Susana Andrade
- rodelu.net |
29 de febrero de 2008
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Tracción a sangre e infracciones de tránsito
Tremendo tema el de los hurgadores de residuos y sus carros en el tránsito montevideano.
Susana Andrade Líder religiosa
Para prevenir riesgos de graves
accidentes es urgente e imprescindible adecuar el comportamiento de tales
trabajadores en el transcurso de sus tareas a las normas que ordenan la
circulación.
Mientras existan y sean testimonio
viviente de nuestra incapacidad para erradicar la pobreza extrema, deberán
entender que no pueden exponerse ni exponer a los demás a sufrir pérdidas irreparables
por no respetar reglas que brindan mínima seguridad.
Obviamente el problema de
injusticia social es el que ofende la moral popular: porqué unos viven de la
basura mientras otros tienen el gran
dilema de administrar fabulosas cantidades de bienes y dineros. La esperanza es
que no aumente el número de clasificadores y que tienda a desaparecer esta y cualquier
forma de subocupación para los habitantes de nuestro país.
Volviendo al asunto de las malas
costumbres viales que no deben permitirse a nadie, quiero hablar de la gran
mayoría de los conductores de bicicletas. Este birodado usado para recreación o
a manera de ahorro, letal por su impunidad, excepcionalmente respeta un
semáforo o un flechamiento y comete una gama sin fin de infracciones por no
decir atrocidades, arriesgándose a sí mismos y a los demás. Los señalamientos y
las leyes de ordenamiento del transporte parecen no existir para la mayor parte
de los que se desplazan en bicicleta. Ya que no pagan patente ni tienen libreta
de manejar -requisito que opino deberían cumplir para andar entre los autos por
la calzada- sería al menos paliativo aplicar un modo de penalización riguroso y
ejemplificante como contención a su endémico descontrol en las calles. Es espantoso
ver cómo burlan normas de tránsito continuamente, actuando como choferes o
peatones según les venga en gana. Ruego que se vigile con mayor rigor y si
existen medidas de castigo -tengo entendido que les cabe la requisa del
vehículo igual que a los carros- las autoridades las pongan en práctica ya que
quienes cometen tales faltas se parecen mucho a inconcientes y peligrosísimos agresores.
Tal vez en Uruguay sea muy lejana la posibilidad de tener
carriles especiales para bicis en las avenidas, pero al menos que tengan frenos
adecuados, elementos lumínicos que permitan distinguirles adecuadamente y
respeto a la normativa prevista para cuidarnos a todos. Uno de los fines de la
reciente legislación es proteger la vida humana y la integridad psicofísica de
las personas y contribuir a la preservación del orden y la seguridad públicos. ¿Tenemos
una flamante y elaborada ley de tránsito para que los ciclistas hagan de ella
pito catalán?
Cuando mi hijo mayor era pequeño de
brazos, nos envistió una bicicleta a contramano que además no paró por la luz,
intentando cruzar 8 de Octubre a la altura de Gobernador Viana sin estar habilitado
y contraflecha. Por misericordia de Dios pude salvar la cabeza de mi bebé de impactar
contra el duro cemento cuando caímos los dos, él a upa mío, lo que tal vez
hubiera ocasionado su muerte. Me pregunto si esta no era una situación perfectamente
evitable que de milagro no derivó en desgracia.
En cuanto al disfrute de las
calles y la tranquilidad de conductores y gente de a pie, todos tenemos derecho
al uso, ninguno al abuso ya que el mismo es colectivamente perjudicial. Sería
importante tener en cuenta esto antes de adoptar conductas riesgosas en la vía
pública.
26 de febrero de 2008
Susana Andrade
www.atabaque.com.uy
Federación IFÁ del Uruguay – Grupo ATABAQUE
maesusana@hotmail.com
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