¿Ha venido como periodista o
como activista?
No, no. Ni periodista ni activista. Vengo invitado por la embajada de
Francia a dar una conferencia sobre la problemática de la prensa.
Pero viene de Nicaragua.
Sí, pero estaba haciendo lo mismo, dando unas conrferencias, nada
más.
Y reuniéndose con algunos políticos.
Bueno, estuve conversando con Daniel Ortega porque yo quería conocerlo,
y con otras personalidades que están involucradas en la política pero que
son sobre todo personalidades de la vida pública. Pero el objetivo era
tener un poco de background, porque yo creo que las elecicones del 5 de
noviembre van a ser interesantes vistas desde el punto de vista
internacional.
¿Qué le parece (Centroamérica) después de todo lo que habrá
oido hablar de nosotros?
Pues fíjese que casi todo mundo me dice “pero cómo usted no vino en los
años ochentas”, pero uno no puede estar en todos los frentes. En aquella
época yo estaba siguiendo muy de cerca el proceso polaco. Conocí muy bien
a Walessa, era la época de las huelgas, Gdansk, luego el golpe a
Jaruselszki... Todo eso lo he seguido muy de cerca porque sabíamos que
aquello se iba a derrumbar.
Se lo pregunto porque hemos vivido un intenso proceso desde
aquellos años, la guerra, la paz, la luna de miel y ahora...
Hoy día estos países deberían encontrar cierta serenidad, porque en
parte aquellas guerras fueron provocadas también porque estábamos en plena
Guerra Fía y los dos súper grandes se enfrentaban en todas partes. En
Nicaragua y en El Salvador. Evidentemente había condiciones locales, pero
lo digo como analista exterior. Hoy el frente principal no pasa por estos
países. Estos países recobran su lugar geopolítico que es muy modesto, y
que debería preservarlos de estar en la primera línea de fuego como en los
años ochentas. Hoy son sociedades que deberían reconciliarse con sí mismas
y de preocuparse por el frente principal en estos países que es el social,
indiscutiblemente. Lo que estamos viendo en América Latina es que cuando
el vigilante supremo se distrae en otros lugares del planeta aquí la gente
democráticamente elige programas de transformación social.
Pacíficamente.
Centroamérica se ha comportado de una manera muy distinta, a
pesar de que buena parte de las izquierdas parecen seguir padeciendo,
tanto en el sur como en Centroamérica, de una dependencia en los
cacicazgos.
La gente vota por los programas que le parece que pueden cambiar sus
vidas, y en algunos países las sociedades han sufrido mucho como en Perú,
en Argentina, en Brasil. Con soluciones que parecían milagro y nunca hay
soluciones milagro. Ni la revolución es un milagro ni el neoliberalismo
dogmático es una solución milagro.
¿Y no será que más que creer en las izquierdas la gente está
votando por ellas como una reacción al otro sistema que les
fracasó?
En parte seguro que sí, como en Argentina. En Chile también, aunque no
fracasó completamente pero son los socialistas los que gobiernan. La
sociedad no aceptó aquella humillación de septiembre del 73. Pero mire lo
que pasó en un país muy sereno y muy tranquilo como Uruguay, por primera
vez en la historia está la izquierda gobernando. El propio Lula que cuando
iba a ser elegido decían que los capitales se irían, ahora hasta el Fondo
Monetario le da la medalla de buen comportamiento...
Que también el Fondo Monetario ha cambiado...
Que también ha cambiado el Fondo Monetario, porque se ha dado cuenta de
que muchas de sus recetas han provocado reacciones contrarias Bueno en
América Central no, pero Torrijos representa una opción de progreso en
Panamá, el propio Arias llega con una voluntad de llevar a cabo un
programa social y hay una sociedad muy conciente en Costa Rica que,
independientemente del gobierno, se ha opuesto a medidas neoliberales. En
Costa Rica los gobiernos, aunque conservadores, no han disparado contra la
gente.
Hay una tradición de democracia en Costa Rica de la que carecen
los demás países.
Sí, pero yo creo que los sufrimientos terribles que ha vivido este
continente en los últimos 30 o 40 años ha hecho madurar a estas sociedades
que están buscando una serenidad y transformaciones sociales legítimas.
Nadie quiere tener un alto porcentaje de la población analfabeta, o que no
tenga salud...
