| La
Voz de Galicia - 28 de Julio de 2004
El efecto
Moore
Ignacio
Ramonet
EL DOCUMENTAL Farhenheit 9/11
del realizador Michael Moore llega ahora a los cines de España y
está conociendo el mismo éxito que en Estados Unidos y en
el resto de Europa. Como se recuerda, la película ganó, en
mayo pasado, la Palma de Oro en el Festival de Cannes, y su autor fue galardonado,
en el 2003, en Hollywood, con un óscar por su precedente documental
Bowling for Columbine .
Todo esto es muy excepcional. Ningún
documental había obtenido la Palma de Oro de Cannes desde 1957,
cuando la consiguieron el comandante Cousteau y Louis Malle, autores del
Mundo del silencio, una bella película en colores
(era una novedad entonces) sobre el universo de las profundidades marinas.
Tampoco nunca un documental, en el mercado de Estados Unidos, había
batido el récord de taquilla la semana de su presentación
en los cines. Por primera vez, Farhenheit 9/11 lo ha conseguido.
¿A qué se debe el excepcional
interés suscitado por este filme político? En primer lugar,
al momento tan preocupante en que vivimos. Porque sospechamos -aunque no
esté muy claro en nuestra mente- que algo está pasando con
nuestro sistema político, y que la democracia corre ahora el riesgo,
con la complicidad de los medios masivos de manipulación de masas,
de ser desviada de forma legal a favor de los intereses de un grupo determinado.
Por otra parte están las tragedias: atentados terroristas del 11
de septiembre en Nueva York y Washington, o los del 11 de marzo en Madrid,
las guerras de Afganistán y, sobre todo, la de Irak, con su cortejo
de destrucciones, de ejecuciones, de torturas y de muertes.
Después de las celebraciones
de júbilo oficial por la entrada en el siglo XXI, cuando todo parecía
-lo repetían los partidarios de la globalización liberal-
que las avenidas de la dicha infinita se abrían para siempre ante
nosotros (los occidentales), se producen los inauditos atentados y caemos
en esta atmósfera de miedo, desconcierto y tensión que caracteriza
el momento actual. Y cuando más necesitados andamos de explicaciones
que nos ayuden a entender lo que está pasando, es cuando nos damos
cuenta de que el sistema mediático (en particular las televisiones)
es incapaz de darnos esas explicaciones. Ni siquiera información
fiable. Lo que nos da sobre todo son mentiras y propaganda. Y nos oculta
datos fundamentales.
Esta ocultación es la que
ha creado el espacio para una película política como Farenheit
9/11 . Moore muestra lo que las televisiones han censurado: los
siete minutos de un Bush paralizado ante las noticias de los atentados
del 11 de septiembre, incapaz de reaccionar y que se escuda tras un libro
de párvulos My pet goat ( Mi amigo el macho
cabrío ); o las del vicesecretario de defensa, Paul Wolfowitz,
mojándose en la boca con saliva, de manera repugnante, un peine
para arreglarse el pelo ante las cámaras. O toda la información
sobre las relaciones entre la famila Bush y la familia multimillonaria
Bin Laden; o la secuencia de la caza a los «voluntarios» (casi
todos negros, pobres, habitantes de barrios marginados) para incorporarlos
a los marines, o ese dato insólito, desconocido, de que sólo
un único congresista de Estados Unidos tiene un hijo bajo uniforme
en Irak, y que todos los demás votaron la guerra para que la hicieran
los pobres¿
El título de la película
aparecera quizás misterioso. ¿Qué significa Farenheit
9/11 ? Es una alusión al título de una novela de
ciencia-ficción de Ray Bradbury, Farenheit 451 (adaptada
por François Truffaut al cine en los años 1960) que describía
un mundo dominado por una organización totalitaria que quemaba los
libros (los libros arden a la temperatura de 451 grados en el sistema Farenheit,
que se usa en Estados Unidos). En ese universo, cada resistente se aprendía
un libro de memoria. Cuando el poder oculta y borra, la resistencia consiste
en revelar y en mostrar. Lo que hace Moore. |