| Le
Monde Diplomatique en español - Mayo de 2004. Número
103
Resistencias
Ignacio
Ramonet
Resistir
es decir que no. No al desprecio. No a la arrogancia. No al trituramiento
económico. No a los nuevos amos del mundo. No a los poderes financieros.
No al G8. No al consenso de Washington. No al mercado totalitario. No al
libre cambio integral. No al dominio del “póquer del mal” (Banco
Mundial, FMI, OCDE, OMC). No a la hiperproductividad. No a los organismos
genéticamente modificados. No a las privatizaciones permanentes.
No a la extensión irresistible del sector privado. No a la exclusión.
No al sexismo. No a la regresión social. No al desmantelamiento
de la seguridad social. No a la pobreza. No a las desigualdades. No al
olvido del Sur. No a la muerte diaria de 30.000 niños pobres. No
a la destrucción del medio ambiente. No a la hegemonía militar
de una única superpotencia. No a la guerra preventiva. No a las
guerras de invasión. No al terrorismo., No a los atentados contra
las poblaciones civiles. No a los racismos. No al antisemitismo. No a la
islamofobia. No a la ideología de la seguridad. No a la vigilancia
generalizada. No al espionaje del pensamiento. No a la degradación
cultural. No a las nuevas censuras. No a los medios que mienten. No a los
medios que nos manipulan.
Resistir también es poder
decir que sí. Sí a la solidaridad entre los seis mil millones
de habitantes de nuestro planeta. Sí a los derechos de las mujeres.
Sí a la existencia de una ONU renovada. Sí a un nuevo plan
Marshall para ayudar a África. Sí a la erradicación
definitiva del analfabetismo. Sí a una ofensiva internacional contra
la fractura digital. Sí a una moratoria internacional para la preservación
de las culturas minoritarias. Sí a los derechos de los indígenas.
Sí a la justicia social y económica. Sí a una Europa
más social y menos mercantil. Sí al consenso de Porto Alegre.
Sí a una tasa Tobin de ayuda a los ciudadanos. Sí a un impuesto
sobre la venta de armas. Sí a la eliminación de la deuda
de los países pobres. Sí a la prohibición de los paraísos
fiscales.
Resistir es soñar que otro
mundo es posible. Y contribuir a construirlo. |