Apocalíptica
la bestia
Yarko
Rhea Salazar
Tiene
un barreno la bestia y no me deja dormir. Se descuelga en las noches por
el agujero que trepana en el casco de mi cráneo y boicotea mi sueño.
La espero resignado, tumbado en el lecho, noche a noche hojeando las páginas
de una mala historia. Y por las mañanas al vestirme, la habitación
como siempre, cubierta con un dejo de neblina…
Tras
el peñasco al borde del sendero se esconde el ente, y un remolino
de hojas secas, envoltorios de golosinas y mariquitas despojadas de sus
alas, le gira en torno. Inquieto y conteniendo la respiración ve
acercarse por el fondo del sendero la figura de un peatón. Se le
arroja enfrente cuando pasa por su lado, y con un violento manotazo lo
derriba. Trepa sobre el cuerpo y arranca violentamente con las garras el
corazón del caído. Luego, forzando con las garras la boca
del cuerpo, se le introduce con un zumbido. Al mediodía, convertido
en peatón, ingresa al baño público de la Estación
Central de la ciudad.
Por
la noche sobre un camastro, el nivel de tensión en Jaél desciende
al punto cero, fruto de una dramática jeringa que encontró
horas antes en el lavabo público. Eleva la mirada al tumbado antes
de perderse y se hunde en medio de los recovecos proyectados sobre las
paredes por la fatal sombra de una ampolleta. Minutos más tarde,
las campanitas que cuelgan sobre el dintel de la ventana se agitan ante
el vuelo de un enjambre de moscardones negros que irrumpen en la habitación
y hacen como un mercadeo del inerte cuerpo...
*Textos a ser leídos preferentemente
con la pieza musical”The Horizon Stroller” del álbum “TRANCE DANCE”
de Chruister Bothén.
©
Yarko Rhea Salazar
Escritor boliviano
radicado en Suecia
yargot@hotmail.com
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