Marcos Winocur Marcos Winocur - rodelu.net
18 de febrero de 2007

El detective de sí mismo

Marcos Winocur

-Te harás cargo de un asunto que ha dado de hablar... a ver, a ver, sí: rotulado “Los crímenes de la calle Morgue”, aquí tienes el expediente. Ten.

-¿Por qué, por qué a mí?

-Porque te tocó, mi rey ¿qué tantas explicaciones te debo dar? Y no me tengas con el brazo extendido como un tarado.

El oficial Poe tomó el expediente y se retiró con los nervios de punta.

Había sido llamado urgente a la oficina del jefe. Comenzó entonces a sudar tentado de no acudir. Pero se contuvo. Y cuando el jefe le tendió el expediente de “Los crímenes de la calle Morgue”, estuvo a punto de soltarle:

-¿Así que ya lo saben?

Pero otra vez se contuvo, no hizo más comentarios y dio media vuelta. De regreso a su escritorio, bebió un vaso de agua y enfrentó la situación. Caso único, detective y asesino son uno. Porque él era el autor de “Los crímenes de la calle Morgue”.

Estaba asegurada la impunidad. La anónima impunidad y un tache en su hoja de servicios: no resolvió el caso.

O bien, estaba asegurada la fama y el escándalo: aunque usted no lo crea, soy el asesino. Yo he denunciado a yo. Yo... pescador, lanzo mi línea y el anzuelo se engancha en la espalda del saco, recojo el hilo, me he pescado a mí mismo, hago una figura bien ridícula. Poe se puso a reír, bruscamente quedó serio.

¿Qué hacer?

Volvió sobre sus pasos, se detuvo a tomar otro vaso de agua, y luego se dirigió a la oficina del jefe dispuesto a confesar, sabiendo que éste no lo tomaría en serio. Entonces ¿por qué hacerlo? No habría podido contestar. Tal vez, simplemente, para romper el círculo de tensión nerviosa que le apretaba el cuello. Y sin preámbulos, le soltó al jefe:

-Yo soy el autor de los crímenes.

-Otro chiste como ése y quedas cesante.

-De veras.

-De veras que te pongo en la calle. Y ya vete a trabajar.

Poe dio media vuelta y se fue. Parece mentira, el haberme “confesado” me ha traído tranquilidad. “Los crímenes de la calle Morgue”... Él era el autor y no quedaría en el anonimato.


Marcos Winocur
Escritor argentino, reside en México
marcoswinocur@yahoo.com.mx
 
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