Sergio Ramírez S. |
25 de noviembre
de 2001
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Chile
SINIESTRA HISTORIA DELos hechos se produjeron el 27 de septiembre. Un paquete que contenía explosivos llegó a la embajada de EE.UU en Santiago. Otra misiva similar fue recibida por el abogado Luis Hermosilla. Se abría asi la ”Caja de Pandora” y siniestras figuras de informantes, agentes de inteligencia y compradores de informaciones saltaban a la luz pública. Antiguos informantes de los gobiernos de la Concertación, actualmente procesados, eran los autores de los atentados. El ex agente de ”La Oficina” (la ex DINA de la Concertación), Humberto López, confesó ser el autor en los atentados con carta-bomba. Atribuyó a Lenin Guardia la idea de enviar ambas cartas, pero reconoce que él escribió los sobres, bajo las instrucciones y supervisión directa del ex colaborador de los gobiernos de Aylwin y Frei. Asimismo, de acuerdo a su declaración, fue un tercer involucrado el que despachó ambos sobres. Los hechos han sido ratificados por las investigaciones realizadas. Entre los antecedentes reunidos existen peritajes caligráficos, grabaciones telefónicas y el análisis de los explosivos que estaban en poder de Guardia. Un hecho fundamental fue la confesión de López Candia, quien culpa de la autoría intelectual y material de la acción. a Lenin Guardia. El juez Jorge Zepeda resolvió someter a proceso a los ex agentes de los gobiernos de la Concertacion. En su resolución estableció que se produjo una concertación entre ambos para enviar las cartas-bombas. De los dos, Humberto López es el más complicado en el proceso: "…está procesado como autor del delito de colocar una bomba explosiva en la embajada de EE.UU", dijo Zepeda. Sobre Lenin Guardia, el juez indica que el asesor de inteligencia no entregó la identidad de López Candia, obstruyendo así "la inmediata acción de la justicia". Además, señala que Guardia tenía "control" sobre López "en materia de informes de inteligencia" que realizaban en conjunto, También asegura que Guardia mantenía en su poder sustancias explosivas utilizadas para fabricar cartas-bombas, similares a las encontradas en la embajada de EEUU en Chile y en la carta al abogado Hermosilla. De confirmarse los procesamientos, los inculpados podrían ser condenados a un sanción máxima de 20 años. Pero en caso que EE.UU solicite su extradición, estarían en riesgo de cumplir penas mucho más duras que las que aplica la legislación chilena. Antes de su detención (07.11), Guardia entregó informes al director de Investigaciones, Nelson Mery, sobre el caso. En ellos atribuye los hechos al FPMR. Argumenta que una parte del movimiento estaba operativa y se dedicaba a la colocación de explosivos como los utilizados en la carta-bomba. Además, sostiene que entregó dos sobres con explosivos similares a los utilizados en ambas acciones. Al respecto el abogado de Lenin Guardia (Hernán Vodanovic) señaló que ellos "aparentemente se encontraba en dos sobres que le entregó Humberto López Candia cuando Guardia le requirió que precisara la información que le estaba dando". Y, agregó: "Yo opino que sólo se trató de una recepción de información, que a su vez fue trasladada a la autoridad… No hay nada ilícito en esto". Sin embargo, la versión de Vodanovic fue desmentida. El juez establece que el ex agente tenía en su poder "una sustancia consistente en nitrato de amonio, nitroglicerina, wacolina y un iniciador análogo encontrado en el interior de la misiva". En efecto, según el fallo, la carta que llegó a la embajada contenía un detonador eléctrico, nitrato de amonio, TNT, un perro de ropa, una pila tipo doble AA y cables; mientras que la enviada a Hermosilla tenía una pila tipo A, dos cables eléctricos y una sustancia sólida con nitratos en alto contenido. Según
el abogado de López , la conspiración para realizar los atentados
se hizo "en el marco del grupo liderado por Lenin Guardia, que operaba
vendiendo informes", entre otros, al director de la Policía de Investigaciones,
Nelson Mery. Además, precisó que la motivación para
realizar esta acción terrorista fue también "la necesidad
de crear una situación de inseguridad para que se contratara servicios
como asesores de seguridad…" Al mismo tiempo confirmó que López
Candia confesó su participación en los hechos: "El habría
fabricado las bombas", dijo. Mientras que Lenin Guardia sostenía
:"Soy absolutamente inocente, se está haciendo un daño muy
injusto a mí y a mi familia". Según Guardia fue López
Candia quien "me llamó para decirme que venía una acción
muy fuerte que comprometía a mi amigo Luis Hermosilla... Me dijo
que tuviera cuidado con las cartas". Ante la consulta de ¿por qué
no avisó a la policía?, Guardia sostuvo: "Mery era mi contacto".
