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1 de Enero de 2006
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El Periódico
de Catalunya - 31 de diciembre de 2005
Las grandes preocupaciones mundiales
Las catástrofes naturales se suman al miedo a Al Qaeda
• Tras Madrid y Londres, el
terrorismo puede golpear a alguna otra ciudad europea o de
nuevo a EEUU
Ignacio Ramonet
Director de Le Monde Diplomatique
Las
preocupaciones principales, en este año que comienza, seguirán
siendo sobre todo geopolíticas. Pero habrá que mantenerse
atentos a otros parámetros que determinan el equilibrio
ecológico del mundo. Como el cambio climático. Ya que si éste
siguiera acentuándose, podría causar nuevas catástrofes
naturales de gran envergadura (ciclones, inundaciones,
sequías, calores excesivos, desertificación), cuya amplitud
acarrearía incalculables consecuencias (guerras por el agua,
desplazamientos masivos de poblaciones, etcétera). Otro factor
latente a tener en cuenta, que modificaría el tablero de las
previsiones, es la propagación de la gripe aviar, calificada
por la Organización Mundial de la Salud de "amenaza muy
seria". Si el virus H5N1 pasa a ser transmisible a la especie
humana, se extenderá muy rápido a toda la Tierra, sin vacuna
ni remedio eficaz. NUEVAS PESTES Se produciría, por
primera vez en la era contemporánea, lo que otras épocas
padecieron al ser golpeadas por pestes desconocidas. Los
sistemas hospitalarios se colapsarían, las fronteras se
cerrarían, los desplazamientos se paralizarían y muchas
economías se derrumbarían. Algunos expertos vaticinan que
causaría unos 100 millones de muertos... Esa perspectiva
apocalíptica no constituye ninguna fatalidad, ni hay, por
fortuna, ninguna certidumbre de que se vaya a producir. Pero
los gobiernos serían irresponsables si no tuviesen en cuenta
ese factor de riesgo. Aparte de ello, dos áreas
geopolíticas presentan, en el 2006, un interés singular:
Oriente Próximo y América Latina. La primera zona sigue siendo
la más candente del planeta, y a ella habrá que seguir
consagrándole la mayor atención. Esa región está situada en el
corazón del actual foco perturbador del mundo, que coincide
con el perímetro de la zona árabe-musulmán. En esta área se
concentran hoy los principales conflictos armados: Cachemira,
Afganistán, Chechenia, Irak, Palestina, Darfur... Aquí se
halla también la fuente principal del terrorismo
contemporáneo. En particular, el que practica la red Al Qaeda,
y que, en el 2006 --al igual que lo hizo en el 2004 en Madrid
y en el 2005 en Londres--, podría golpear a alguna otra ciudad
europea (¿Roma, Amsterdam?) o de nuevo a Estados
Unidos. OBJETIVOS TERRORISTAS No se puede descartar
tampoco que los independentistas chechenos cometan nuevos
atentados en el Cáucaso, en Moscú o, con más probabilidad, en
San Petersburgo, donde en junio próximo se reunirán los países
del G-8 bajo la presidencia de Vladimir Putin (los
atentados de Londres, en julio del 2005, coincidieron con la
cumbre del G-8 en Gran Bretaña). En Oriente Próximo habrá
que seguir de cerca la evolución de tres países: Irak, Irán e
Israel. En Irak, Estados Unidos podría conocer este año el
fracaso militar y estratégico más estrepitoso desde su derrota
en Vietnam en 1975. La insurrección ha tomado tal cariz que ya
es imposible imaginar que pueda ser vencida en el 2006. Muchos
oficiales admiten que esa guerra esta perdida y lo más urgente
ahora es salir del atolladero. Los británicos ya han
anunciado que se van. Y, en Washington, los propios halcones
empiezan a aceptar la idea de retirar tropas. La
opinión pública ha modificado su
punto de vista y ya no apoya la guerra. Al contrario, el
conflicto se está volviendo cada vez más impopular. Y arrastra
al presidente Bush. Muchos miembros del Congreso exigen
que se le ponga fin. Tanto más cuanto que, en noviembre del
2006, tendrán lugar las elecciones legislativas de medio
mandato, y muchos temen que la situación en Irak les cueste el
escaño. Lo más probable es que los 20.000 reservistas que
ya han efectuado sus 24 meses de servicio no serán sustituidos
en el 2006 por tropas profesionales. A menos que se desplacen
las fuerzas presentes en Afganistán. Pero, en ese caso, los
