e gustaron y estaban de oferta, compré dos pares del mismo tenis. De regreso a casa, cuán no sería mi sorpresa. Eran los tenis elegidos, pero... había dos derechos en una caja y en la otra dos izquierdos. ¡No los podré usar! ¿Cómo me voy a poner los dos derechos o los dos izquierdos? ¿En qué cabeza cabe? O dicho sea con mayor propiedad: ¿En qué tenis cabe? ¡Uno de mis dos pies quedará siempre sin calzar!
Tampoco cabía la devolución, estaban de oferta... ya saben como son los capitalistas, ni lo intenté.
Seguramente, no tenían comprador para esos dos pares que salieron fallidos de fábrica, y conmigo encontraron la manera de sacárselos de encima. ¡Cómo no revisé las cajas cuando hacían el paquete! Es que uno actúa de buena fe, sin pensar que el mundo está lleno de maldad.
Me quedaba, es cierto, la Procuraduría del Consumidor. Allá fui, llevando la prueba del delito. Debo reconocer que me trataron muy bien, aunque por momentos hacían gestos un poco extraños... El funcionario que escuchó mi queja llamó en consulta a sus compañeros y todos se acercaron al mostrador para comentar que el caso no tenía solución bajo el actual régimen de leyes. Ah, y se mostraron muy interesados en saber qué número calzaba yo. Finalmente, uno de ellos me dijo:
-Mire, mi muy estimado señor. Estamos todos conmovidos por esta situación que usted atraviesa. No podemos darle una solución jurídica pero de buena voluntad le ofrezco llevar los dos pares a un cuate mío que colecciona lo inverosímil, y ya ha ganado varios récors en el libro de Guiness. Más, para evitarle molestias, podría adelantarle los $l00 que mi cuate me dará por sus tenis. Si usted está de acuerdo...
Los dos pares me habían costado $3000... pero, bueno, algo recuperaba, así que se los dejé. Ya en calle escuché risotadas, en fin, no es cosa mía. Ya me amolé, es cierto. Pero reconforta encontrar gente tan comprensiva. Y con los $100 me alcanza para comprarme un par de calcetines, ahora, que he aprendido la lección, me fijaré muy bien que uno sea del pie derecho y el otro del izquierdo.