Ese discurso es de izquierdas, de derechas, centros... de todos
los colores
Sí, pero hay gobiernos que no han hecho nada en esa vía, sino al
contrario. Tienes al gobierno Menem que es muy sintomático, porque lo que
ocurrió ahí en 2001 es histórico. Ese gobierno precipitó a la pobreza a un
gran porcentaje de la clase media. El nivel de pobreza alcanzó el 70 por
ciento de la población. Hay soluciones ahora que han sido apartadas. Está
la experiencia bolivariana en Venezuela...
¿Le parece un buen modelo?
Mire, yo creo que hay que ir, le aconsejo a los periodistas que vayan a
ver allá lo que está pasando. Hay que ir.
Ya, ya fui.
Bien. Hay que ver cómo se está transformando eso en un marco de
libertad y de economía de mercado. La economía está floreciendo, usted
dirá que tienen el dinero del petróleo pero vale más que ese dinero llegue
a la sociedad y no al bolsillo de unos cuantos, a los bancos o los
especuladores.
El proceso venezolano se sigue llamando Hugo Chávez, se ha
perdido institucionalidad y se acerca cada día más a un regimen
autoritario.
Bueno, yo no lo creo. Personalmente conozco poco a Chávez, pero no hay
tantos presidentes que se sometan a referendums revocatorios, un
presidente que se va a jugar su puesto en diciembre próximo con casi todos
los medios en contra de él, siete canales de televisión contra uno a
favor, ningún periódico a su favor, y si pierde yo le aseguro que se va a
su casa.
Sí, pero le preguntaba por el cacicazgo.
Cacicazgo es una vieja tradición latinoamericana, el señor Uribe
también es un cacique.
Sí, también.
Y bueno, tiene su legitimidad, ha sido muy bien elegido.
Me decía una vez un diputado mexicano del PRD que la derecha en
Latinoamérica , y en especial en México y Centroamérica, ha sabido ser
mucho más pragmática que la izquierda y, al menos en apariencia, dar una
imagen de mayor institucionalidad.
Las derechas también han aprendido. No las extremas derechas porque
desaparecieron los regimenes militares a los que estaban asociados. Pero
las derechas han aprendido y en muchos países las derechas están a favor
de una política razonable de cambios, mire a los cristiano demócratas en
Chile gobernando con los socialdemócratas. Mire a los gobiernos en Costa
Rica...
¿Está conciente de que cada vez que habla de Costa Rica habla
de la gran excepción?
Claro, es la gran excepción pero se ha conseguido aquí y por tanto es
posible. Acabo de llegar a El Salvador y no conozco mucho, pero creo que
el hecho de que hayan tenido elecciones y grandes ciudades estén
gobernadas por la oposición, o en Nicaragua que Managua está administrada
por el Frente Sandinista y el gobierno por el Partido Liberal...
O lo que queda del Partido Liberal
O lo que queda, pero es la prueba de que hay una colaboración posible,
que hoy en día nadie en Latinoamérica está pensando en alcanzar el poder
por las urnas y conservarlo.
¿Ni Chávez?
Ni Chávez, como le digo, si no no se presentaría en diciembre. Si
pierde se va, no me cabe la menor duda. Es un gran demócrata. Las cosas
que dicen no están basadas en hechos concretos porque ha ganado en todas
las elecciones a las que se ha presentado.
A ver, Ramonet, usted es periodista. Dirige uno de los medios
más respetados del mundo, pero también es activista, dirige ATTAC y es un
entusiasta promotor del Foro de Porto Alegre. Me imagino que ya le habrán
preguntado esto antes, pero yo no. ¿No ve ningún conflicto de interés?
Es una pregunta muy pertinente y muy legítima. Yo, como usted, dirijo
un periódico cuya razón de ser es producir información bajo forma de
análisis. Yo no soy un estadista, no soy un político, soy un periodista.
Digo como me parece que son las cosas en función de los hechos que observo
y mi misión consiste en producir información, pero tampoco puedo rechazar
cuando tengo ideas para cambiar las cosas, como usted. Cuando llegué a la
conclusión de que era necesario crear formas de actividad que no eran las
tradicionales, que no eran los partidos políticos o los sindicatos, que
creo que estaban muy usados y que siguen estando muy usados, planteé la
idea de que había que crear una organización y hasta le puse el nombre,
que es ATTAC, para defender la tasa de ayuda a los ciudadanos. Pero en
cuanto se creó yo me retiré. Soy presidente de honor pero no tengo ninguna
función activa, porque sí considero contradictorio que yo sea un actor
social y un observador social. De igual manera con el Foro Social Mundial.
