Sergio Ramírez
Actualizado: 17 de Septiembre de 2001
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”El que a hierro mata, a hierro muere”
UN 11 DE SEPTIEMBRE DIFERENTE
El 11 de septiembre es una fecha teñida de tragedia. Ahora, por los sucesos acaecidos en EE.UU, son otros los que vivieron el terror y el pánico. Hechos que remecen e incitan a reflexiones necesarias.

Son muchos acontecimientos que hacen que el reciente 11 de Septiembre en Chile tuviera un carácter diferente a los anteriores. Los homenajes a las víctimas de la dictadura, la tradicional represión policial del Cementerio General y las movilizaciones populares en los sectores donde habitan los más pobres y desposeídos, ratificaron que la lucha del pueblo chileno continúa en pos de los postulados de Salvador Allende. En cambio, fueron otros los que vivieron el horror y el pánico. Las víctimas fueron los que menos conocían sus significados, pero, que a través de su Estado, son los que más horror han sembrado en el mundo. En efecto, EEUU víctima de su propia política terrorista experimenta el 11 de septiembre -por primera vez en su historia- el dolor y el sufrimiento en su propio territorio, en el corazón de sus simbolos. Le destruyeron el símbolo del poder económico, desde donde manejaban el mundo y decidía cuánto más iban a esquilmar con la deuda externa y con el neoliberalismo económico. Después, el Pentágono donde armaban y desarmaban las guerras que les convenía provocar. El búnker inexpugnable fue abatido. Los pueblos esperan que comprendan ahora que no son dioses, que son mortales, que no son los dueños del mundo, que ”el que a hierro mata a hierro muere”.

¿Por qué el horror y el pánico, según los medios de comunicación, es más terrible para los más poderosos? ¿Es que el horror de los débiles es inferior al de los ejecutivos de las ”Torres Gemelas”? ¿Por qué tanto escándalo en tales medios frente al pánico norteamericano, cuando nunca han sido capaces de horrorizarse, por ejemplo, por los crímenes que ayudaron a cometer en un 11 de septiembre en Chile?. De tal crímen perduran la foto de Allende empuñando una metralleta para defender la democracia, el recuerdo de la bandera de La Moneda que se consume en llamas. El pueblo ha superado el horror y el pánico, que conociera cuando fue víctima del terrrorismo fascista, financiado y organizado por EE.UU. Por eso no le espanta el horror norteamericano del reciente 11 de septiembre, como no le ahuyenta ni el horror de los pueblos agredidos ni el de los pobres. Al contrario, tal sentimiento consolida y fortalece el compromiso de  luchar contra el permanente terrorismo norteamericano.

La justicia como valor humano se ha ”jibarizado”. La impunidad se ha impuesto en todos los escenarios de los crímenes de EE.UU y de sus aliados. Se ha asistido por años al espectáculo de ver como EE.UU ha usado su tecnología de la muerte, provocando horror y pánico en los Balcanes, en el Medio Oriente, en América Latina. No se puede sentir alegríar por lo miles de muertos norteamericanos. Pero gustaría ver la cara de los funcionarios del gobierno de EE.UU que han y continúan sembrando horror y pánico en el mundo. Ahora se estan tragando la misma medicina amarga que han recetado por muchos años a los pueblos del mundo. Lo peligroso es que ellos y los que adhieren al sistema de dominación están pensando y organizando la venganza, para sembrar más horrores y crímenes. A pesar de ella, la lucha de los pueblos contra el gendarme internacional continuará. Se hace con la convicción de que el mundo que rige EE.UU debe cambiar. La lucha contra contra la globalización y el neoliberalismo, sinónimo de terrorismo económico, continuará.

En los aniversarios del 11 de septiembre de 1973, durante años se ha visto la imagen de la Moneda en llamas y los miles de muertos que el golpe militar terrorista, patrocinado por EEUU, cobró al pueblo chileno. Y sin obviar el terrorismo norteamericano en Vietnam ni el que cobró miles de muertos en Irak y Palestina. Ahora el terrorismo practicado durante tantos años impunemente, también han cobrado sus victimas en EE.UU donde, sin duda murieron muchos inocentes. Nadie puede sentir alegría de ello. Pero tampoco hay que olvidar los cientos de miles de inocentes asesinados por el imperio. El sacrificio de miles de vidas humanas siempre es aterrador. Pero, según los medios de información del sistema, parece ser que que hay vidas humanas que valen más que otras. ¿Cuántos miles de muertos EEUU y sus aliados, causaron en Chile? ¿Cuántos en los países latinoamericanos? ¿Cuántos en Irak o en Palestina? ¿Cuántos mueren cada día, cada hora, cada minuto victimas del terrorismo económico impuesto por EEUU?. Este dolor, esa angustia, no cuenta para la TV y los demás medios de propaganda masiva que el poder dominante controla.

