Marcos Winocur |
8 de febrero de 2009
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Bicentenario de Darwin
El 12 de febrero de 1809 nacía Charles Darwin, el científico que recorrió medio mundo para probar su teoría de la evolución de las especies, y que provocara tanto alboroto y polémica a mediados del siglo XIX, cuyos ecos aún no se han apagado. ¿Desciende la especie humana de los primates? Hay todavía, al cumplirse el bicentenario de Charles Darwin, quien persiste en negarlo.
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Marcos
Winocur
Pertenecemos al universo social, donde interactuamos con nuestros iguales, los seres humanos. Pero los orígenes son remotos, hay que rastrearlos, como lo hizo Darwin, en el universo biológico, en el origen mismo de las especies. Y todavía existe un tercer universo, el físico, suerte de soporte de todo cuanto alcanzamos a percibir.
El lector pertenece a los tres universos, el social puede agotarse en la familia, los amigos, los compañeros de trabajo o los niños de la calle. Al universo biológico, el lector pertenece como un individuo más de una especie, la de los seres humanos, derivada de los primates. Y al universo físico pertenece el lector compartiendo a la base las partículas elementales, constitutivas de todo lo existente, como el electrón. El científico va descendiendo al interior de la materia hasta llegar al nivel de las partículas elementales y adueñándose de ellas, de su energía, fabrica la bomba atómica.
Éstas son unas líneas muy esquemáticas, necesarias para dar una idea de cuánto hemos recorrido hasta dar con una fuente energética inagotable a la vez que llena de peligros, aun si el hombre se limita a su explotación con fines pacíficos. Y sea en Hiroshima, sea en Chernobil, la muerte se presenta y hace la gran diferencia entre los universos: está siempre presente en el biológico y en el social, y ausente en el físico. Por más que interroguemos a las piedras y a las estrellas, la respuesta será: nadie las conoce por estos rumbos.
La ciencia lo ha consagrado: , según reza el principio de la energía que así de la Física ha pasado al lenguaje corriente. Al respecto, valga la cita de uno de los grandes científicos del siglo XX, Carl von Weizsäcker, creyente, quien así se expresa del principio de la energía: , pp 46 y 50, “La imagen física del mundo” (Biblioteca de autores cristianos, Madrid, 1974).
De modo que el fenómeno muerte se da a nivel biológico y social, no a nivel físico ni en el paso del uno al otro, paso que llamamos muerte, y que significa retorno a lo inorgánico. Eso es todo. Y la posibilidad de vida sigue presente, queda a la espera de condiciones favorables para una nueva edición en algún remoto planeta. En una palabra, todo es siempre. No varía la medida de energía existente en el universo, varía su distribución.
Todo es uno y todo es siempre. A pesar de la resistencia que estas ideas provocan en ciertos medios, es interesante destacar que incluso a nivel escolar se las admite. Y el hombre, por más dios que se crea, es parte de la realidad. Así, nuestros dos pies biológicos caminan por el universo físico y éste nos invita a hacer su lectura, llamada conocimiento. Y como fría prueba, nos obsequia un trozo de hielo detectado por sonda en nuestro vecino, el planeta Marte. Donde hay hielo, hubo agua, y donde hubo agua ¿habrá un simpático marcianito verde?
8 de febrero de 2009
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Marcos
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Escritor argentino, reside en México
marcoswinocur@yahoo.com.mx
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