Ignacio Ramonet - rodelu.net |
23 de noviembre de 2005
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La
Voz de Galicia - 23 de noviembre de 2005
El proyecto Reach
Ignacio
Ramonet
ES UNA GRAN victoria. Después de varios años de debates y
controversias, el Parlamento Europeo votó por fin el jueves pasado, 17 de
noviembre, el proyecto Reach (acrónimo, en inglés, de Registro, Evaluación y
Autorización de Sustancias Químicas) que impone a las industrias químicas la
eliminación de sustancias nocivas para la salud y el medio ambiente, y su
sustitución por otras cuya inocuidad esté demostrada. Los industriales
protestan. Pero los consumidores se regocijan porque con Reach se da un gran
paso hacia la Europa de los ciudadanos que todos reclamamos.
La idea de
Reach la tuvo en 2003 Margot Wallstrom, a la sazón comisaria europea de Medio
Ambiente. Ella fue quien propuso que se crease un sistema para evaluar la
peligrosidad de todos los productos químicos que se fabrican y se importan en
Europa. Pues está demostrado de manera científica que la difusión de unos 30.000
productos químicos de uso corriente ha favorecido la proliferación de cánceres,
asma, alergias, enfermedades de la piel y malformaciones genéticas.
Muchos productos que consumimos a diario en nuestra vida cotidiana se
revelan a la larga nefastos. Todos aquéllos que contienen, por ejemplo,
sustancias antibacterianas, como los detergentes, los jabones líquidos, los
dentífricos usuales; o los que contienen ftalatos como las botellas de plástico,
las tuberías de PVC, muchos juguetes; o los que contienen gelatinas sintéticas
como las lociones para después de afeitarse, los perfumes, los cirios
destructores de malos olores; o los que contienen ferfluoratos como la ropa
antilluvia de goretex, las sartenes antiadhesivas, las alfombras sintéticas, las
cajas de cartón para pizzas, etcétera.
La producción mundial de
productos químicos de todo tipo ha pasado de un millón de toneladas en 1930 a
400 millones hoy. Y del 80% de esas sustancias que consumimos, ingerimos o
sobamos a diario ignoramos todo en cuanto a su efecto sobre nuestra salud. Basta
con comparar lo que ocurrió con productos de gran consumo como el tabaco, el
amianto o los éteres de glicol (utilizados en las pinturas, barnices, productos
de belleza y en muchos medicamentos), causantes de centenares de millones de
cánceres en el mundo, para que empecemos a preocuparnos por los estragos que el
actual uso desmedido de sustancias químicas causa al ser humano y en el medio
ambiente.
La Comisión Europea ha calculado que los gastos para la
industria química por la aplicación del proyecto Reach se elevarán en total a
unos 2.300 millones de euros. Pero los ahorros que se podrán realizar en los
presupuestos de salud en los próximos 30 años, por la reducción del numero de
cánceres, de enfermedades de la piel, de síndromes respiratorios y de
deformaciones genéticas, alcanzarán más de 50.000 millones de euros...
El proyecto Reach debe ahora, para entrar en vigor, ser aprobado por los
ministros de Industria de los Estados de la Unión. En principio, eso debería
realizarse en el curso del próximo mes de diciembre. Pero el poderoso grupo de
presión constituido por los dueños de las industrias químicas va a tratar de
retrasar la decisión. Los ciudadanos deben mantenerse en alerta. Están en juego
nuestra salud y la de nuestros descendientes. Y la del planeta.
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