugar, en el caso de una ideología como es el marxismo, la superación de su supuesta crisis estará íntimamente ligada a la concientización de sus causas y a la renovación - también consecuente- en la dirección que exijan las circunstancias que él intenta explicar y transformar. Por lo cual, la negociación a ultranza de tal crisis -si es que esta realmente existe- lejos de ayudar, más bien obstaculizaría su superación y propiciaría un peligro aun mayor para el marxismo. No es un asunto trivial el problema de la existencia o no de una crisis en el marxismo. En ocasiones los oponentes intentan concluir con un si" o un "no" rotundo y abstracto con el debate, cuando, bien miradas las cosas, ambas posiciones pueden ser parcialmente correctas y abarcar una parte de la verdad. SIN EMBARGO LOS DEBATES QUE ESTE TEMA HA GENERADO NO POCAS VECES SE HAN CONVERTIDO EN DISCUSIONES BIZANTINAS, EN LAS QUE LOS ARGUMENTOS EN FAVOR O EN CONTRA DEL RECONOCIMIENTO DE LA CRISIS HAN PASADO POR ALTO EL SENTIDO ESTRICTO QUE SE LE ATRIBUYE AL TERMINO "CRISIS DEL MARXISMO". Analizar los aspectos, los "sentidos", en que se cuestiona la crisis del marxismo es, por tanto, un paso imprescindible para garantizar una adecuada respuesta y, en consecuencia, también para definir los "sentidos" en que este deberá ser desarrollado. Se manifiestan, fundamentalmente, tres aspectos en tal cuestionamiento que merecen un examen. EN PRIMER LUGAR, si por crísis del marxismo se entiende la pérdida de veracidad de los principios básicos elaborados por los clásicos, su agotamiento en tanto método certero para interpretar y transformar la realidad, entonces el marxismo no está en crisis. Por no ser un dogma, sino una guía para la acción, el marxismo mantiene hoy la misma vitalidad que lo hizo servir como instrumento para el descubrimiento de lo esencial de la explotación por el propio Marx, o para la conducción exitosa, por parte de Lenin, del proceso revolucionario que culminó con el triunfo de la Revolución de Octubre. Sólo armados con el método de Marx pueden los marxistas de hoy orientarse con el convulso mundo actual y luchar por su transformación. EN SEGUNDO LUGAR, si crisis del marxismo significa la insuficiencia de lo elaborado por los clásicos y por la historia posterior del marxismo para explicar cabalmente los acontecimientos del momento, entonces el marxismo estaría en crisis. Tal afirmación requiere una pequeña disgresión para una mejor comprensión: 1.- Marx, ni Engels, ni Lenin, ni ningún marxista, por muy genial que sea, pueden aspirar a descubrir las fórmulas exactas que expliquen todos los posibles derroteros que siga la realidad social en cualquier época y lugar. 2.- Los marxistas no son ni adivinos, ni profetas, por que no se trata del método, sino del reflejo gnosológico preciso del acontecer social. Por lo cual, es lógico e imprescindible el constante ajuste de la teoría en correspondencia con los nuevos dictados que vaya imponiendo la práctica social. Hecho que ocurre en cualquier rama del saber, sin que ello signifique la muerte de la teoría original. En tal sentido, por ejemplo, la crisis de la física de mediados de siglo no conllevó a la destrucción de la física clásica, sólo restringió las fronteras de su quehacer a los limites en que ella continuaba siendo valida. La diferencia en este caso del marxismo es que éste, dada su inherente apertura gnoseológica, fue elaborado con toda conciencia para estar permanentemente en "crisis", para admitir dentro de si mismo los cambios y nuevas formulaciones que la dinámica social impusiera. Pero, no todo en el estado actual del marxismo puede explicarse recurriendo al desfase lógico y objetivamente condicionado entre teoría y realidad social. En efecto, muchos de los elementos de la actual situación gnoseológica de esta teoría se deben a una inadecuada actitud subjetiva de los propios marxistas, que aferrados a la idea de encasillar cada nuevo acontecimiento en los moldes teóricos ya establecidos, no supieron imponerle el dinamismo necesario para que no se hiciera demasiado grande la distancia entre la realidad y su aprehensión teórica. SE PRODUJO UN ATRASO MUCHO MAYOR DE LO NECESARIO, QUE IMPIDIO UN NIVEL MINIMO DE PREPARACION PARA LA ASIMILACION.