INFORMANTE A SUELDO DE LA POLICIALos alcances de la relación entre Mery y el informante de la Concertación presentan ribetes siniestros. El auto de procesamiento indica que Guardia "se había obligado" a entregar "informes de la supuesta actividad de grupos terroristas" a Mery, documentos que elaboraba con López. Tratando de justificar tal relación, Vodanovic descarta la existencia de una situación contractual entre el director de Investigaciones y Guardia. "Mi defendido no vende inteligencia… La relación de Guardia con Mery es antigua, y también lo es con los gobiernos de la Concertación”. Pero, la realidad era diferente. A lo menos dos reuniones sostuvo el director de Investigaciones, Nelson Mery, con el ex agente Lenin Guardia, antes de que éste fuera detenido. Guardia se contactó con el jefe policial para venderle antecedentes respecto de los posibles autores de ambas acciones terroristas. La información fue pagada a cuenta del ítem de gastos reservados de la Dirección General de Investigaciones por un monto que superaría los $ 3 millones. Dentro de los antecedentes que recibió Mery, destaca el nombre de quien estaría detrás de una supuesta reorganización del FPMR a quien Guardia identifica como José Antipán. A él se le culpa un supuesto liderazgo de un grupo subversivo que, además de haber enviado las cartas-bomba, tendría planificados otros atentados y estaría involucrado en la detonación de explosivos. Actualmente, la policía se encuentra investigando a Antipán. Las indagaciones no han permitido determinar si se trata de una identidad real o de una persona inexistente, simplemente inventada para darle ”consistencia” a los informes. Más aún, las dudas respecto de la real existencia de Antipán persisten cuando todas las sospechas policiales apuntan a que había una acción concertada de los detenidos para crear un clima de inseguridad, y así vender informes de inteligencia.El primer contacto entre Mery y Guardia se registró a pocos días de recibidas las cartas. El último se realizó días antes de que Guardia fuera detenido. El encuentro tuvo lugar en la casa de Mery, quien le pidió a su informante que "apurara a su fuente" para identificar a los responsables del envío de las misivas. Horas más tarde, Guardia regresó con dos sobres que contenían explosivos similares a los utilizados en las cartas-bombas. El jefe policial envió los explosivos al ministro Zepeda dándole cuenta de lo ocurrido. Desde ese momento, la situación de Lenin Guardia se comenzó a complicar. Mientras que el ministro del Interior, José Miguel Insulza, restaba importancia a la venta de informes a Nelson Mery. "Lo que a mí me parece discutible es que se descalifique que se hayan recibido informes. Todos dicen el gobierno, el gobierno, pero no olvidemos que había otros que también recibían informes y asesorías y también los pagaban… ", afirmó. El abogado de Humberto López, Pedro Castro, solicitó al juez Jorge Zepeda que cite a declarar a Mery, a raíz de que Lenin Guardia que lo sindicó como su "contacto". Si bien Guardia afirmó que fue él quien entregó a Mery dos sobres que resultaron tener explosivos, Castro manifestó que ello era extraño porque López Candia fue quien elaboró el explosivo y que luego de terminarlo, se lo entregó a Guardia, quien lo mandó a dejar al correo con otra persona, supuestamente de la toma de Peñalolén. Además, señaló que su defendido le manifestó que el envío de la carta-bomba fue ideado junto a Lenin Guardia, para crear una sensación de inseguridad que hiciera indispensable la creación de un organismo de inteligencia. Prueba de ello serían los explosivos que Guardia tenía en su poder. En tanto, el abogado del especialista en inteligencia, el ex senador PS Hernán Vodanovic, insistía en que las sustancias habían sido entregadas a Guardia por López Candia. El ministro
Zepeda también procesó a Lenin Guardia por la Ley de Control
de Armas. Un arma que le había regalado el fallecido general Humberto
Gordon, (ex director de la CNI), en retribución a su condición
de informante de la dictadura, fue requisada por la policía en el
domicilio del ex agente, junto a otras dos pistolas (una de ellas robada
desde el interior del vehículo de un miembro del ejército).
Ante ésto, Vodanovic, aseguró que el nuevo encausamiento
no es grave, sino "una figura de habitual ocurrencia en nuestro país",
refiriéndose a que "mucha gente tiene armas de fuego sin tenerlas
inscritas".
