Ignacio Ramonet - rodelu.net |
3 de marzo de 2008
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Le
Monde Diplomatique en español - Marzo de 2008
¿Adónde va España?
Hace apenas seis meses, las elecciones generales
del 9 de marzo en España debían constituir, para el gobernante Partido
Socialista Obrero Español (PSOE), una simple formalidad. El balance de la
legislatura aparecía en efecto globalmente positivo (léase nuestro dossier
sobre las elecciones españolas, páginas 12 a 15). ¿No había tomado acaso
el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, con la
aprobación de la mayoría de los ciudadanos, algunas decisiones audaces y
de modernización de las costumbres? Entre otras, la retirada de las tropas
españolas de Irak, la regularización masiva de los inmigrantes sin
papeles, la legalización de los matrimonios homosexuales y las leyes para
acelerar el divorcio, facilitar el aborto y contra la violencia de género.
Ignacio
Ramonet
Tales medidas venían adicionalmente a demostrar que, a pesar de los
imperativos de la globalización neoliberal, un dirigente aún podía hacer
prueba de voluntad política y cumplir sus promesas electorales. Devenido
inaudito, ese coraje convirtió en aquel momento a Zapatero en un icono de
la izquierda internacional (1).
Asimismo, y cumpliendo también lo prometido, el gobierno socialista
procedió a la necesaria revisión del Estatuto de Autonomía de Cataluña
cuyo nuevo texto fue aprobado en julio de 2006. Combatida en el seno mismo
del PSOE y criticada de modo poco responsable hasta en los medios de
comunicación no hostiles a los socialistas (diario El País ,
radios de la Cadena SER, canales de televisión Cuatro y CNN+ de la empresa
Sogecable), esta decisión ya fue menos aceptada por una opinión pública
incitada de modo abierto a la catalanofobia.
Mientras tanto,
anonadada en un primer tiempo por la inesperada derrota en las elecciones
del 14 de marzo de 2004 y desconcertada por las incesantes iniciativas del
gobierno socialista, la derecha recomenzaba a movilizarse. Y el gran
vencido del 14 de marzo, Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular
(PP), asumía la dirección de la contraofensiva conservadora.
Ésta
se inició en un terreno estrambótico: en torno a la autoría de los odiosos
atentados del 11 de marzo en Madrid (191 muertos, más de 1.700 heridos).
Contra toda evidencia (2), con un insólito desparpajo y apoyados por la
artillería pesada de los medios de comunicación derechistas -diarios
La Razón , El Mundo y, en menor grado, ABC (3),
emisoras de radio de la Cadena de Ondas Populares de España (COPE) (4), y
canal de televisión autonómico Telemadrid-, los principales líderes
conservadores corearon durante casi tres años que la organización armada
Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y libertad, ETA) estaba implicada en los
atentados en complicidad con los islamistas yihadistas.
Una
mentira tan enorme como aquella que se inventó la Administración de Bush
en Estados Unidos, la de las armas de destrucción masiva supuestamente
poseídas por Sadam Husein, y que dio pretexto a la invasión de Irak en
marzo de 2003. Una mentira compulsivamente repetida por algunos de los
medios de comunicación más importantes de España. A sabiendas. Con la
frenética obsesión de los fanáticos de las teorías del complot. Lo cual da
idea del enfermizo nivel que ha alcanzado en este país el enfrentamiento
ideológico. Y del siniestro lodazal en el que han caído algunos órganos de
(des)información. Para éstos, todo vale aunque en la infame querella
perezcan la ética periodística y la razón democrática.
De poco le
han servido al Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero los buenos
resultados macroeconómicos: 2,88 millones de empleos creados y un Producto
Interior Bruto creciendo en cuatro años por encima del 3,5% anual (a
costa, hay que decirlo, de una fuerza laboral sometida a un escandaloso
empleo precario).
Con el comienzo de la crisis financiera
internacional, el parón inmobiliario y la desaceleracion de la economía
(pero el Fondo Monetario Internacional prevé que el crecimiento en 2008
aún sera en España de entre 2,5% y 2,7%, cuando el de Francia, por
ejemplo, sólo será de entre 1,3% y 2,2%), la derecha ha considerado que
por fin disponía del gran argumento para imponerse.
Abastecido de
municiones ideológicas por la Fundación para el Análisis y los Estudios
Sociales (FAES ) (5), el tanque de pensamiento neoconservador fundado por
José María Aznar, y en alianza con el Episcopado español y el Vaticano del
Papa Ratzinger, Mariano Rajoy y los halcones del PP han endurecido aún más
su discurso (contra las autonomías, contra los inmigrantes, contra la
laicidad, contra los homosexuales), y proseguido su estrategia de acoso y
derribo.
¿Conseguirán su propósito ? ¿Lo permitirán los
ciudadanos?
Notas:
(1) Recordemos, por
ejemplo, el documental italiano de protesta realizado por Sabina Guzzanti
y titulado Viva Zapatero! (2005), panfleto feroz contra Silvio
Berlusconi en el que el Presidente del Gobierno español aparece como la
perfecta antítesis del entonces Presidente del Consejo de Italia.
(2)
Como ha quedado demostrado en el juicio a los autores de los atentados y
en la sentencia del 31 de octubre de 2007. La justicia española atribuye
la autoría de la matanza a "miembros de células o grupos de tipo
yihadista", y descarta que detrás de los ataques estuviera la organización
vasca ETA.
(3) Órgano tradicional de la derecha española, el diario
ABC ha cultivado estos últimos años, contrariamente a su
competidor ultraderechista La Razón, una línea distante respecto a las
posiciones más duras del PP, en particular precisamente en asuntos como
las patrañas sobre los atentados del 11-M. Considerando que esta línea
prudente es la causa del descenso de la difusión, el grupo Vocento,
propietario de ABC , ha decidido, a principios de febrero pasado,
fichar a José Alejandro Vara, director de La Razón , y a otros
tres altos cargos de ese diario (José Antonio Navas, Pablo Planas y
Francisco Marhuenda), para dar un giro radical a ABC y alinearlo
con el sector más extremista del PP.
(4) Los accionistas de la Cope
son: la Conferencia Episcopal Española (50%), las diócesis (20%) y órdenes
religiosas como los Jesuitas y los Dominicos. Desde que, a partir de 2004,
asumió un rol de oposición frontal contra el gobierno socialista, la Cope
ha visto aumentar su audiencia (una media de tres millones de personas la
escuchan cada día), y se ha convertido en la segunda radio generalista de
España. Difunde en particular el polémico programa La Mañana, que dirige
Federico Jiménez Losantos, antisocialista.
(5) Unas siglas que,
subliminalmente, intentan recordar a la FAlange ESpañola, organización
fascista en la que se apoyó la dictadura franquista.
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