-Y MÁS QUE PARA LA ASIMILACION, PARA EL PRONOSTICO Y LA PREVENCION- DE LOS HECHOS ASOCIADOS A LA CAIDA DEL DENOMINADO "SOCIALISMO REAL". EN TERCER LUGAR, el marxismo no es sólo método y teoría, es también ideología. Y en tal calidad trasciende a las masas convirtiéndose en elemento componente de una conciencia social y, de esta forma, en fuerza material para la transformación del mundo. Si se analiza desde este ángulo el marxismo, se tiene que llegar a la conclusión de que ha perdido mucha influencia en América Latina, como ocupante de un lugar determinado en la conciencia social de las masas y como fuerza movilizadora de las mismas. Como resultado del derrumbe del socialismo en Europa los errores –y hasta crímenes cometidos en nombre del marxismo- y la ofensiva ideológica del imperialismo, la concepción revolucionaria de Marx ha perdido credibilidad y ha cedido espacio, en muchos casos, a la perplejidad y la confusión ideológica. Tal constatación requiere una adecuada contextualización. Como quiera que se califique el estado en que se encuentra la conciencia social, éste no puede ser igual en distintos contextos históricos. No es lo mismo hablar de la situación del marxismo en la conciencia de los pueblos de la ex URSS, que en el pueblo cubano o en otros países que continúan en la senda socialista. ASI Y TODO, LO MÁS CARACTERÍSTICO Y GENERAL HOY ES EL RETROCESO Y NO LA CONQUISTA DE NUEVAS CONCIENCIAS POR EL MARXISMO. Independientemente de las causas inmediatas de lo que pueda cuestionarse como crisis del marxismo, es impostergable el análisis de las causas mas profundas e internas de su propio desenvolvimiento. Es necesario encontrar el "tronco común" que permita explicar por qué el marxismo se ha retrasado con relación a la práctica social y por que se ha perdido parte de la credibilidad entre las masas. Sin pretender una exhaustiva respuesta a estas interrogantes, la línea fundamental en una explicación de este fenómeno pasa por la deformación que ha sufrido la relación teoría-práctica en la historia del marxismo post-leninista. El vínculo orgánico entre la teoría y práctica constituyó un principio programático del marxismo desde su mismo surgimiento. Así lo indica la tesis XI de Marx sobre Fuerbach (1845): "los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". Tal actitud caracterizó toda la obra de Marx y Engels y la de sus sucesores mas inmediatos -Kautsky, Plejonov, Luxemburgo, Lenin y otros -cuya obra teórica cobraba sentido sólo en estrecho vínculo con el movimiento obrero y revolucionario. La teoría iba abriéndole paso a la práctica y con ella se reajustaba. Los partidos eran los principales laboratorios del marxismo. La interpretación creadora de la teoría, la discusión amplia, la atención siempre enfocada hacia los problemas de la revolución proletaria, eran rasgos inherentes a esa etapa del desarrollo del marxismo. En la URSS y, mas tarde, en los países socialistas surgidos como consecuencia de la derrota del fascismo, se desarrolló una manera de hacer marxismo diferente de la generación citada. El protagonismo en el "desarrollo" del marxismo correspondió, poco a poco, a una sola figura que se preocupaba por eliminar toda posible oposición o crítica. Como lógica consecuencia: desaparecieron las polémicas creadoras. La teoría se diluía en una práctica concebida desde una sola cabeza y se le asignaba una única función a posteriori: la de argumentar y embellecer lo más posible la práctica ya decretada. Después de la muerte de Stalin, en el 20 Congreso del PCUS, se hizo una evaluación crítica de sus errores y excesos. Pero no se podía imponer "borrón y cuenta nueva", ni hacer desaparecer inmediatamente las secuelas del stalinismo. LA PREMATURA MUERTE DE LENIN Y SU SUSTITUCION POR STALIN AL FRENTE DE LA PRIMERA EXPERIENCIA SOCIALISTA Y DEL PARTIDO MÁS PRESTIGIOSO DE LA CLASE