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18 de Enero de 2006
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La
Voz de Galicia - 18 de Enero de 2006
Foro Bamako
Ignacio
Ramonet
MAÑANA jueves empieza el Foro Social Mundial. Este año es un foro
policéntrico. O sea, no tiene lugar en un sitio único -como ocurrió hasta ahora
en Porto Alegre (2001, 2002, 2003, 2005) y Bombay (2004)-, sino en tres
ciudades: Bamako (África), Caracas (América) y Karachi (Asia). Y se desarrolla
de modo no simultáneo sino sucesivo, en tres tiempos: arranca en Bamako hasta el
23 de enero, se prolonga en Caracas desde el 24 hasta el 29 y se termina en
Karachi más tarde, en marzo, debido a problemas de organización por el terremoto
de Cachemira.
En preámbulo al foro, hoy mismo, y siempre en Bamako, con
la intervención de más de cien intelectuales venidos de todo el mundo, hay una
importante jornada en la que también participo, consagrada a la reconstrucción
del internacionalismo de los pueblos y del frente antiimperialista. Este evento
quisiera situarse en la prolongación de los actos de cincuentenario de la
conferencia de Bandung (1955), que vio el nacimiento del Tercer Mundo y de los
No Alineados.
Cuando hacia 1999 algunos tuvimos la idea de crear un Foro
Social Mundial era para oponerlo al Foro Económico Mundial que cada año por
estas fechas reúne en Davos (Suiza) a los nuevos amos del mundo, grandes
empresarios y dirigentes partidarios de la globalización liberal. En el Foro
Social se trataba de convocar, en el mismo momento pero en un lugar del sur, a
todos aquéllos que rechazan la globalización y piensan que otro mundo es
posible. Porque sabíamos que, desposeídos de voz y alternativas durante
demasiado tiempo, cada vez eran más los ciudadanos que exclamaban, de un extremo
al otro del planeta: «¡Basta!». Basta de aceptar la globalización liberal como
una fatalidad. Basta de permitir que el mercado suplante a los representantes
elegidos de modo democrático. Basta de ver el mundo transformado en mercancía.
Basta de aguantar, de resignarse y de someterse.
El Foro Social Mundial
es un acontecimiento innovador. Reúne a un embrión de sociedad civil
internacional, con decenas de ONG, colectivos de asociaciones, sindicatos y
redes de numerosos países. Todos han vuelto a retomar la bandera de la
contestación internacional. Son los insumisos de hoy, que están empezando a
construir un mundo diferente. En cierto modo, intentan poner la primera piedra
de un nuevo espacio de representación mundial, cuyo puesto central debería
corresponder a la sociedad civil internacional.
El Foro Social Mundial
es un modelo reducido de lo que será un día la asamblea de las gentes del
planeta. De la gente de a pie , del pueblo común, de la sociedad
civil. Como cada año desde el 2001, los ciudadanos, representados por miles de
asociaciones y de ONG, vuelven a reunirse para expresar cómo siguen sufriendo
por culpa de la globalización liberal. Es la reunión de las personas que están
humilladas, que no tienen trabajo, ni medicamentos, ni alojamiento, ni agua
potable, y que tampoco tienen el respeto de sus propios gobernantes.
A
partir de mañana, en Bamako, capital de Malí, uno de los países más pobres del
planeta y manantial de miles de emigrantes clandestinos, se volverá a repetir
que si queremos cambiar el mundo hay que empezar a pensar en construir un futuro
más acogedor. Ya nadie puede contentarse con un mundo en el que mil millones de
personas viven en la prosperidad mientras los otros cinco mil millones
sobreviven en la miseria.
En Bamako se van a concentrar los marginados,
los excluidos del planeta África, los condenados de la globalización. Y esos
excluidos están descubriendo la alegría de estar juntos, y constatan también que
su reunión les confiere un tremendo poderío que puede asombrar e impresionar al
mundo. Un excluido solo es una víctima; un millón de excluidos son una fuerza
social que puede barrerlo todo con la indomable fuerza de una avalancha
irresistible. Y hacer meditar a los amos del mundo.
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