stados Unidos (EU) autorizó hace dos meses un ataque nuclear a Irán que contaría con la participación de Israel y la cooperación de Turquía. A partir de junio se abrió un estado de “alerta” que podría desembocar en cualquier momento en un ataque a cientos de sitios militares e instalaciones nucleares de Irán diseminados a lo largo y ancho de su territorio nacional como parte de la guerra preventiva de la Administración Bush. Así lo ha afirmado el ex inspector de armas de la ONU, Scott Ritter
(http://www.globalresearch.ca/articles/JEN502A.html).
Agosto es un mes que se ha mencionado como posible fecha.
El pretexto sería la renuencia de Irán a ceder ante las presiones de la Unión Europea (UE) o de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) para detener su programa nuclear, pero Irán ha afirmado que no tiene en miras fabricar ninguna bomba y que cumple con el Tratado de No Proliferación Nuclear. EU no está participando en los esfuerzos diplomáticos junto a la Unión Europea, porque los estrategas que rodean al presidente Bush y al vicepresidente Cheney vaticinan que las negociaciones fracasarán y, entonces, EU atacará a Irán.
Al igual que, con Irak, EU ha mantenido a Irán a la cabeza de la lista de los países que “promueven el terrorismo”, de los “Estados Canallas” y del “Eje del Mal”, complementando la que integran otros países que puedan amenazar la supremacía estadounidense. El Senado de EU ha clasificado las armas tácticas nucleares (ATN) como armas “convencionales” que pueden ser empleadas por su gobierno, aunque carecen de regulación jurídica (no existen tratados entre EU y Rusia). Las ATN pueden ser disparadas desde pequeños cazas, desde vehículos, o lanzadas por comandos especiales o agentes terroristas.
El propósito de la invasión a Irán (llamada “Plan Caspio”) es apoderarse de las reservas de petróleo de ese país, que le permiten ocupar un tercer lugar a nivel mundial, detrás de Arabia Saudita e Irak (las reservas de Venezuela no han sido completamente ponderadas). De esta forma, si la agresión a Irán tiene éxito, las empresas anglo-estadounidenses del petróleo se adueñarían de todas las reservas de petróleo y gas que se extienden desde el Medio Oriente, incluyendo las del Mar Caspio al norte, hasta Asia Central en las fronteras con Rusia, China y otras ex repúblicas soviéticas, lo cual modificará el escenario geopolítico regional y mundial.
Como ha dicho Seymour Hersch, “civiles dentro del Departamento de Defensa, bajo la dirección de Douglas Feith, han estado trabajando con planificadores y consultores de Israel para desarrollar y afinar potenciales objetivos nucleares, de armas químicas y sitios de lanzamientos de misiles dentro de Irán... los planes de contingencia del Pentágono para una invasión más amplia han sido actualizados. Los estrategas en los cuarteles del Comando Central de EU, en Tampa, Florida, han sido instruidos para revisar el plan de guerra de los militares, contemplando una invasión máxima por tierra y aire. Antes, una fuerza invasora de EU hubiera tenido que entrar a Irán por mar, a través del Golfo Pérsico o el Golfo de Omán; ahora las tropas podrían moverse en tierra, desde Afganistán e Irak. Unidades de comando y otros activos podrían ser introducidos a través de nuevas bases en las repúblicas centroasiáticas”
(http://www.globalresearch.ca).
En el ataque a Irán, intervendrán Israel y Turquía, que tienen lazos de seguridad con EU y la OTAN. Se utilizarán bases de EU en Georgia, Uzbekistán Kyrgyzstan y Azerbaiján, las cuales conforman un arco sobre Irán, participan en el Programa de Paz de la OTAN y tienen acuerdos militares con esta Organización. Estas bases proveerán una cabeza de playa a las operaciones de las fuerzas invasoras, sin considerar el rol que cumplan las bases de EU en Turquía, Pakistán y Afganistán.
La agresión a Irán viene complementada con la labor de zapa que desde hace varios años realizan los servicios de inteligencia de EU, Gran Bretaña e Israel, además de fuerzas especiales, dentro del territorio iraní para socavar al régimen de los Mullahs.
Los ataques serían iniciados por Israel, que ha sustituido a la Gran Bretaña como la quinta potencia nuclear. El arsenal de Israel es de alta complejidad e incorpora de 200 a 500 armas termonucleares, igualando a Francia y China en este campo, lo que la convierte en una potencia nuclear. Pero EU no somete a Israel a las mismas exigencias y presiones que a Libia, Irak e Irán; no envía a la AIEA a inspeccionar el arsenal de Israel ni la subordina ninguna clase de control. El arsenal incluye bombas “neutrónicas”, armas termonucleares en miniatura diseñadas para matar a seres humanos y dejar intactas las instalaciones físicas, además de misiles balísticos y bombarderos capaces de llegar a Moscú (John Steinbach, El Arsenal Nuclear de Israel). Tan solo en capacidad nuclear, Israel supera al conjunto de los Estados del Medio Oriente.
Pero un ataque a Irán podría involucrar a China y Rusia, que mantienen relaciones estratégicas con Irán y entre sí y que, además, tienen intereses en la región del Mar Caspio. A la larga, el propósito de EU es el de desestabilizar a la Federación Rusa a partir del nuevo escenario geopolítico para conquistarla, así como contener el desarrollo de China como potencia mundial.
EU no tiene derecho de llevar a cabo un ataque masivo a Irán porque sería capaz de desencadenar acontecimientos impredecibles que pueden conducir a un holocausto nuclear en la totalidad de este planeta, que no es propiedad de Bush sino de todos los pueblos del mundo..