OBRERA, HA JUGADO UN PAPEL IMPORTANTE EN LOS DESTINOS DEL MARXISMO DESPUES DE LOS AÑOS 20. La gran influencia del PCUS en la Internacional Comunista, unido a la inexperiencia y falta de desarrollo teórico de muchos partidos comunistas latinoamericanos, hizo que se extendiera también hacia ellos la posición descrita ante el marxismo. Además, sin ignorar los debates y opiniones discrepantes que se producían en el seno de la Internacional, la realidad es que, en la mayoría de los casos, la política de estos partidos se trazaba no sobre la base de la interpretación creadora del marxismo a la luz de las particularidades de sus respectivos países, sino copiando las resoluciones del Komitern. Si bien esto no quita méritos a la lucha y los sacrificios realizados a favor de los pueblos por los militantes de estos partidos, que creían sinceramente en las decretadas recetas universales del "marxismo", queda por determinar cuántos procesos revolucionarios se vieron frustrados por tales insuficiencias y errores. LA TESIS DESARROLLADA POR FIDEL CASTRO EN EL INFORME AL PRIMER CONGRESO DEL P.C.C. DE QUE EL TRIUNFO DE LA REVOLUCION CUBANA TENIA QUE SER OBRA DE "NUEVOS COMUNISTAS" ENTRAÑA LA IDEA DE UNA RUPTURA CON ESA FORMA, YA TRADICIONAL DE HACER MARXISMO. Paralelamente a los procesos señalados, en algunos países de América Latina surgieron grupos marxistas con diferentes perspectivas teóricas y una actitud creadora hacia el marxismo, pero que no lograron una fusión entre interés ideológico y militancia revolucionaria. Como resultado, se desarrolló una teoría de pensamiento, marginada de toda vinculación orgánica a la práctica social revolucionaria. Tal carencia, cobró su precio: muchos degeneraron hacia posiciones que ni siquiera se autorreconocen como marxistas. Proceso que también experimentaron diversos partidos y movimientos que se autodefinían como marxistas. Por supuesto, toda regla tiene sus excepciones. Tanto en los países socialistas como fuera de ellos, desde los partidos o desde las universidades, se han elaborado aportes significativos a la teoría y a la práctica revolucionaria. Los nombres de Lukacs, Gramsci, llienkov, etc, de Europa, se unen a los de Mariátegui, Mella, Ernesto "Che" Guevara, Fidel Castro, etc., de América Latina, para recordar algunos ejemplos de esa llama creadora del marxismo, nunca apagada. Pero las excepciones no hacen la regla. Figuras aisladas (cuya nómina se puede ampliar sin problemas) no pueden dar respuesta a todos los problemas que plantea la compleja y multifacética realidad social. CONSIDERANDO QUE EL MARXISMO SE HAYA RETRASADO CON RESPECTO AL MUNDO SOCIAL QUE DEBE CONOCER Y TRANSFORMAR Y QUE HA DISMINUIDO SU INFLUENCIA EN LAS MASAS, SU RENOVACION, EN LA PERSPECTIVA DE SU DESARROLLO, SE ENCUENTRA HOY ENTRE LAS MÁS IMPERIOSAS NECESIDADES DE LA PRACTICA REVOLUCIONARIA. A partir del análisis de los elementos que se consideran importantes, pero a la vez deficitarios en el marxismo de hoy, existe la base para determinar los principios que deben normar esa renovación revolucionaria. Sin teoría revolucionaria -decía Lenin- no puede haber movimiento revolucionario. De igual forma señaló que una acertada teoría revolucionaria, sólo se forma de manera definitiva en estrecha conexión con la experiencia práctica de un movimiento verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario. Si se consideran realmente las consecuencias negativas que tuvo el olvido de esos postulados en el marxismo postleninista, se tiene que concluir que la restitución orgánica entre teoría y practica debe constituir el más importante principio de partida para su desarrollo y actualización a la nueva realidad. Esto significa rediseñar el papel de las ciencias sociales marxistas de manera tal que tengan como centro estratégico de atención a las necesidades de la práctica social y política. Es inconcebible la existencia de una ciencia social que, enmarcada en la construcción del socialismo, sea ajena a la dirección política de la sociedad. El vínculo no puede sólo ser posterior a la