José Antonio Vera |
17 de agosto de 2008
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Paraguay
Optimismo e incertidumbre
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José Antonio Vera desde Asunción
Fernando Lugo asume la presidencia de Paraguay este viernes 15, envuelto en una inusual esperanza popular de cambios, respaldado por una enorme expectativa nacional e internacional y con apoyo muy optimista de un alto porcentaje de la clase política extranjera, en medio de incertidumbre y de una pesada herencia de corrupción, deudas colosales del Estado, irregularidades administrativas e inseguridad creciente, males atizados por el gobierno saliente, que se resiste a perder la trinchera de los privilegios.
Dispensado en su ejercicio obispal por el Vaticano, a pedido suyo, Lugo inaugurará dos cosas trascendentes. Una, es el primer mandatario paraguayo, en más de 60 años, elegido en sufragio universal directo y, dos, es el primer jerarca católico, en la historia secular de la santa sede, en quebrar su verticalidad y autoritarismo, para ser autorizado a cumplir tareas laicas en calidad de Jefe de Estado.
Decenas de mandatarios y personalidades de la cultura de numerosos países y cientos de periodistas, están llegando desde hace días a Asunción para participar en la ceremonia de pasación de la banda presidencial, ratificando un inédito sostenimiento al ingreso de Paraguay en un proceso político, esperado por las grandes mayorías como el inicio de la transición a la democracia, la cual sólo ha sido formal hasta ahora, luego del derrocamiento del General Alfredo Strossner, en 1989, tras 35 años de tiranía.
Lugo hereda un país al borde de la desestabilización, con un Estado ausente, con los centros de salud, en casi todo el país, con déficit de personal especializado, sin corriente eléctrica, sin agua y sin medicamentos, con inmensas deudas de los entes públicos y con un pueblo descreído de los políticos.
Solamente los consorcios estatales encargados de los hidrocarburos, importados, y del cemento y el agua, reúnen deudas por 570 millones de dólares y la policía 22 millones por concepto de luz y teléfono. Dirigentes locales, del derrotado Partido Colorado, omnipresente desde los años cuarenta, contratan empleados en forma masiva en los últimos días, buscando crear zozobra y obstaculizar la labor del nuevo Ejecutivo.
La ciudad sucia, con la mayor parte de las calles y veredas destrozadas y la mitad de los semáforos sin funcionar, recibe a los invitados extranjeros con casi todas las obras en construcción paralizadas, por falta de cemento del que sólo se entrega 10 mil bolsas diarias contra 65 mil que es la demanda usual. Asimismo, planea la amenaza de que será difícil encontrar gasoil y gas en los primeros días del gobierno de Lugo.
La dirección de la estatal Industria Nacional del Cemento (INC), pretexta que la falta del material se debe a la rotura del principal motor de la cementera instalada en la norteña región de Vallemí, lo cual ha dejado cesante a 60 mil obreros, quienes salen a la calle a manifestar su impotencia y a reclamarle soluciones inmediatas a Lugo.
En la inocultable intención de sabotear a las autoridades que asumirán en esta mitad de agosto, destaca asimismo la decisión del Presidente Nicanor Duarte Frutos, de concluir contratos colectivos de trabajo por simple decreto y la conclusión de compromisos con empresas privadas para cubrir algunos servicios estatales o el suministro de equipos de informática, mediante licitaciones amaneadas, como lo intenta hacer esta semana, por un monto superior a los mil 500 millones de dólares, entre la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (COPACO) y la empresa DataLab, propiedad de su amigo Vicente Sánchez, un conocido estronista, titular de puertos.
Uno de los objetivos de esa estrategia de desestabilización, es aumentar los costos de funcionamiento del Estado, empezando por montar una superpoblación de empleados públicos, que también es una manera de intentar mantener prisionero a un porcentaje del electorado.
La Suprema Corte de Justicia, cuyos Ministros son siempre elegidos por negociados entre los dos grandes partidos, el colorado y el liberal, mira para otro lado cuando la Sindicatura de Quiebras, decide a último momento reorganizar sus expedientes y sustituir a los síndicos que tienen a su cargo los más importantes delitos, caso la bancarrota bancaria de la década pasada.
De otros entes estatales, como es el caso de la represa binacional, con Brasil, de Itaipú, ha comenzado la mudanza de la documentación en algunas de las gerencias. El clima de inseguridad general crece, alimentado desde el propio palacio de gobierno.
Desde hace semanas, se suceden actos corporativos de rechazo de algunas de las nuevas autoridades designadas por Lugo, que se suman a las renuncias de altos funcionarios de la administración pública, y a huelgas y manifestaciones, y la amenazad de invasión de propiedades al día siguiente del cambio presidencial.
Los gremios docentes, donde se registran 32 mil nombramientos sin concurso, reclaman un aumento salarial del 15 por ciento y amenazan con paralizar las clases, si ello no es satisfecho de inmediato. Entre las cerca de 20 etnias, algunas han llegado a Asunción para rechazar a Margarita Mbywangi, nombrada por Lugo al frente del Instituto Nacional del Indígena (INDI). Nunca se había producido una manifestación así.
Dirigentes campesinos, algunos de dudosa representatividad, declaran públicamente que lanzarán una ofensiva de ocupación de propiedades, en particular las de productores sojeros brasileños, una acción que podría entorpecer la negociación, vital para la economía de Paraguay, con el gobierno del gigante vecino por un mejor precio de la energía eléctrica que Petrobrás utiliza de Itaipú.
El tema de la reforma agraria figura entre las prioridades del programa de Lugo, en respuesta a las exigencias lógicas de reestructuración de un país que tiene 24 millones de hectáreas con 10 millones de vacas y con sojeros, mayoría extranjeros, y ganaderos que el año pasado vendieron por mil 450 millones de dólares, sin pagar uno sólo de impuesto, mientras hay 300 mil campesinos sin un palmo de tierra para trabajar.
13 de agosto de 2008
José Antonio Vera
Periodista uruguayo radicado en Paraguay
jvsolmar@yahoo.es
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