Yo participo con mis amigos Chomsky, con quien he escrito un libro, con
Saramago, que estamos hundidos en una reflexión sobre cómo frenar los
estragos de la globalización, y pensamos que no se podía combatir con la
violencia, porque yo soy hostil a la violencia. Creo en el intercambio de
ideas, la persuasión, y pensé que había que reunirse en un lugar no para
protestar, sino para proponer otra solución, y propuse ese eslogan de que
otro mundo es posible.
¿Y de verdad lo cree?
Yo creo que todos tenemos que creerlo porque este mundo es demasiado
cruel, demasiado hostil con mucha gente. Pero Porto Alegre es una especie
de foro, de debate, como una universidad. Yo hoy formo parte del consejo
internacional, pero ahí hay ochenta personas que no tienen ninguna
capacidad de dirección y yo no asisto ni siquiera a las reuniones, pero
creo que era mi deber contribuir a que eso existiese. Cuando usted dice
activista...Yo soy favorable a que haya un movimiento crítico importante,
porque en cualquier sociedad el debate democrático es legítimo, que los
conservadores en el sentido amplio de la palabra expongan sus ideas y los
progresistas las suyas y probablemente entre los dos propondrán
soluciones.
Dice Slavoy Zizek que gente como Bill Gates, George Soros o
Bono se robaron el Foro de Porto Alegre y se lo llevaron a
Davos.
No, no creo. Yo creo que Zizek no ha venido nunca y es una lástima,
debería de venir. Pero no, porque primero no se olvide de que Davos ya
existía. Nosotros lo que hicimos fue crear la réplica social de Davos.
Soros ha querido venir pero lo disuadimos porque creo que no hubiera sido
perfectamente entendido.
Creo que lo que Zizek plantea es que la búsqueda de un sistema
alternativo ahora está encabezada por Bono, por Soros, por Gates y ya no
por la gente de Porto Alegre.
No creo pero bueno, lo de Bono si usted quiere es un gesto de mucha
humanidad, de mucha solidaridad, pero es un gesto ineficaz, Ya vio usted
cuando Blair en la reunión del G8 del año pasado, el gesto que hicieron
los más ricos del mundo ha sido insuficiente. Mire la situación de África
¿Qué ha cambiado después del paso de Bono? En cambio varias de las
soluciones propuestas por Porto Alegre, por el foro de Bamako, han
funcionado. Con los algodoneros, en materia de migración, de institución
de la democracia, de organización de mujeres, moratorias sobre el agua
potable etcétera. No consiste sólo en ir por ahí predicando, que está
bien, es mejor que no hacerlo. Recuerde a Evo Morales, no quiero decir que
sea un hijo de Porto Alegre, pero lo es un poco. La primera vez que se
presentó en público fue en el Foro Social Mundial, era un pequeño
sindicalista cocalero y había que explicar que no era un traficante de
coca, y ahí se encontró con organizaciones campesinas, con José Bové, y
empezó a desarrollar su propio programa para ampliarlo, porque con
simplemente un razonamiento cocalero no se llega a presidente de
Bolivia.
Bueno, y con un poco de ayuda del embajador
estadounidense.
Yo no creo que lo ayudara tanto. Es un hombre íntegro, honesto. Ha sido
consecuente. Viene al Foro y ahí encuentra toda una serie de proyectos que
le permiten elaborar un programa sobre la realidad boliviana, ahí se crean
alianzas nuevas, ideas nuevas que le dan mucha frescura a esto.
¿Desde dónde analiza Ramonet la realidad? ¿Le basta el método
periodístico? ¿La escuela marxista?¿Desde Hegel?
No. Yo soy discípulo de la Escuela de Frankfurt. De Adorno, Marcusse,
Benjamin. Yo hice mi tesis en semiología, no he hecho
estudios de periodismo, creo en esa escuela crítica y evidentemente tener
una serie de exigencias en materia de periodismo. El periodismo lo que
produce básicamente es información.
Aquí la polarización parece cerrar los espacios para la gente
que se hace las preguntas que usted se hace.
Yo creo que
menos que antes. Ustedes han vivido una guerra, ahora no están en guerra y
se puede debatir
Pero desde las pasiones y las extremas
Ah, eso siempre es malo. La pasión es buena para el fútbol, aunque...
¡Claro! ustedes ya tuvieron una guerra del fútbol.