política, ni reducirse a la ilustración y argumentación de la misma. La teoría revolucionaria no debe estar por encima de la política, pero tampoco a remolque de ella. Debe nutrirse de la práctica (revolucionaria) y a la vez abrirle camino. Debe reajustarse con la práctica, pero también debe servir de criterio de validez de ésta. LA CRITICA REVOLUCIONARIA DESDE LA PRACTICA HACIA LA TEORIA Y DE AHI HACIA LA PRACTICA HA DE SER MECANISMO FUNDAMENTAL DE ESTA RELACION DIALECTICA. Otro principio derivado del anterior, pero que merece mención aparte, es la necesidad de la fusión dentro del marxismo de la objetividad científica y el compromiso ideológico con la clase trabajadora. No se trata de la unión o "empaste" artificial de los fenómenos, que de por sí son extraños. Nada de eso. La verdad en si misma es revolucionaria, al mismo tiempo que la revolución necesita de las verdades más profundas y objetivas para mantener su fuerza, influencia y su empuje entre las masas. La absolutización de un aspecto de la objetividad científica y el compromiso de clase, en detrimento del otro, conduce a la desfiguración de ambos, como lo demuestra la experiencia en los países socialistas europeos. En efecto, ¿cuántas "verdades" que no eran tales se difundían a diestra y siniestra en aras de determinados requerimientos ideológicos?. "El problema nacional resuelto", "la crisis del capital agonizante", "el nuevo estadio del socialismo desarrollado", son tan sólo algunos ejemplos que plantean interrogantes fundamentales: ¿Respondían realmente estas posiciones a la objetividad científica del marxismo y a los intereses del pueblo y del socialismo? ¿No hubiese sido preferible, desde ambos ángulos,. un estudio sociológico profundo de las relaciones nacionales e interétnicas, un análisis objetivo de los cambios operados en el sistema capitalista mundial (incluidas sus reales potencialidades económicas y políticas) y una interpretación científica de los logros y limitaciones de la sociedad socialista?. ¿A quién benefició -ideológicamente hablando- tal actitud?. Más allá del beneplácito temporal de una sociedad que se dibujaba poco menos que perfecta y depositaria de una armonía casi artística, tales posturas obstaculizaron, en gran medida, la identificación de los problemas y la adopción oportuna, a tiempo, de medidas de solución. Las críticas del capitalismo, del imperialismo, de la reacción, dirigidas a manipular esas verdades, no dichas ni reconocidas oficialmente pero sentidas en carne propia por el pueblo, no cayeron en "saco roto", fueron incubando una reacción en que la "glasnot" y la "perestroika" no hicieron más que detonar. Lo ocurrido posteriormente fue la reinstalación del "capitalismo salvaje". LA HISTORIA HA DEMOSTRADO QUE CUANDO LOS REVOLUCIONARIOS NO HACEN USO DE LA VERDAD, ESTA ES UTILIZADA EN SU CONTRA. La adecuada unidad de lo empírico y lo teórico es otro de los principios que deben guiar la renovación de las ciencias sociales marxistas. Este ha sido otro aspecto minimizado durante años, asociado, también, al incorrecto vínculo teoría-práctica. En efecto, por una parte, la dirección de la sociedad en los países del "socialismo real" se realizaba, muchas veces, sobre la base de empirismo poco fundamentado científicamente, resultado más bien de la experiencia política y no del conocimiento profundo de la realidad social. Por otra parte, el nivel empírico del conocimiento social era prácticamente inexistente y, en muchos casos, sustituido por el discurso político oficial o por citas descontextualizadas de los clásicos del marxismo. Así, disciplinas como la sociología empírica tenían muy poco espacio dentro de la sociedad. EN TALES CONDICIONES, LA TEORIA DIFICILMENTE PODIA ALCANZAR EL RIGOR CIENTIFICO NECESARIO, ADELANTARSE A LA PRACTICA Y ADVERTIR DE LOS ERRORES Y DESVIACIONES A LA DIRECCION POLITICA DE LA SOCIEDAD La renovación del marxismo ha de tener en cuenta la necesaria dialéctica de lo Universal, lo Particular y lo Singular. La universalidad del método de Marx se basa en la aprehensión