PRONTUARIO TERRORISTA DE EE:UU
Se manifiesta dolor por la muerte de gente inocente en EE.UU. Pero se omite que de parte de esos ”dolidos” gobiernos no hubo tanta solidaridad con los muertos de Hiroshima, Nagasaki y Vietnam. La "democracia norteamericana" arrojó bombas atómicas sobre las ciudades japonesas en 1945, causando ciento de miles de muertos y produciendo consecuencias radioactivas que aún siguen generando víctimas. No tuvieron inconvenientes para arrojar bombas de fósforo contra la población civil de Vietnam. Pero, éso no es todo. EE.UU armó a Irak en la guerra contra Irán e hicieron después contra Irak la Guerra del Golfo, en la cual murieron 148 norteamericanos y 100.000 iraquíes. Sin contar la cantidad de heridos y los más de 60.000 prisioneros. Posteriormente, el bloqueo, que no deja pasar ni alimentos ni medicamentos. Ningún aliado de EE.UU se escandalizó por estas acciones. Además, conforman la realidad terrorista norteamericana los bombardeos "humanitarios" a Kosovo.

Los que predican la ”Cuarta Guerra Mundial como venganza, debieran dar respuestas  a interrrogante que brotan de la realidad del terrorismo norteamericano y de sus aliados. ¿Cuántos niños, hombres y mujeres han muerto en Irak debido a la intervención militar y el bloqueo yanqui? ¿Cuántos civiles murieron en los Balcanes durante los 48 días de ataque aliado? ¿Cuántos morirán en los próximos años por culpa de tener en su cuerpo el veneno del "uranio empobrecido"?. Y por último, omitiendo cientos de ejemplos atroces, está la nación Palestina. Una tierra doblemente ultrajada: por el invasor israelí y por el aparato bélico norteamericano. ¿No son víctimas más que inocentes, los cientos de niños muertos a tiros por la espalda, a quienes en muchos casos quiebran sus brazos o se les amputan para que dejen de tirar piedras? ¿No es eso terrorismo estatal?. Y por último, están los crímenes en América Latina. ¿No son esos "demócratas" de hoy, hijos o nietos de los invasores norteamericanos que masacraron al pueblo de Santo Domingo en 1965? ¿No son acaso los mismos que lanzaron los ataques militares contra la soberanía cubana en Playa Girón y Bahía de los Cochinos? ¿Los que bloquean desde hace 42 años a Cuba y ahora mismo intentan condenar a cinco de sus mejores hijos detenidos en Miami? ¿No habría que recordar la invasión de Panamá, con sus miles de muertos y desaparecidos, la de Granada, o la intervención directa de EE.UU y su secretario de Defensa, Henry Kissinger en el golpe militar en Chile? Y por qué no decir, ahora que se habla tanto de "dolor" y "terrorismo", lo que significó el "Plan Cóndor" destinado a hacer desaparecer y asesinar a disidentes políticos. Mientras que en Argentina, las Madres de Plaza de Mayo acusan: ”nuestros propios hijos que están desaparecidos por órdenes dadas por ellos. Tenemos 30.000 razones para sentirnos doloridas por los muertos inocentes, pero tenemos 30.000 razones más para no lamentar que hayan tirado abajo el centro de poder de donde se gestaron las órdenes para reventarnos a todos nosotros”.

CONSECUENCIA DE SU POLITICA TERRORISTA
Lo dice el refrán: "siembra vientos y recogerás tempestades..." Están cosechando lo que vienen sembrando desde decenas de años. Por lo cual, lo ”extraño” no es lo sucedido el día 11, lo extraño es que no hubiese sucedido antes. Además, es curioso que, con poquísimas excepciones, los norteamericanos no tengan la más mínima conciencia del daño que hicieron en América Latina, de las víctimas que, por ejemplo, cobró la política de Ronald Reagan o del mismo golpe de estado azuzado por la CIA en aquel otro 11 de septiembre, el de 1973 en el Chile de Allende. Por lo cual, si EEUU no personificara el terrorismo que sostiene su política imperialista; jamás hubiera existido un ataque de esta naturaleza. Sin duda ahora, van a devolver el golpe y como no saben bien a quién ni adónde exactamente; se puede esperar cualquier barbaridad. Además, nunca necesitaron excusas para arrasar a los pueblo que se han opuesto a sus designios.