talibanes volverían a ocupar el terreno. Retirarse de Irak no
será nada fácil. Ni siquiera terminar el juicio a Sadam
Husein. Los grupos de insurrectos no dan tregua. Y el
nuevo Ejército iraquí, además de corrupto, no será aún
operacional en el 2006. Se agravará, por otra parte, el
peligro de una partición de Irak en tres entidades: kurda,
suní y shií. LA AMENAZA IRANÍ Esta situación
favorece a Irán, ya que mientras Estados Unidos siga
empantanado en el lodazal iraquí no podrá emprender nada serio
contra Irán. En octubre del 2006, la central nuclear de
Bushehr, construida con la colaboración de Rusia, entrará en
servicio y se conectará a la red eléctrica iraní. ¿Será
bombardeada antes por la fuerza aérea estadounidense o por la
de su aliado israelí? La tentación es grande, pero
Washington meditará mucho antes de tomar tal decisión. No sólo
por la crisis con Rusia que ese bombardeo provocaría, sino
porque la capacidad de represalias de Teherán no es poca. En
particular, en el propio escenario iraquí, donde es muy alta
la influencia de Irán sobre la mayoría shií, que podría
sumarse en masa a la insurrección suní y precipitar el
desastre militar norteamericano. En Israel, todo se jugará
en las elecciones del 28 de marzo próximo, en las que se
enfrentarán, por primera vez, las tres fuerzas políticas
principales: el Likud, de derechas; los laboristas
socialdemócratas dirigidos ahora por el líder sindicalista
Amir Peretz, y, sobre todo, el nuevo partido Kadima de
Ariel Sharon, quien con toda probabilidad ganará.
Israel no volverá a ser el mismo después de este traumatismo
político. Y deberá entonces, a pesar que que puedan arreciar
los atentados, encarar su reto mayor: conseguir la paz
definitiva reconociendo la soberanía de un Estado palestino
viable. Esto no sólo resulta necesario para el futuro de
los ciudadanos israelís y palestinos, hartos de guerras que
duran desde hace más de medio siglo, sino que se ha vuelto
indispensable para el propio presidente Bush. Éste
necesita que los regímenes árabes y musulmanes (y entre ellos
sus aliados Pakistán, Arabia Saudí y Egipto) le ayuden
enviando tropas a Irak a medida que se retiran las fuerzas
estadounidenses. Pero tanto Islamabad como Riad y El Cairo
exigen que se termine primero con el conflicto
israelo-palestino. Elecciones también las habrá en varios
países de América latina. Las principales en México (julio) y
Brasil (noviembre), por ser estos los gigantes demográficos y
económicos de la zona. En México, Vicente Fox no ha
cumplido las esperanzas que algunos depositaron en él: termina
su mandato desprestigiado. Todo se jugará entre dos
candidatos: Roberto Madrazo, del Partido Revolucionario
Institucional (PRI), y Manuel López Obrador, del
Partido de la Revolución Democrática (PRD). Este último es el
favorito. Su victoria confirmaría el viraje a la izquierda del
subcontinente, ilustrado por la brillante victoria, en
Bolivia, de Evo Morales, quien entrará en funciones el
22 de enero. En Brasil, a pesar de los graves escándalos de
corrupción, el presidente Lula, del Partido de los
Trabajadores (PT), debería ganar de nuevo. Mientras, en
Venezuela (diciembre), impulsado por su programa de grandes
reformas sociales, el presidente Hugo Chávez también
debería ganar con holgura. LA BATALLA DE LA ONU En
el resto del mundo, claro está, habrá que seguir con atención
otros acontecimientos: por ejemplo, las elecciones
legislativas de abril próximo en Italia, que podrían ver la
victoria de Romano Prodi. O en Japón, donde la pregunta
dominante será: ¿se retirará Koizumi en septiembre como
lo prometió? (La respuesta más probable es que no). Quien si
se retirara, en la ONU, al final de dos mandatos, será el
actual secretario general, Kofi Annan, y, a partir de
septiembre próximo, habrá que hallarle un sustituto. Ésa será
la gran batalla diplomática del año. Aunque para casi 2.000
millones de personas, la batalla principal de 2006 tendrá
lugar en Alemania, entre el 9 de junio y el 9 de julio, donde
se juega la Copa del Mundo de fútbol y cuya final más
probable, una vez más, verá el enfrentamiento entre el equipo
de casa y el eterno y suntuoso Brasil.
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