por el marxismo de las leyes también universales de la realidad. El proceso de asimilación de estas leyes no ha de detenerse nunca. El permite captar de manera más profunda la lógica del proceso histórico. Lógica que señala el movimiento de la sociedad humana hacia el comunismo. Pero esa "lógica universal" sólo puede existir a través de las lógicas particulares y singulares de los procesos históricos concretos de las distintas regiones y países. De ahí que el marxismo no puede limitarse al estudio de las leyes universales del devenir social y omitir la necesidad de renovarse de manera específica en cada contexto histórico. El proyecto socialista –punto de mira de cualquier marxista genuino- no puede diseñarse en abstracto. Ha llegado la hora de dar fin al modelo único y antihistórico del socialismo. No puede tener las mismas caracteríscas el socialismo concebido para un país de Europa Oriental que para un país desarrollado de Occidente o para un país de Asia o de América Latina. Aún dentro de cada región socio-cultural los distintos pueblos tendrán sus tareas específicas que desarrollar. Esto, por supuesto, no significa que deje de ser necesario el estudio y delimitación de las leyes generales del socialismo, lo cual, entre otros factores, permite no llamarle socialismo a culquier cosa. ES NECESARIO CONOCER CON EXACTITUD LOS LIMITES DE ESTAS LEYES GENERALES Y SABER CONCEPTUALIZAR ADECUADAMENTE SU INTERPRETACIÓN A LA LUZ DE LAS CONDICIONES PARTICULARES Y SINGULARES. La lógica particular, que exige la renovación marxista en cada contexto socio-cultural, ha de ser extraída, ante todo, de la propia história de la región o pueblo de que se trate. De ahí que la unidad de lo lógico y lo histórico constituya un presupuesto necesario de esta renovación. El marxismo debe rescatar para sí las mejores tradiciones, los ideales más progresistas, los valores universales contenidos en la historia de cada pueblo, de manera que sea posible injertar el proyecto socialista en esa línea de desarrollo histórico. EL SOCIALISMO NUNCA DEBE SER RESUMIDO COMO ALGO IMPORTANTE Y ARTIFICIALMENTE IMPUESTO SINO COMO NACIDO DE LA PROPIA HISTORIA, CONTINUADOR NATURAL DE SUS TENDENCIAS PROGRESIVAS DE DESENVOLVIMIENTO Mucho se ha hablado de las funestas consecuencias del dogmatismo para el marxismo. La actitud dogmática impide la flexibilidad necesaria y la figura permanente de una teoría que, por su naturaleza, debe desarrollarse y perfeccionarse constantemente a tono con la evolución de los procesos sociales. Por eso el marxismo ha de ser esencialmente antidogmático y no perder nunca de vista la "dialéctica de lo absoluto y lo relativo" como atributo de cualquier verdad. Cualquier tésis, por muy enraizada que se encuentre en la conciencia de los marxistas, debe someterse a su validación práctica y teórica cada vez que las circunstancias lo exigen, cada vez que surgen los llamados hechos "anómalos" que parecen contradecir determinados postulados teóricos. ESTO ES VALIDO INCLUSO CON RELACION A LOS ELEMENTOS DEL YA MENCIONADO "NUCLEO DURO" DEL MARXISMO QUE, POR NO SERLO, REPRESENTA UN SISTEMA INCAPAZ DE ADMITIR VARIACION ALGUNA La necesidad de un enfoque sistemático de la sociedad no debe ser olvidado por ningún marxista. La sociedad constituye una totalidad concreta y como tal hay que analizarla. Ello presupone enfocar cualquier fenómeno social como la síntesis de múltiples determinaciones y no como el resultado exclusivo de un solo factor. Cada elemento del organismo social desempeña una función especifica en el sistema e interactúa con los otros elementos. El estudio aislado de un fenómeno desconectado del todo al que pertenece, es válido siempre que no se ignore que éste es sólo un paso en el ascenso de lo abstracto a lo concreto. El fin del conocimiento no pueden ser las abstracciones. Cuando esto ocurre, se suele sobredimensionar el contenido de esas abstracciones, desfigurándose el papel real que desempeña el fenómeno en cuestión. Así ha ocurrido, a veces, en el marxismo al sobrevalorarse el papel de la base