Ignacio Ramonet - rodelu.net |
19 de julio de 2007
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El País
de España - 18 de julio de 2007
Galicia, memoria del exilio
No conozco a Xurxo Martínez Crespo, pero es un nombre que deberemos recordar
con agradecimiento pues viene de rendir un inestimable servicio a la memoria de
las luchas en Galicia. El libro que acaba de publicar, Galiza en Dominicana,
Nicaragua, Panamá e Venezuela. Unha ollada fotográfica, constituye un avance
en la empresa de recuperación de la historia social que está impulsando la
Confederación Intersindical Galega (CIG) con el apoyo de la Xunta.
Ignacio
Ramonet
Explica Xurxo Martínez en su introducción que se trata de "un libro sobre el
exilio político y económico gallego en esos cuatro países" y que, a diferencia
de otras obras sobre esta misma temática, se ha buscado aquí "presentar las
imágenes de una parte olvidada, ignorada de nuestra historia". En efecto,
editado con esmero en formato italiano, el libro se presenta como un álbum
fotográfico repleto de imágenes a menudo inéditas, procedentes de los archivos
privados de las personalidades evocadas. Pues, según sigue explicando Xurxo
Martínez, la obra "no habla del exilio y de la emigración en abstracto, sino de
exiliados en concreto: de los que conocemos acaso los nombres pero desconocemos
sus rostros y las circunstancias de estas mujeres y hombres en su emigración, en
su exilio, en su éxodo".
De las 40 personalidades evocadas (muy pocas mujeres), algunas son conocidas
como Eduardo Blanco Amor, el comandante Jorge Soutomaior, Eugenio y Mario
Granell o Celso Emilio Ferreiro, pero aun así resulta apasionante ver por vez
primera fotos desconocidas que constituyen excepcionales documentos visuales.
Por ejemplo, las de la visita del comandante Soutomaior a las guerrillas del
Pathet Lao a finales de los años 60 en Laos; o las del artista Eugenio Granell
conversando con André Breton en Santo Domingo.
Más interesante es la revelación de hechos sociales poco sabidos, incluso en
Galicia. Se documenta así, con miles de fotografías inéditas, cómo miles de
trabajadores gallegos participaron en la construcción del Canal de Panamá entre
1904 y 1914. Casi un 20% de los obreros eran españoles. Y los dos tercios de los
españoles venían de Galicia. Más de 5.000. Que, por el mismo trabajo, en virtud
del racismo dominante, cobraban menos que los norteamericanos, pero más que los
afroantillanos. Otras joyas son las fotos que ilustran la vida de un gallego
tenebroso, José Almoina. Nacido en Lugo en 1903, vicecónsul de la República en
Burdeos y exiliado, en 1939, en la Dominicana, Almoina acaba convirtiéndose en
secretario particular del dictador Trujillo. Conoce a Galíndez (una foto los
muestra juntos asistiendo, en 1942, en Santo Domingo a una conferencia del
lehendakari José Antonio Aguirre), huye a México donde publica una crítica de la
dictadura trujillista y donde será baleado, en 1960, por dos pistoleros enviados
por Trujillo.
Interesantes también las páginas consagradas a Rómulo Gallegos, el gran
escritor y ex presidente de Venezuela, del que no siempre se sabe que era
descendiente de gallegos y muy aficionado a visitar y permanecer en nuestro
país, en concreto en Beluso, Pontevedra. Otro descubrimiento es la personalidad
del periodista José Benavides, nacido en Ponteareas en 1910, que fue cónsul de
la República en Niza, partió al exilio en Venezuela, donde fue el primer
secretario de redacción del diario El Nacional, se casó con una
diplomática y con ella se trasladó a Moscú, donde frecuentó, en 1949, a la
embajadora del recién fundado Estado de Israel, Golda Meir, quien lo recuerda en
sus memorias.
Como dice en el prólogo nuestro amigo Farruco Sesto, no partirían los
gallegos a la emigración ni al exilio, "si la tierra gallega se gobernara, o se
autogobernara, con sentido de justicia y de inclusión que le permitiese ser
consecuente y generosa con sus hijos". Quienes tuvieron que exiliarse, por
discriminación económica o por represión política, tienen ahora el consuelo de
saber que no han caído en el olvido.
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