Ignacio Ramonet - rodelu.net |
5 de julio de 2007
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Le
Monde Diplomatique en español - Julio de 2007
Kosovo
No resuelta desde hace ocho años, la espinosa
cuestión de Kosovo se instala nuevamente en el corazón de la política
internacional. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, alarmó a
las cancillerias al declarar, el 10 de junio, embriagado sin lugar a dudas
por su recibimiento triunfal en Tirana (Albania), que era necesario saber
decir "¡basta!" cuando las negociaciones se prolongan demasiado. Según él,
Kosovo debe declarar pronto su independencia de manera unilateral, que
Washington reconocerá sin esperar el veredicto del Consejo de Seguridad de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) (1).
Ignacio
Ramonet
Cabe preguntarse por qué razones, en Palestina, cincuenta
años no han sido suficientes para crear un Estado independiente (con las
trágicas consecuencias conocidas), y por qué, en cambio, debería
resolverse la cuestión de Kosovo cuanto antes.
En los Balcanes, precipitación diplomática es a veces
sinónimo de catástrofe. Recordamos lo mucho que la prisa de Alemania y el
Vaticano por reconocer, en 1991, la secesión de Croacia favoreció la
dislocación de la antigua Yugoslavia y el inicio de la guerra
serbo-croata, seguida por la guerra de Bosnia. Sin minimizar el papel
nefasto del ex presidente Slobodan Milosevic y de los extremistas
partidarios de la "Gran Serbia", debe admitirse que ciertas potencias
europeas tienen su responsabilidad en estos enfrentamientos, los más
mortíferos en el Viejo Continente desde la Segunda Guerra Mundial. La
precipitación favoreció también la guerra de Kosovo en 1999, cuando
algunos Estados europeos y Estados Unidos se negaron a continuar las
negociaciones con Belgrado (2), decidieron eludir el debate en el seno del
Consejo de Seguridad, y, sin mandato de la ONU, utilizaron a la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para bombardear Serbia
durante varios meses y obligar a sus fuerzas a abandonar Kosovo.
La resolución 1244 de la ONU puso fin, en junio de 1999,
a esta ofensiva, y puso a Kosovo bajo administración de Naciones Unidas,
mientras que unidades de la OTAN -la Fuerza de Mantenimiento de la Paz en
Kosovo (KFOR), integrada por diecisiete mil hombres- garantizan desde
entonces su defensa. Esta resolución 1244 reconoce la pertenencia de
Kosovo a Serbia. Algo decisivo, pues el principio adoptado por las
potencias implicadas en las recientes guerras de los Balcances ha sido
siempre el de respetar las fronteras interiores de la antigua República
socialista federal de Yugoslavia. Precisamente en nombre de este principio
fueron rechazados y combatidos los proyectos de "Gran Croacia" y de "Gran
Serbia" que amenzaban con desmantelar Bosnia-Herzegovina. Y es sobre este
principio sobre el que se apoya hoy Serbia, respaldada entre otros por
Rusia, para rechazar el plan propuesto por el mediador internacional
Martti Ahtisaari.
La independencia será tal vez la solución inevitable para
Kosovo, tan enormes son los obstáculos a su mantenimiento en el marco
administrativo de Serbia. Pero esta vía sólo puede considerarse en el
marco de una concertación estrecha y prolongada con Belgrado, preocupado
por otra parte por la protección de la minoría serbia que permanece en
Kosovo.
Una independencia precipitada, como la reclama el
presidente Bush, no negociada en el marco de la ONU, podría conllevar la
constitución, a corto plazo, de una "Gran Albania", lo que relanzaría
automáticamente los irredentismos croatas y serbios a expensas de Bosnia.
Ni hablar del precedente internacional explosivo que constituiría para
múltiples entidades tentadas de proclamar, ellas también, unilateralmente,
su independencia.Veáse: Palestina (Israel), Sáhara Occidental (Marruecos),
Transnistria (Moldavia), Kurdistán (Turquía), Chechenia (Rusia), Abjazia
(Georgia), Alto-Karabaj (Azerbaiyán), Taiwán (China), e incluso en Europa,
el País Vasco y Cataluña (España, Francia), para citar sólo estos casos.
¿Está dispuesto Bush a garantizar estas independencias como declara querer
hacerlo para Kosovo?
Tenemos ante nuestros ojos los alucinantes estragos
causados en Oriente Próximo por las iniciativas irresponsables del actual
presidente de Estados Unidos. Su pesada incursión, ahora, en un teatro tan
explosivo como el de los Balcanes, uno de los más peligrosos del mundo,
consterna y aterra.
Notas: (1) The
International Herald Tribune , 11 de junio de 2007. (2) Acusado
de dirigir una política de represión masiva contra los albaneses de
Kosovo, cerca del 90% de la población y en su mayoría de confesión
musulmana.
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