El ataque que los EEUU sufriera es una consecuencia de su politica agresiva, violenta y terrorista. ¿Quién mejor que ellos ha practicado el terrorismo, han entrenado terroristas para asesinar, masacrar y desestabilizar gobiernos y movimientos populares en todo el planeta? ¿Quién entrenaba en tortura y terrorismo a la ”contra” de Nicaragua, a los gusanos cubanos, a los mismos talibanes cuando se enfrentaban en Afghanistan a las fuerzas del gobierno legal que habían solicitado la ayuda de tropas de la URSS?. Pero de todo esto no se habla. No es "politicamente correcto", como dicen los ex izquierdista.

Se inicia una nueva etapa en los métodos represivos, en nombre de la seguridad. Pero fundamentalmente, los dueños del Poder entran en una nueva época. Han descubierto que también les puede rebotar la violencia y el terror. Ya no pueden pensar en pasearse impunemente por el mundo. Han comprobado que sus ciudadanos también pueden pagar un precio por la politíca de terrorismo a nivel mundial de sus gobiernos. En tal sentido, los sectores democráticos, solidarios y progresistas en EEUU -que los hay- tienen conciencia de que lo sucedido es consecuencia y responsabilidad del accionar terrorista a nivel mundial de sus gobernantes. Y no se tardará en conocer manifestaciones al respecto. Ya se derrumbaron las Bolsas y hay un panico generalizado entre inversionistas y especuladores, demostrandose que es frágil el sistema financiero capitalista; aunque día a día vendan la ”pomada” de la estabilidad de la economía neoliberal.

PONER FIN AL TERRORISMO DE ESTADO
Los pueblos seguirán trabajando y luchando para desterrar la violencia institucionalizada de los dueños del Poder imperial y sus servidores locales; para desterrar definitivamente su amenaza terrorista, causa y responsable de tanto sufrimiento humano en todo el mundo -incluido EE.UU. Es dramático que tengan que ocurrir hechos como estos, para que muchos se "enteren" de que hay en curso una guerra no convencional y que la realidad trasciende el opio de los medios de desinformación masiva. Es lamentable el sacrificio de vidas humanas. Eso está fuera de discusión. Pero es indudable que -en realidad- han sido victimas de un proceso histórico de terrorismo institucional de los EEUU y sus aliados. Esta -y no otra- es la causa que ha provocado la muerte de miles de personas en EE.UU, como día a día, la causan en todo el Tercer Mundo. Aunque estas últimas víctimas no sean noticia de interés para los sistemas de ”confusión” masiva.

"El esfuerzo general de la comunidad internacional es poner fin a una serie de conflictos que andan por el mundo, poner fin al terrorismo mundial, tener una conciencia mundial contra el terrorismo", expresó Fidel Castro en el acto en la Escuela Salvador Allende, en la capital cubana, refiriéndose a la catástrofe que se había producido en EE.UU. También señaló que "este hecho insólito debía servir para crear una internacional contra el terrorismo, problema que se resuelve poniendo fin al terrorismo de Estado, poniendo fin a los genocidios, siguiendo una política de paz… ". Por lo cual, el día en que las relaciones entre los pueblos se desarrollen en base a la paz, la cooperación y la justicia; el día en que cualquier forma de colonialismo o imperialismo sea sólo un mal recuerdo del pasado; ese día no habrá motivo para que la desesperación engendre acciones "kamikaze". Forma de ataque que indica que hay gente que elige a conciencia morir golpeando en vez de resignarse a morir de a poco, en silencio. ¿O ésto no es muestra de una desesperación compartida por tantos pueblos cuyo sufrimiento y clamor son ignorados sistemáticamente, mientras se los condena a la segregación y el exterminio?.

Sin duda que luego de esta tragedia el mundo no volverá a ser el mismo. El país invencible, el ”amo” del planeta, fue herido en el centro de su organismo por un grupo que burló sus modernísimos sistemas de seguridad, iniciándose lo que denominan la Cuarta Guerra Mundial. EE.UU. podrá destruir uno u otro país. Pero algo ha cambiado para siempre: los perseguidos y eternamente humillados, saben que el más cruel de los terroristas, el enemigo de la humanidad, ha probado por primera vez la medicina que tanto repartió a diestra y siniestra.

Sergio Ramírez

 
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