ACTUACION POCO TRASPARENTE Y CONTRADICTORIAPreocupación existe aún en La Moneda porque el jefe de gabinete de Insulza, Guillermo Miranda se reunió con Guardia antes de su detención. Miranda es el operador político de Insulza. Ex Izquierda Cristina, ingresó al PS. Es del sector renovado. Jorge Arrate, lo llevó al gobierno cuando fue ministro de Educación. Luego fue su jefe de gabinete en dos ministerios. Cuando Arrate dejó el gobierno, Miranda pasó al gabinete de Insulza. En el gobierno temen que sea citado a declarar, lo que tendría un costo político después de que Lagos negó que se pueda vincular a Guardia y a López con su administración. En efecto, Lagos señaló que "…ellos son informantes de cualquier servicio de seguridad y ser informantes de un servicio de seguridad no significa que estén vinculados a un gobierno".Una lista con el nombre de autoridades que supuestamente estaban en la mira de una facción reorganizada FPMR entregó Guardia a Mery, días antes de su detención. Esto generó la reación del gobierno. Dispuso medidas de seguridad para ellas, entre los que figura como posible objetivo de un atentado el cardenal Francisco Javier Errázuriz. También se señalan a Nelson Mery; al director de la Dirección de Seguridad Pública (Dispi), Gustavo Villalobos; al abogado Isidro Solís y oficiales de Ejército. Además, identifica a la embajada de Israel en Santiago como una de las reparticiones que también podía ser blanco de un atentado. Como consecuencia de estas advertencias, se activó un plan de seguridadl para proteger a quienes se estimó corrían peligro. Efectivos del organismo de Protección de Personas Importantes (PPI) han sido destinados para esta tarea. Pero, han surgido sospechas respecto de la veracidad de la información vendida. Esto se debe a que Humberto López, era el informante de Guardia para la elaboración de los informes, según consta en la resolución del juez Zepeda, por lo cual,, el principal error de los documentos es que el atentado a la embajada de EE.UU y la carta con explosivos enviada a Hermosilla se atribuían a la mencionada facción del FPMR, sobre la base de la información entregada por López Candia, en circunstancias que este último fue quien elaboró las misivas, según confesara. Ante el fiasco, se está evaluando la real necesidad de suspender el plan de seguridad que se activó. La actuación
del gobierno ha sido contradictoria. El ministro Claudio Huepe (DC) dijo
que no hay vínculos "formales" con los detenidos. Sobre el encuentro
de Miranda con el ex agente, dijo que "no tiene nada de raro…". Sobre la
relación de Guardia con Nelson Mery, indicó que "no tengo
antecedentes de esa situación". Además, ocultando la verdad,
aseguran que después de la salida de Velasco -ex subsecretario de
Interior de los gobiernos de Aylwin y Frei-, Lenin Guardia sólo
ha reestablecido sus relaciones con el actual gobierno en algunos hechos
puntuales (conflicto mapuche, toma de terrenos en Peñalolén).
Pero, la realidad indica que éste sostuvo permanentes contactos
con con el Ministerio del Interior. Esto explica por qué los voceros
de Lagos nunca confirmaron ni desmintieron que tanto Guardia como Humberto
López aparecían involucrados en tales hechos. Trataron infructusamente
de ocultar la verdad para que no se asociara con los tiempos de encubrimiento
de delitos en la Auditoría del Ejército, espionaje en los
partidos políticos y sedes de gobierno, planes halcón en
Investigaciones, "Cutufas" en los cuarteles, crímenes de los ex
CNI, tráfico de armas y redes de informantes u "Oficinas" de Seguridad
en La Moneda. Una época de ”trabajo sucio” que se quiere consolidar
con la creación de un nuevo servicio de Inteligencia.
ES UNA VIEJA HISTORIALenin Guardia llevaba casi 5 años desvinculado ”orgánicamente” de la esfera oficial, por las pugnas entre el aparato de informantes que creó el ex subsecretario del Interior Belisario Velasco (DC) y la Dirección coordinadora de Seguridad Pública (”La Oficina”) que, en paralelo, encabezaron Jorge Burgos (DC) y Marcelo Schilling (PS). Además, Velasco nunca dejó de asesorarse por Guardia y tiempo después se convirtió en su principal defensor, cuando éste resultó acusado de ser agente de la CNI, por el entonce diputado Andrés Allamand (RN), quien a su vez era sindicado como consumidor de drogas por Francisco Javier Cuadra (UDI), con ayuda de Lenin Guardia. Con la salida de Velasco del gobierno, se consumó el ”ostracismo” para Guardia. Lo ”kaskiano” de la maraña de informantes, es que el otro detenido por la carta-bomba sea Humberto López, cuya colaboración con la ”Oficina” en una operación encubierta de traslado de armas de un grupo insurgente en 1992 le costó a Schilling y al director de Investigaciones Nelson Mery, un procesamiento y numerosas acusaciones formuladas por López Candia a través de entrevistas, durante su cautiverio en 1997. Aquella decisión judicial, revocada por el tribunal de justicia, fue motivo de manifestaciones de solidaridad concertacionista con los responsables de "La Oficina", que pronto se convirtió en la Dirección de Inteligencia y Seguridad Pública, y ahora espera su deceso, cuando se apruebe el proyecto de ley enviado en octubre por el Ejecutivo para crear una Agencia Nacional de Inteligencia.Sergio
Ramírez S.
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