económica, en algunos casos, o del factor subjetivo, en otros. En muchos procesos revolucionarios se ha atravesado por una etapa en que se ha incurrido en errores de idealismo histórico. LA ASIGNACION DEL PAPEL QUE REALMENTE LE CORRESPONDE A LOS FACTORES MATERIALES Y ESPIRITUALES EN UN SISTEMA SOCIAL SOCIALISTA ES UN ELEMENTO IMPORTANTE EN EL DESARROLLO Y FORTALECIMIENTO DEL MARXISMO Y EN EL PROCESO RECTIFICADOR QUE TAL SOCIEDAD DEBE LLEVAR A TERMINO PARA QUE LOS ERRORES NO SE CONSOLIDEN. El marxismo tiene el humanismo como uno de sus razgos esenciales. El hombre, entendido no en abstracto, sino como real protagonista de los cambios sociales, como sujeto y objeto de la práctica social, como valor principal de la nueva sociedad, tiene que ser la brújula orientadora del quehacer revolucionario de los marxistas. Todo nuevo avance del socialismo debe ser evaluado, ante todo por sus implicaciones para el hombre, por la medida en que contribuye a su desalienación y al alcance de una libertad cada vez mas plena. Nunca debe perderse de vista que el nuevo proyecto social ha de realizarse concientemente, construirse objetiva y subjetivamente y que su resultado debe ser, sobretodo, construir una sociedad humana en proceso permanente de perfección. "El hombre nuevo" que el Che reclamara, tienen que ser no sólo el producto, sino también el realizador consciente de este proyecto. Por lo cual, su formación no puede ser aplazado, a fin de evitar aquella paradoja, ya prevista por Marx, de un educador no educado. LA RESTAURACION DEL HUMANISMO MARXISTA EXIGE PASAR A UN PRIMER PLANO TEMAS COMO LA ENAJENACION, LA SUBJETIVIDAD Y LOS VALORES HUMANISTAS, ASPECTOS DESCUIDADOS TEORICA Y PRACTICAMENTE DURANTE MUCHOS AÑOS EN EL MARXISMO Y EN LAS EXPERIENCIAS SOCIALISTAS DE EUROPA DEL ESTE. Aunque ya señalada, la receptividad critica hacia lo positivo elaborado dentro y fuera del marxismo, es otro principio que me parece no debe estar ausente en esta enumeración. Durante mucho tiempo el marxismo -sobre todo el denominado marxismo ortodoxo elaborado desde los antiguos paises socialistas- vivió enclaustrado en si mismo. Toda nueva idea, surgida en otros marcos teóricos, o dentro del propio marxismo pero en otra tendencia, era rechazada de inmediato, cuando no ignorada. De esa forma el marxismo fue perdiendo aquella cualidad que lo hizo tan grande en su primera etapa: ser un síntesis de lo mejor del pensamiento humano. Se debilitaba su capacidad para ofrecer un adecuado reflejo teórico a los nuevos problemas y demandas surgidos en el movimiento social. Hoy debe cambiar tal actitud. Ninguna concepción posee las condiciones inmanentes al marxismo para recepcionar critica y creadoramente cada nuevo y genuino aporte del pensamiento humano y toda justa aspiración de las masas populares. EL MARXISMO DEBE RECOBRAR PARA SI EL STATUS DE AUTOCONCIENCIA TEORICA DE LA CULTURA DE SU EPOCA He destacado algunos de los principales rectores que estimo necesario para la renovación del marxismo en función de su desarrollo y fortalecimiento. Ninguno de ellos es nuevo. Todos inherentes a la esencia misma del marxismo, "a su núcleo duro", al método elaborado por Marx. Son principios que, debido a diversas
causas, fueron durante mucho tiempo olvidados, violados, desfigurados o,
en el mejor de los casos, reservados exclusivamente para su aplicación
abstracta en manuales y clases de filosofía, pero no utilizados
como instrumento metodológico en el conocimiento y transformación
de la realidad social. Esta situación les creó una apariencia
especulativa y de poca utilidad y, en buena medida, provocó la actual
crisis del marxismo (en el sentido antes señalados) y la necesidad
de una etapa especial de renovación revolucionaria. En torno a la
cual, concluyen estas iniciales "reflexiones necesarias" invitando al debate,
estudio, aporte creador, etc., que son fundamentales en la época
actual para una respuesta colectiva y revolucionaria a los desafíos
del nuevo milenio.
Sergio Ramírez |
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